domingo, 11 de abril de 2010

Estrellas Rojas

Aquel fue un día nublado como todos, con el silencio de siempre en aquel aislado y pequeño pueblo en las orilla de aquel enorme país, como todas las mañanas Iván desayunaba con el resto de los enfermos en la sala común del hospital, durante la comida fue entablando una conversación con sus compañeros, quienes sufrían del mismo mal genético, que fue comprobando lo que tanto habían alabado los médicos y profesores del hospital: desarrolló una histriónica personalidad, desde que su familia lo había internado allí era uno de los más callados del establecimiento, su mundo se limitaba a aquellas paredes, allí le hacían clases y procuraban ayudarlo con su enfermedad, aquel pequeño y humilde hospital llegó a serle un apoyo mayor que su familia, la cual ya casi no lo recordaba.
Luego irrumpió la eterna paz de aquel pueblillo un contingente de camionetas del ejercito de la madre patria con el inconfundible emblema con el que habían crecido, desde la ventana del casino los vieron irrumpir en el pueblo y a los lugareños inclinarse algunos con orgullo y admiración, otros con temor ante los uniformados, a sus quince años Iván ya estaba anhelando una vida más activa y con más novedades, la llegada de aquellos hombres vino a iluminarle el día, más aun cuando sorprendentemente estos se estacionaron frente al hospital.
Allí dentro era otra historia, eran muchos los sentimientos encontrados, algunos que recordaban con nostalgia sus años en el frente en la gran guerra, otros que lo veían como un aviso de nuevos tiempos igual de oscuros, y otros, como varios doctores, que eran muy críticos con el gobierno. Pero el clima definitivamente se tensó cuando el general que dirigía a aquellos soldados se dirigió a la oficina de la directora del hospital, desde afuera se podía escuchar que la directora se negaba a obedecer las órdenes del general. Finalmente este salió con la mujer sin saber que más hacer para detenerlo. Juntaron a Iván y a sus compañeros de dolencia y los hicieron formarse en una fila ante el general.
-Jóvenes, les informo que su patria los necesita- dijo con harta parsimonia para que asimilaran cada palabra mientras se paseaba a la misma velocidad ante ellos- se les ha seleccionado para una operación secreta en la cual ustedes serán clave, serán entrenados en la misión que deberán desempeñar, proceso que llevara años y culminará en lo que podría ser el triunfo definitivo de nuestra presencia en el mundo… así que, la cuestión es que vendrán con nosotros, hoy fue su último día en este establecimiento, ahora quiero que suban y empaquen lo que quieran llevarse consigo, tienen treinta minutos…
-¡Usted no puede hacer eso! ¡algunos no son ni adolescentes!
-Órdenes del gobierno, es por el bien de la madre patria, señorita, ahora suban ¡hagan lo que les dije!
Estuvo a punto de decir “rompan filas”. En cuanto subieron las escaleras se oyó a la directora reanudar la discusión con el general y a otros médicos sumarse a la discusión, algunos, según oyeron, dijeron algo de llevar el asunto a la prensa.
Iván no comprendía que podían querer con el, después de todo su enfermedad le impedía hacer muchas cosas, no podía hacer ejercicio físico, razón por la cual no comprendía que podía querer el ejercito con el, físicamente era inservible, pero mentalmente si tenía cierto potencial, después de todo había demostrado tener mucha carisma en la obra que hicieron para navidad, además era bueno dibujando, en la clase de arte el siempre fue el mejor ¿pero eso de que les podía servir a los soldados?
No tenía muchas cosas, como todo lugareño allí, todo le cupo en una maleta, pero debido a su baja estatura y poca fuerza física le fue difícil bajar la escalera, se sintió como un verdadero muñeco de trapo cuando tuvo al general frente a el observándolo fijamente, detrás sólo había más soldados.
-¿Qué le paso a la doctora Valeska?
-Nos causó muchos problemas junto con sus colegas, no importa no lograron detener este reclutamiento, ya están todos, bien, ¡suban rápido a la camioneta frente a la entrada!


Era un día como cualquier otro de mil novecientos sesenta y cuatro en la ciudad de Washington, los autos se trasladaban casi siempre terminando en un tráfico, las personas caminaban siempre bien ocupadas y el tiempo pasaba, minuto a minuto, hora a hora, era un día como cualquier otro.
Un día como cualquier otro fue cuando ellos llegaron, en el cielo se avistó lo que todos querían ver, ¡Platillos voladores en la ciudad de Washington! Tan grandes y circulares como todos esperaban que fueran, pero tenían algo más, estos eran brillantes, casi tanto como el sol, por un segundo todos pensaron que se trataban de algún bólido, peo este claramente giraba y emitía un zumbido sólo atribuible a una maquina.
Las noticias volaron como esos platos, todos de un segundo a otro volcaron su vista al cielo, las llamadas telefónicas y hasta la conversación más casual hablaban de lo mismo ¡Llegaron! Igual que en las películas ¿Serán verdes? ¿Pequeños? ¿Vienen a destruirnos o ha establecer alianzas? ¿Qué les puede interesar de este planeta? Ahora sólo falte que aterricen frente al capitolio.
Los periodistas y las autoridades estaban todos movilizados exclusivamente por esta razón, dejando de lado todo lo demás, el ejercito estaba preparado, otros hablaban de que primero había que comunicarse, que declararles la guerra sería una locura siendo estos infinitamente superiores tecnológicamente, otros que no pensaban rendirse sin pelear, lo más sensato y lo único que podemos y debemos hacer es primero dialogar, puede que sea una táctica para distraernos. Estas diferencias desembocaron en un grave incidente.
En Arizona en medio del desierto empezaron a llegar más, también con dirección a Washington, un general ordenó disparar un cañón contra un platillo, dispararon cuatro veces, los cuatro misiles fueron absorbidos por la nave como el agua por una esponja, en su desesperación otro general decidió arriesgarse, con la aprobación sólo de la mirada, y de quien no estaba autorizado, disparó un misil nuclear, este explotó en el desierto, un hongo nuclear se expandió durante varios minutos en aquel paisaje desierto, del humo siguieron como si nada tres naves más ¡Qué hicieron idiotas, pudieron desatar una guerra intergaláctica! Les gritaron algunos, por suerte aparentemente ellos no hicieron caso a su error.
Tal como lo esperaban buena parte de las naves aterrizaron frente al capitolio, vinieron horas de incertidumbre, las cámaras de todo el globo estaban apuntando a aquellas naves y todos los terrícolas hablando de lo mismo, que también están en otros puntos de los Estados Unidos, hay más repartidos por el resto del mundo, algunos sólo le dan cobertura a las naves en Estados Unidos, también aterrizaron en la plaza roja, una en cada Alemania, hay rumores de una Sudáfrica, ¡quién hubiera pensado que se molestarían en enviar una a Santiago de Chile!, según testigos ya salieron y tienen forma de hormigas, según los asiáticos los de China son lagartos y los de Japón son serpientes, enviaron una transmisión, según algunos esta decía que resistirse era inútil, otros que eran enviadas por el mismísimo Cristo.
Hubo personas que se volcaron a las historietas o a su religión para adivinar que vendría después, nadie era indiferente a la noticia.
Efectivamente enviaron una transmisión, esta solicitaba que todos los líderes mundiales o en su defecto representantes de todos los países posibles se reunieran en el capitolio, cerca de donde había aterrizado la nave madre.
Protegidos por soldados, los líderes mundiales discutían, algunos con terror, sobre su actuar ante los recién llegados, algunos, irreconciliables enemigos políticos, venían con sus propios guardaespaldas en caso de que los norteamericanos aprovecharan la ocasión para un atentado, pero nadie tenía espacio en sus pensamientos para alguna conspiración.
Luego la noticia, ya estaban aquí, ¡Cómo era posible! Nadie los vio descender de la nave, en torno a esta había una enorme guarnición de tanques y soldados esperando por cualquier cosa, el único cambio registrado fue el de una especie de botón que surgió del techo de la nave y emitió un resplandor que algunos temían se tratara de algún arma láser. Sólo podían deducir que tenían la facultad de teletransportarse.
Tomados tan improvisadamente los guardias casi disparaban cuando los vieron asomarse por una entrada como si fueran unos delegados más, unos noticieros se las habían arreglado para meter cámaras que transmitieron en vivo y en directo la triunfal entrada de los delegados extraterrestres a donde estaban reunidos los delegados humanos: Efectivamente eran verdes y efectivamente eran pequeños, como de un metro y cuarenta centímetros de estatura, eran calvos, su cabeza era exactamente como la imaginaban, calva, alargada de atrás y con una prominente frente, sus ojos grandes, ovalados y totalmente negros. Vestían unas túnicas plateadas con unas pocas líneas amarillas para adornar, tenían cuatro dedos en cada mano, delgados y alargados. Lo más humano que tenían era la boca, la cual era muy expresiva y tenía una agradable sonrisa.
-Saludos terrícolas, venimos en son de paz- efectivamente se presentó como todos esperaban quien parecía ser el vocero de aquella delegación.
-¿Cómo es que usted habla nuestro idioma?- preguntó un senador norteamericano.
-Hemos interceptado las transmisiones de sus satélites y de ese modo fuimos aprendiendo su idioma, nosotros en particular tenemos fluidez en sus idiomas más hablados: inglés, español y mandarín… Se preguntaran por qué hemos venido a su planeta.
Las palabras de aquel enigmático y agradable ser en ese minuto eran escuchadas por todo el mundo, sin importar que no hablaran inglés, su voz era aguda y algo robótica, tal como la esperaban.
-Mi nombre es Na´vi, soy embajador, venimos de un planeta a treinta y cinco años luz del suyo, ustedes no lo conocen, pero nosotros lo denominamos Milivanelium, estamos aquí por que los hemos observado, terrícolas, hemos visto que su especie se encuentra en lo que llamamos la “adolescencia tecnológica” este siglo estuvo marcado por dos horribles conflictos, sus guerras en verdad nos han parecido inútiles e innecesarias, por todo el mundo proliferan conflictos de esta índole, hemos venido a guiarlos antes de que se destruyan así mismos por naderías.
-Disculpe,- interrumpió un diputado- el señor Se-Tung de la república popular China tiene algo que decirle.
En ese momento tomó la voz un hombre asiático con un inglés poco legible.
-Señol extraterrestre, le infolmo que el gobierno chino no va a dejarse guiar ni sel subyugado ante sus políticas. La nuestla es una nación libre de la influenza extlanjela y extlaterrestle.
-No, no, por supuesto que no, no vamos a obligar a nada a nadie, no obstante tenemos la esperanza de que todos terminaran cediendo por su propia voluntad a nuestros sistemas, pues se darán cuenta de que estos efectivamente logran solucionar muchos de los problemas que varios de ustedes han tratado de resolver, venimos a traer paz y justicia a su planeta, esta no será impuesta, sólo queremos el bien para todos.
-¿Se puede saber algo de este programa político que tienen para la tierra? -Preguntó un hombre con acento alemán.
-No es sólo política, pretendemos influir también en la vida espiritual de las personas, pues el bienestar psíquico también es vital, queremos que en lo posible todos alcancen un estado al que ustedes denominan “iluminación” no pretendemos que todos se sometan a medidas extremistas, sino que sanen su espíritu, que cambien su forma de actuar de modo que todos lleguen a una personalidad buena, gentil y aumentar el compañerismo y la confianza entre todos, caballeros, aspiramos a eliminar la delincuencia en su planeta y a la larga el sufrimiento.
-El señor Jonson de Sudáfrica tiene una pregunta.
-¿Algunas de sus medidas implican polémica para el pensamiento de alguna cultura terrestre, algo que a primera vista rechacemos, algunas implican el sufrimiento o sacrificio de individuos por pocos que sean?
-Por supuesto que no, notaran que el transcurso de nuestro programa es en algunos casos lento y aparentemente inútil, pero les aseguro que será efectivo y dejara conformes a todos, pues iremos aplicando nuestras políticas poco a poco y paulatinamente se irán acercando a lo que ustedes llaman “utopía”.
Las preguntas siguieron, todos lanzaron sus dudas mientras el programa de políticas para alcanzar la utopía en la tierra era expuesto por los extraterrestres. Al parecer se mostraban indirectamente a favor de los gobiernos socialistas, pues dijeron que el colectivismo y el compañerismo que buscaban impartir era uno de los valores que debían expandir en la tierra, sin mencionar que ellos sabían muy bien que “Todos los seres humanos son iguales y merecen el mismo trato y oportunidades”, pero reconocieron que hacía falta eliminar la corrupción “para que los que llamaban marxismos, brillen en todo su esplendor para cumplir con su función” con este punto se ganaron la aprobación y desconfianza de algunos. También apoyaron al islamismo en algunos puntos: “son muy extremistas, pero en verdad es necesario que los gobiernos se preocupen del bienestar espiritual de sus habitantes”. Aclararon que concordaban con muchos puntos del Islam, pero recalcaron que el extremismo era un camino innecesario. En definitiva, apoyaban muchas ideologías, pero según decían, eran los humanos mismos quienes las llevaban al fracaso y ellos vinieron precisamente a supervisarlos para que esto no volviera a pasar, tomando un poco de varias doctrinas.
Como la charla fue desde el principio de política los delegados se sintieron a sus anchas para hablar con los extraterrestres, así la relación se estableció rápidamente una vez dominado el desconcierto de aquellos políticos, la gran mayoría volvió a sus países con el mensaje de cambio.
Poco después, donde aterrizaron las demás naves en las distintas partes del mundo se realizaron convenciones similares con distintos países explicando a sus gobiernos este cambio que les traían.
Vinieron a iniciar la revolución política, cultural y religiosa en la tierra, películas clásicas de ciencia ficción volvieron a exhibirlas en el cine como “El día que la tierra se detuvo” al igual que centenares de historietas que hablaban del mismo tema, mientras algunos leían esto en otras partes del mundo el cambio se llevaba a cabo con una nave sobre cada casa de gobierno y sus tripulantes abajo, guiando a los gobernantes. La fiebre por los extraterrestres se había disparado en los Estados Unidos, el espíritu y ansias de contacto arraigados en los cincuenta ahora volvían y con creces, los disfraces e imitaciones de varias de las criaturas circulaban por las calles y se mostraban esto y más material de los visitantes en la televisión y radio, día y noche hablaban de lo mismo, cada nueva información era estrujada hasta el fin por los medios, cada medida llevada a cabo por los gobiernos guiados por los milivaneliumianos , cada detalle filtrado sobre su estilo de vida en su planeta, cada movimientos o avistamientos de nuevas naves, la información sobraba y podían estar así para siempre.
En las revistas e historietas de ciencia ficción los lectores y fanáticos más entusiastas se dedicaban a reunirse a hablar y especular más sobre los actuales acontecimientos en la tierra, realizaban hasta las actividades más ridículas con el tema de los milivaneliumianos, hacían referencias a libros y películas y en base a estos sacaban más predicciones sobre lo que pasaría ¿Esto llevaría a una guerra intergaláctica entre humanos y milivaneliumianos? ¿Sería la raza humana capaz de adaptarse al cambio? ¿Sería esta digna de la utopía que nos prometían? ¿Cuánto tiempo tardara la masa en manifestarse? ¿Esta utopía será como la esperamos o terminaremos siendo la sopa de un extraterrestre hambriento? Estas preguntas llegaban hasta los programas de opinión donde cada uno hacía sus predicciones.
En algunas partes, las calles se saturaron de adornos de naves espaciales, hombres del espacio y más y más gris con afiches de distintas historias de ciencia ficción, en otras la publicidad de las nuevas medidas milivaneliumianas captaba el interés del público.
En cuanto a las iglesias, los sacerdotes eran entrevistados sobre su postura ante lo que estaba pasando, si en verdad creían que llegaríamos al reino de los cielos que según la Biblia este no estaba destinado para esta vida, en cuanto a otras religiones en otras partes del mundo proliferaron las sectas y los grupos extremistas, no obstante estos fueron paulatina y pacíficamente disueltos, según se decía baja la guía y órdenes de los visitantes. Pero nadie logró obtener la información más valiosa de todas: datos sobre la raza milivaneliumiana.
Los astrónomos aun no poseían la tecnología para rastrear su planeta, pero estos trajeron a distintos países aparatos bien avanzados “al alcance de su intelecto” y dijeron que a la larga, ellos mismos descubrirían como ubicarlo en el cielo.
Según unas breves y escasas entrevistas a algunos de los visitantes lograron sacarles que en su planeta, de flora y fauna similar a la tierra perdió su atmósfera hace millones de años mientras su órbita errada los alejaba de su sol y los expulso de su sistema solar, sin el sol los organismos evolucionaron a quimiosintetizadores para poder sobrevivir, la cantidad de materia era la misma, anteriormente esta necesitaba de la energía solar para poder llevar a cabo las transformaciones químicas que movían los ciclos biológicos, ahora eran las reacciones químicas de los quimiosintetizadores lo que les permitió sobrevivir.
Pero esto último no bastó, como su planeta fue poco a poco perdiendo su atmósfera a un paso de millones de años se incitó a sus criaturas a evolucionar al ambiente sin atmósfera y lograron salir al espacio por sus propios medios, de modo que actualmente podían encontrar una gran roca muerta en el espacio con unas criaturas, similares a las arañas terrícolas, moviéndose y flotando en torno a este, también había una especie de criaturas similares a las babosas de tres a cuatro centímetros de largo con una antenas que les permitían comunicarse telepáticamente, en el espacio estas fueron las únicas capaces de desarrollar métodos de comunicación y sólo se encontraban en una cara del planeta donde les llegaba radiación pues se alimentaban de esta, en cuanto a ellos ahora habitaban en otro planeta que ellos mismos adaptaron en el mismo sistema solar para las condiciones de vida, no obstante aun tenían unas bases en su planeta original e incluso monumentos puestos luego de que el planeta muriera para recordar que una vez este fue su hogar y protegían a las construcciones que se habían salvado de ese lentísimo Apocalipsis. Su devoción por la conservación del patrimonio fue admirada por todos.
La tecnología de sus naves, todavía no quisieron explicarla pues “aún esta lejos de su comprensión” ¿se teletransportaban? Sí, ellos mismos lo confirmaron.
Esos datos fueron para los científicos, también hubo preguntas que rayaban en la farándula.
¿Tenían mujeres? Si, su reproducción era sexuada, algunas de las que venían con ellos eran efectivamente mujeres, aunque el público los viera a todos iguales.
¿cuántos hijos tenían? Procuraban tener alrededor de dos, ¿tenían matrimonios? Quien contestó a estas preguntas no se dio el tiempo de explicar sus complejos rituales.

-Me llegan noticias de Sudamérica, al parecer les están enseñando a construir una lanzadera de cohetes en el desierto de Atacama, probablemente superara a todo lo que hemos hecho, profesor- comentó Charlie.
Eran pocos los que seguían en las oficinas de la Nasa por esos días, en aquel despacho sólo estaban Charlie, Susan y el profesor Von Braun, y el primero se encontraba viendo el televisor.
-Lo que daría por comprender como funcionan esos platos voladores- dijo sin poder ocultar su imborrable acento alemán.
-Qué opina usted, profesor- dijo Susan una vez que terminó su papeleo- ¿en qué cree que termine todo esto?
-Sólo se que he visto muchas cosas, las cuales marcaron el transcurso de este siglo y se que la humanidad es capaz de cualquier cosa y la realidad a menudo supera a lo que podíamos imaginar, podemos esperar cualquier cosa… ¿Qué tienes hasta ahora?
-Bueno, hemos reunido todo registro en el que los milivaneliumianos han dejado palabra escrita, ya lo hemos enviado a los mejores lingüistas para descifrarlo.
-Por cierto, sé donde puedes encontrar dos párrafos completos y del puño y letra de uno de ellos- dijo Charlie sin sacar la vista del televisor.
-¿Estas bromeando? dónde se supone que encontraría algo así.
Se acercó al televisor, se estaba mostrando como un milivaneliumiano inauguraba un hospital en Perú y dejaba su testimonio en un libro en su idioma junto con otros peruanos.
-Se preocupan de que hallan varios paseándose por el pueblo, para que no den la impresión de que sólo se juntan con los gobernantes.
-La impresión de conquistadores estaría sellada de ser así.
Por lo visto era algo que ellos tenían muy claro, por algo se veía a ese milivaneliumiano convivir, pasear y saludar a toda la avalancha de gente que se acercaba a saludarlo, como si fuera sólo una celebridad más.
-Llamaré a Harold para que envíe a alguien a sacar una fotografía a ese cuaderno, necesitamos todos los ejemplos de escritura milivaneliumiana posible- dijo Susan mientras marcaba el teléfono.
-Tranquila niña, por lo que han dicho tarde o temprano ellos mismos nos explicaran su alfabeto sin que nosotros tengamos que descifrarlo- sentenció el profesor.
-Y hasta entonces qué ¿esperar? Iría contra nuestro espíritu científico, si nosotros no insistiéramos no sabríamos lo poco que nos han contado.
-Si yo fuera uno de ellos les contaría todo si no me preguntaran- se levantó de su silla y se dirigió al laboratorio de radares donde podía observar la llegada e ida de las naves.
En el televisor continuaron las imágenes de lo que estaba ocurriendo en aquel pequeño pueblo latino.
“Así es, estamos observando en vivo y en directo otra de las tantas actividades que los visitantes han realizado en el continente, no obstante en esta región algunos los han acusado de imponer gobiernos de tendencia marxista, crítica que fue en algún modo es rectificada en el mismo país por el IPRI, el Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias, quienes según varios de sus miembros afirman, en sus viajes astrales hechos a Ganímedes los extraterrestres que los recibieron les explicaron que su forma de gobierno es lo que podríamos llamar un “súper socialismo” pues todos tienen lo que necesitan y no más, ya que están curados de varios males humanos como la avaricia y el egocentrismo, allí todo es amor y compañerismo, razón por la cual esta institución a defendido con todos sus medios a los visitantes, precisamente ahora vamos a hablar con uno de sus miembros, Sixto Paz…” se oía decir a la conductora del noticiero, Charlie lo apagó en ese instante.
-Creerías que el IRPI existía desde antes que ellos llegaran-comentó Charlie.


Uno de los subordinados se acercó a una pantalla para entablar un diálogo visual con su superior, en cuanto su imagen irrumpió en la pantalla el informante se sintió amenazado ante su imponente figura.
-Señor, todo ha transcurrido de acuerdo a lo planeado, nada fuera de lo que esperábamos.
-Excelente, se da cuenta de lo que esto significa, nuestra operación triunfara.
-Nadie sospecha nada señor, por supuesto que triunfara.
-Y tiene que seguir siendo así, es gracias a que calculamos todos los posibles errores que todo ha salido tan perfecto, este planeta verdaderamente no volverá a ser el mismo.
-Me preocupa la escritura, cuando se den cuenta de lo simple que era la clave para descifrarla…
-Le aseguro que para entonces nadie dudara de nuestra palabra, sólo mire allá afuera, ustedes son sus ídolos.
-Algunos han empezado a vernos como algo divino.
-Eso es algo que tienen que explotar, que los crean dioses, así tendremos a todos los sentimientos de la masa a su favor, proceda con el protocolo correspondiente.
-Si, señor.

La poca información tecnológica y científica filtrada sobre las características de esta especie dejó de importarle rápidamente al público, algunos no querían más detalles de sus ídolos, los veían como algo más grande, que no tenían detalles como debilidades o defectos, por lo que preferían verlos con la imagen que se empezó a formular entre las personas, como algo divino, casi sagrado, poco a poco la gente dejo de ver a la naves como una maravilla tecnológica, sino como vehículos del cielo, de donde descendieron sus salvadores.
La admiración en todas partes comenzó a tomar un tono religioso, en medio oriente se erigieron estatuas a varios de ellos, algunas eran de Na´vi, muchas religiones, algunas apoyadas por el Estado, cambiaban su rumbo y las enfocaban en la imagen de los visitantes, mientras que en occidente se empezaron a repartir pancartas publicitarias de estas criaturas, mostrándolas como seres amigables y cercanos, cada vez que uno salía a la calle en persona este causaba furor, multitudes se formaban en torno a esa pequeña figura.
-¿Qué opina, profesor?- en ese minuto se encontraban en un cuarto oscuro observando los negativos de unas fotografías.
-Verdaderamente existe un patrón en estos símbolos, ¿se lo mostraste al profesor Nash?
-Envié la carta esta mañana.
-Vamos a mi laboratorio, creo que allí tengo algo que puede ayudar.
Cuando salieron apreciaron a un joven de quince años revolverlo todo y tomar fotografías a todo, desde el papel más insignificante hasta las puertas y ventanas.
-¿Son necesarias tantas fotos, niño?- se quejó el profesor.
-Esta es la única y última vez que podré venir a la Nasa, ahora que la van a cerrar no tendré otra oportunidad, tengo que documentar todo para poder recordarla como era… lástima que no pude fotografiarla llena de gente.
-No exageres niño, ya oíste a los del nombre largo, nos enseñaran a construir cosas mejores, ni siquiera se por qué te dejamos entrar.
-Por que es mi sobrino y nadie aprecia más que él estas cosas- dijo Susan- desde que ellos llegaron no ha parado, esta así de entusiasta todo el día…
-Si, si, ya, vamos ya a mi laboratorio, no tengo todo el día.
Cuando se quedaron atrás Susan dijo a su sobrino:
-No le hagas caso, Bill, esta así por que el siempre quiso ser quien enviara un hombre a la luna, ahora que llegara en un platillo volador no tiene más que hacer.
Ya en el laboratorio el profesor transcribió varios símbolos de la fotografía a su pizarra, muchos se repetían, otros se superponían como si estuvieran borrosos, los milivaneliumianos usaban un lápiz especial que hacía que algunas marcas tuvieran más grosor y brillo que otras.
-Oigan, miren que libro más viejo- dijo Bill mientras sacaba un pesado y grueso libro de hojas y tapa amarillentas y antiquísimas.
-¡No toques eso!- estuvo a punto de golpearla su mano al quitárselo- este libro es uno de los más antiguos que existe de la física de Newton, es un tesoro invaluable para mi, y es muy delicado.
El joven al poco tiempo de superado el sermón siguió manoseando cosas, mientras el profesor volvía a escribir esta vez en lo rincones más altos de la pizarra, pues no quedaba más espacio.
-Te aseguro que el bueno de John lo descifrará, pero como dijiste, qué clase de científicos seríamos si no tratáramos nosotros, es como si esta serie de algoritmos fuera en círculo y luego se repitiera un poco más abajo… algo tiene de familiar esto, no se que sea- mientras escribía esto Bill estaba sacando unas gruesas carpetas de una repisa, había distinguido más papeles con esos símbolos y pensó que les serían más útiles sobre la mesa.
-¡Niño, no toques eso!- salió disparado a empujarlo y ponerse bajo las carpetas, pero se le resbalaron de las manos y la pila de papeles cayeron sobre el.
-¡Mira lo que hiciste!
Se le habían caído los lentes y mientras los buscaba y refunfuñaba groserías en alemán los demás lo ayudaban a recoger más papeles, ensimismado en su ira poso su mirada por un segundo sobre un papel y se dio cuenta de algo revelador.
-… ¿Qué es esto?
-Aquí están sus lentes, profesor- dijo Bill con harto pesar- creo que están rotos, le juro que se los pagaré, he ahorrado mucho repartiendo periódicos y…
Hizo un gesto para que se callara, tambaleando y con los ojos entrecerrados se dirigió a la pizarra y comparó al papel con lo que había escrito.
-Es el alfabeto ruso.
-En serio ¿Cómo es posible? ¿Cómo lo sabe?
-Soy disléxico, este código de algún modo se ajusta a lo que nosotros vemos…
Agarró la fotografía y trató de descifrar lo que había escrito el milivaneliumiano en el hospital.
-¿Habla ruso, profesor?
-No, pero conozco algunas palabras.
-¿Distingue algunas?
-…Eh… ayuda… hospital… yo…vivir.


Varios gobiernos que se mostraron reticentes a la promesa de un futuro mejor fueron cediendo poco a poco cuando los milivaneliumianos les ofrecieron medicinas y remedios que no existían para enfermedades letales, fueron acumulando poder en distintas partes del mundo, se coordinaron de tal modo en una organización a la que llamaron “El Nuevo Orden” organismo cuyo nombre e influencia comenzó a penetrar en cada rincón del mundo, en cada gobierno había un milivaneliumiano metido indicándoles qué medidas tomar para formar parte del futuro.
En los países ricos tomaron el poder de las grandes industrias y corporaciones y administraron toda su producción y desarrollo tecnológico.
En América Latina centralizaron bastante su poder y pusieron a funcionar a todos los Estados como un solo, “se cumplirá el sueño bolivariano” les prometían, les mostraron tecnología y por sobretodo les dieron comida a aquellos que lo necesitaban, en poco tiempo se ganaron el amor de las masas.
También siguieron revelando más detalles de su raza y su historia, seleccionaron unos pocos voceros para difundir esta información. En México, un tal Carlos Castañeda, de nacionalidad indefinida, tuvo el privilegio de ser escogido por ellos. Junto a las pirámides mayas en un improvisado simposio organizado por el mismo, con sólo unas cuantas sillas, una mesa y una carpa que no protegía a todos del sol parado sobre una roca apasionado contaba todo lo que sabía de los extraterrestres, de hacerlo en la esquina de una calle sin que nadie le prestara atención, al día siguiente ya tenía la atención de periodistas en un basto séquito de seguidores, periodistas que debían aguantar sus excentricidades para recoger lo más relevante para los periódicos.
-No es la primera vez que vienen, oh no, señores, pues todos ustedes deben saber que ya han estado aquí, y en varias ocasiones, y han sido determinantes en nuestra historia, y es cierto que ellos son muy poderosos, dicen que sus naves son obra de la tecnología, y que ellos son criaturas de carne y hueso con la única diferencia de que vienen de otro planeta, pero yo digo que son dioses, y esos platillos son sus vehículos de luz, pues ni el fuego nuclear puede hacerles daño, pero volviendo al tema, ellos ya han estado aquí, la Biblia esta llena de sus apariciones, no se las voy a recitar todas- alguien le pasó una Biblia, la cual comenzó a ojear- pero al parecer el mismo Jesús era uno de ellos disfrazados, pues pueden hacer lo mismo, producir comida y elevarse por los aires, entre otras cosas, y apuesto que hasta también caminan sobre las aguas, como opinan muchos de mis colegas del IPRI- un grupo de personas sentadas en primera fila asintieron- .
“No sólo en épocas bíblicas han venido, las culturas de la historia universal también tuvieron el placer de recibirlos. Ellos son los annunakis de los sumerios, ellos les ayudaron a los egipcios a construir las pirámides, ellos pusieron los moais en la Isla de Pascua, ellos hicieron a Stonehenge, y además- hizo una pausa para respirar- fueron ellos quienes les enseñaron a las culturas mesoamericanas todo lo que sabían, la escultura de ochocientos años del marciano Michoacán es uno de ellos, les enseñaron de arquitectura y astronomía, ellos les dijeron a los mayas que algo pasaría el 2012, lo cual será un poderoso y brusco cambio climático que afectará bastante a la humanidad, por eso ellos nos previnieron y ahora también nos ayudarán a impedirlo, por eso controlan las industrias, porque ellos dicen que la contaminación que emiten derretirá los polos, ellos vienen a salvarnos.”
“Hago un llamado a los judíos, ya no esperen más, estos son los verdaderos Mesías, vienen a hacernos madurar, ha enseñarnos y protegernos. No obstante no todo será tan fácil, aunque sean seres llenos de amor, también tienen sus enemigos, acérquense pues les contaré la historia de una peligrosa raza, malvada y sin corazón, se llaman los winkas y han estado en guerra con los hermanos milivaneliumianos por siglos…”


En una fría noche en el desierto de Arizona en una base cercana a donde se detonó la bomba atómica lanzada contra el platillo, el profesor Alexis se encontraba sentado frente a una serie de tableros y medidores iniciando el proceso de recolección de partículas radioactivas, la base en sí ya había sido descontaminada, pero aún se llevaban a cabo varias medidas de precaución que le dificultaban el trabajo, verdaderamente suponía un alto riesgo trabajar en aquella instalación con una cámara llena de más material radioactivo rescatado del desierto.
Alexis era un buen amigo del profesor Von Braun, ambos trabajaron para el régimen de Hittler en el área aeronáutica, no obstante Alexis entró en la cuenta de que no se justificaba todo el sufrimiento que causaban, trabajando para Alemania todos sus inventos tenían como fin la destrucción, así se separó de su amigo y huyó a los Estados Unidos, allí trabajó para el gobierno americano donde se reencontró con Von Braun cuando también fue reclutado al terminar la guerra, su epifanía fue tan profunda que en un intento por redimir sus pecados orientó sus ideales a los de un mundo más unido, fiel colaborador de Einstein compartió sus sueños de un gobierno mundial e incluso llegó a simpatizar con la causa socialista.
Realizaba el turno de noche y era el único en el edificio junto con su asistente unos cuantos pisos más abajo.
-Que solitario- dijo alguien surgido repentinamente.
-Jimmy esta abajo ordenando algunos papeles, ya va a subir, no estoy tan solo.
-¿Seguro? El silencio de este desierto ya me esta volviendo loco, y sólo llevo unos minutos aquí- el profesor le lanzó una mirada de interrogación- qué puedo decir, estoy acostumbrado al bullicio de la ciudad.
-¿A qué viniste, Charlie?
-Ahora soy el supervisor científico de los milivaneliumianos.
-Bien por ti.
-¿Se puede saber de que se trata exactamente este experimento que estas haciendo?
-Ellos cancelaron mi proyecto del radiotelescopio, sabias, gasté tantos años en eso… y bueno, no podías mantener a un científico quieto, así que organice este proyecto para mantenerme ocupado.
-Lo hiciste casi en secreto, sabes que todos los proyectos científicos de este tipo deben pasar por la supervisión del Nuevo Orden.
-Si, quería mi privacidad.
-¿Se puede saber porqué? Insisto ¿Exactamente qué haces aquí?
-Estoy recolectando la energía electromagnética dejada por la explosión nuclear, gracias a la gran cantidad de partículas metálicas y distintas minas de metales conductores está aun vigente, la antena de allá afuera- señaló por la ventana a una gran antena de veinte metros de diámetro- esta absorbiendo todas las ondas, mira estos datos, tienen una frecuencia realmente intensa…
-Estas consiente de que tengo que cerrar este proyecto.
-No tienes ninguna buena razón para hacerlo.
-El Nuevo Orden pondrá una nueva red de energía interconectada que permitirá llevar energía eléctrica gratuita a toda la población mundial, precisamente por eso se deben controlar todas las emisiones electromagnéticas.
-Es eso o no quieren que descubra algo.
-¿De qué hablas?
-Nos están reteniendo, no nos dejan avanzar, quieren controlar todo la investigación y progreso científico.
-Lo hacen por nuestro bien.
-Pues yo tengo la impresión de que nos quieren controlar, muchos de mis colegas opinan lo mismo. Después de que cancelaron mi proyecto envié mi currículo para que me dejaran participar en la construcción de las nuevas naves que nos enseñarán a construir, me aceptaron, estuve un par de meses trabajando allí, pero todo funcionaba tan lento, nos trataban como niños preescolares, nos decían que “aun teníamos que aprender mucho para comprender su avanzadísima tecnología” a ese paso no íbamos a hacer nada.
-Te equivocas, hay muchos países que se han visto beneficiados con tecnología que jamás habían visto en su vida.
-Todos países tercermundistas que apenas conocen el televisor, a sus ojos son cosas de otro planeta, a los nuestros no son tan inalcanzables, hay cosas que- por primera vez en la conversación sacó los ojos de los instrumentos- estoy seguro que hubiéramos podido inventar nosotros mismo en diez años.- volvió a mirar a sus controles.
-… Hay algo que todavía no me dices, verdad.
-Pues… recuerdas que aquí le lanzaron una bomba a un platillo, verdad.
-Así es.
-Tenía la esperanza de encontrar algo, como un trozo desprendido de la nave o algo así, pero me encontré con algo más interesante aún, al parecer la bomba…
-Todo lo que quieres es rebelarte, -se puso en frente de el mirándolo a los ojos- por puro capricho, no eres capaz de seguir a nadie, como cuando te fuiste de Alemania.
-¡Sólo estoy haciendo un experimento inofensivo!
-¡Se ha reglamentado que estos deben ser dirigidos por en Nuevo Orden!
-¡Qué te hicieron para que te convirtieras en su perro faldero, te lavaron el cerebro!
-¡Tú no…!
En ese minuto ocurrió algo que cortó para siempre la discusión, un platillo volador se estrelló contra la antena, el temblor del choque producido retumbó en el edificio por unos minutos, mientras ellos miraban boquiabiertos a través de la ventana el insólito suceso.

En una base cercana a donde ocurrió el suceso, poco después de ocultarse el sol llegó la camioneta con dos expertos de Washington, desde la entrada fueron recibidos por algunos militares que les hicieron varias preguntas para dejarlos pasar. En la entrada del edificio más grande fueron recibidos por el profesor Alexis.
-¡Werner, Susan, que alegría verlos! Me alegra que vinieran, lo que acaba de…
-Este lugar parece el Área 51- dijo un joven que entró en ese instante.
-¿El quién es?
-El insoportable sobrino de Susan- dijo el profesor Von Braun.
-Les dije que no podían traer a nadie más aquí ¡esta es una operación secreta!
-No, nos dijiste que esto era de suma importancia y debíamos venir inmediatamente- le corrigió Susan.
-…Muy Bien… traigan al niño también, pensándolo bien será bueno que se entere el público ¡casi lo olvido! ¿Trajiste la carta?
-Por supuesto- le pasó un sobre donde estaba una copia de la traducción en la que trabajó Susan.
Los llevó por un pasillo con poca iluminación al corazón de aquel edificio.
-¿Esta base es del ejercito?- Preguntó Von Braun.
-En realidad, estaba cerrada, le pedí a un amigo, el general Roberts, con el que trabaje en la segunda guerra mundial que la reabriera y enviara a algunos soldados a vigilar pues necesitaba un lugar donde guardar el equipo de construcción de una segunda antena.
-¿Nadie se enteró de esto?
-No, tengo muchos amigos, los del “Nuevo Orden” no supieron nada, no esperaba que lograría construir la antena antes de que se dieran cuenta, pero necesitaba una buena excusa para instalarme e iniciar la recolección de partículas, resultó que tenía razón, ahora la usaremos para algo más, verdaderamente esta es una nueva Área 51.
-Afuera decía “Área 23”- corrigió Bill.
-Si…
Los detuvo en seco ante una pared de vidrio oscura, allí había un viejo militar esperándolos.
-Colegas, les presento al general Roberts, el hizo posible todo esto, Roberts, ellos son el profesor Von Braun, Susan Mitchell y su sobrino.
-Mucho gusto- dijo Roberts con un envidiable vozarrón.
-Igualmente ¿qué gana con hacer todo esto?- preguntó Susan.
-Nunca he confiado en los extranjeros, sin ofender- dijo dirigiéndose a Von Braun y Alexis- y mucho menos en los extraterrestres, díganme paranoico, pero estoy seguro de que ocultan algo y cuando Alexis me dijo que tenía algo que quería mantener en secreto para averiguar algunas cosas antes de reportarlo a las autoridades no pude evitar ayudarlo.
-¿Pero qué es ese “algo”? -preguntó Von Braun- ¿por qué estamos aquí?
-Cómo reaccionarían si les mostrara que los milivaneliumianos no son quienes dicen ser- dijo Alexis.
-Lo sabía, son conquistadores y vienen a comernos, verdad- dijo Bill.
-Peor aún.
Presionó un botón y se iluminó el ventanal de modo que pudieron ver a su interior.
Era una sala de interrogatorio con una mesa y dos sillas, en una de ellas estaba sentado un ser humano casi inconcebible, de un metro cuarenta de estatura, la cabeza enorme y deforme, la piel seca, pálida y rugosa y una expresión de derrota y debilidad deprimente.
-¿Que es eso?- dijo Bill con una gran expresión de asombro.
-Es uno de ellos.
-No puede ser.
-Una de sus naves se estrello contra la antena de mi base- dijo Alexis- y adentro lo encontramos a el.
-¡Esas cosas pueden estrellarse!- exclamó Bill- por lo que he oído son perfectas, no tienen aspecto de tener errores.
-Pero es un… humano- dijo Susan.
-Lo vamos a interrogar, quiero que presten atención a cada palabra y detalle.
Unos veinte minutos más tarde, en los cuales no pararon de observar a aquel individuo, Alexis entró a la habitación con una maleta similar a una caja de herramientas.
Ya sentado hizo una pausa antes de comenzar las preguntas.
-¿Eres un extraterrestre?
-… Soy un milivaneliumiano- contestó con un hilo de voz.
-¿Y de dónde vienen los Milivaleliumianos?
-De nuestro planeta.
-¿Dónde queda?
-Muy lejos.
-¿Dónde?
-…En Vasiley.
-¿Dónde esta eso?- su rostro se iluminó, ya le estaba sacando información.
-… En Daguestán.
-¿En La Unión Soviética?
-…
-Eres un ser humano.
-Soy un milivaneliumiano.
Alexis abrió lentamente la caja y empezó a revolver su interior.
-Pero tu origen es humano.- en las manos tenía lo que parecían dos óvalos negros.- estos son tus ojos, pero no tus verdaderos ojos, se te adherían a las cuencas, y te mostraban cosas a través de las pequeñas pantallas aquí dentro ¿qué era? ¿te decían lo que tenías que decir?
-A veces.
Alexis hizo una pausa antes de seguir.
-Esta carta esta traducida de un testimonio que dejaste al inaugurar un hospital en Perú, dice: “Les deseo lo mejor a estos camaradas iniciados en nuestra ideología y que ojala tengan una mejor vida en este hospital de la que yo tuve en el mío, que reciban toda la ayuda que necesiten”.
Analizó la reacción en sus ojos antes de seguir.
-¿Cuál es tu nombre?
-Na´vi.
-Cuál es tu nombre humano.
-… Iván.
Desde el otro lado ventanal los cuatro observadores mudos abrían cada vez más los ojos ante estas respuestas.
-Na´vi es un anagrama- siguió.
-Si, me doy cuenta.

Siguieron así durante un buen rato, pero no le sacó nada más revelador, sólo contestó con vaguedad, tomando en cuenta su estado físico decidió no presionarlo.
Luego de esto salió a reunirse con sus invitados y el general Roberts.
-Son humanos, después de todo son humanos- dijo el profesor Von Braun.
-Y encima son comunistas, yo sabía que debimos atacarlos en cuanto llegaron- dijo Roberts.
-¿No entiendo por qué su aspecto físico es así?- preguntó Susan.
-Iván Navorsky, veinticinco años, síndrome de Turner, lo que explica su baja estatura y la forma de su cabeza- leyó Alexis en el expediente del prisionero- en el accidente de la nave tuvo la suerte de sólo romperse la pierna y hacerse unas contusiones en el torso, de modo que no podrá escapar.
Dejó el expediente y sacó un tubo de su caja.
-También encontramos esto, al parecer es un tipo de suero que contiene enzimas y proteínas que causan la decoloración verde en la piel, se lo tienen que inyectar cada seis horas más o menos, el fue perdiendo su tono de piel verde mientras lo traíamos aquí.
-Pero ¿de dónde salieron estas cosas?- inquirió el general.
-Creo que encontraremos más respuestas en la nave, profesor Von Braun, allí es dónde lo necesitaré a usted.
Lo llevó en otra camioneta, esta vez sin Bill y con dos soldados, uno de ellos conduciendo, hasta el lugar donde se produjo el accidente, muchos militares, cercas y cintas que rezaban “no pasar” se colocaron improvisadamente en torno al lugar.
La nave seguía tal como se había estrellado, pero ya no tenía su divino resplandor, ahora lucía una coraza de metal y una estructura con fisuras y grietas y varias abolladuras producto del accidente.
Desde la entrada se colgaron cuerdas y escaleras para sujetarse en la estructura inclinada, Alexis llevó al profesor y a Susan al interior moviéndose con dificultad dentro de este. La nave resultó portar tecnología no tan avanzada como esperaban, mucha estaba al “alcance de la comprensión humana” contrario a lo que decían los milivaneliumianos. El ambiente mezclaba al del interior de un submarino y una capsula espacial.
-Lo sospechaba, pero nunca pensé que tuviera razón… -dijo Von Braun.
-¿Qué cosa profesor?- preguntó Susan.
-En la Alemania Nazi trabajos en un proyecto para construir naves con la forma de platillos voladores, hasta donde supe nunca llegaron a alcanzar una velocidad que justificara su diseño, pero esto…
-¿Usted ayudó a construirlos?
-No, claro que no, yo trabajaba en los cohetes, los mismos con los que bombardeamos Londres y cuyo diseño hoy utiliza la Nasa en los suyos, los platillos voladores estaba en otra división en donde yo no trabajaba.
-Luego vino la operación paperclip- interrumpió su amigo Alexis- los norteamericanos reclutaron a los mejores para que les enseñáramos las armas que desarrollamos y estas no se perdieran, a cambio nos perdonaban nuestros crímenes de guerra… -hizo una mueca al tocar este tema- No obstante los rusos hicieron lo mismo, y fueron ellos quienes se llevaron los prototipos de ovnis y los expertos que trabajaron en ellos.
-Entonces todo esto es obra de los rusos- dijo Susan desconcertada.
-Parece, hemos estudiado esta nave, a primera vista descubrimos que se impulsa con gravedad, al parecer esta hecha de un material hipersensible a esta que le permite controlarla para balancearse e impulsarse con ella, eso explica porque nunca se alejan de la órbita de la tierra y porque la antena la desorientó provocando el accidente.

Siguieron estudiando la nave por días, luego volvían a reunirse a la base, en lo que anteriormente fue el concejo donde se reunían los generales en una gran mesa los científicos y unos pocos militares de confianza que trajo Roberts informaban sus descubrimientos.
-Pues las sospechas de los opositores resultaron ser ciertas, -contó Roberts al informarle de los sucesos fuera de la base- el hecho de que estén controlando tantas empresas e industrias y administren la distribución de los recursos terminará claramente en un sistema Marxista, donde esto del Nuevo Orden de los milivaneliumianos pasaría a ser el Estado totalitarista.
-Poco a poco nos están convirtiendo en socialistas y no nos dimos cuenta- aportó otro uniformado de alto rango.
-Eso lo explica todo, juegan con la fe de la gente para aprovechar de meterle una doctrina religiosa que viene con los principios y valores marxistas, están reestructurando la familia misma, tal como lo hizo Stalin.
-En pocas palabras- resumió el general- esos malditos perros comunistas idearon un complot global para consolidar el comunismo mundial haciéndose pasar por extraterrestres.
-Simplemente increíble, en verdad lograron engañarnos- dijo Von Braun.
-Tenemos que informar a las autoridades, debemos advertirles que se están convirtiendo al comunismo sin darse cuenta.
-Esperen, no podemos decirle a nadie- advirtió Susan- controlan el ejercito, se han infiltrado en todos los altos cargos de poder, ya saben como funciona el totalitarismo, manejan la verdad, inventan los hechos, no dejaran a la verdad salir a la luz, no me extrañaría que alguien aquí sea un infiltrado, que trabaje para de ellos.
Todos se miraron por un instante con desconfianza.
-…La doctora Mitchell tiene razón, denunciarlos a través de las autoridades no funcionará, tenemos que hacer llegar la verdad al público directamente, todas las masas tienen que darse cuenta simultáneamente- concluyó Von Braun.
-Necesitamos algo como… otra nave estrellada y que de ahí salgan como en realidad son, chicos, flacos y débiles- sugirió un coronel.
-Caballeros, -tomó la palabra el general- en nuestras manos esta planear eso, tenemos la misión de hacer llegar la verdad, tiene que ser un plan perfecto, algo que ellos no puedan detener, si es necesario estaremos aquí toda la noche planeándolo.

A medianoche hicieron un receso, Bill estaba afuera sentado y pensativo esperando a Susan, en cuanto la vio salir con un ademán de desilusión le habló:
-Entonces no son reales, sólo son soviéticos.
-¿Te decepcionaste?
-Si, siempre soñé con cómo sería el primer contacto y…
-Algún día será verdad, Bill.
Lo invitó con la mirada a que salieran a tomar aire, en el camino Bill se animó a retomar su hábito hablador.
-Tiene sentido, después de todo se aprovecharon del sentimiento y fascinación por la ciencia ficción de millones de americanos para ganarse su apoyo, americanos como yo.
-Pues sí.
-De ese modo conseguían el apoyo de la potencia más importante.
-Exacto.
-Y por eso se han concentrado tanto en Sudamérica, con eso de Fidel Castro y el Che Guevara.
-Precisamente…
Susan se sentía a gusto mientras miraba el despejado cielo nocturno y disfrutaba de la conversación de su sobrino.

Al siguiente día el profesor Von Braun y Alexis volvieron a la nave a seguir investigándola, como era de esperarse no se logró acordar todo el plan anoche, por lo que el general los hizo comprometerse a terminar ese día.
-Creo que ya deberíamos volver, que tal si acuerdan algo que no nos parece en nuestra ausencia- dijo Alexis.
-No te preocupes, Susan nos representa como científicos y civiles, no dejara a los militares a llegar a algo que reprobemos… demasiado.
A esas alturas ya habían logrado nivelar la nave, ahora se encontraban descifrando las toneladas de información que sacaban de las computadoras de esta.
-Todo esto esta en una especie de código ideado para poder ser asimilado por aquellos que sufren dislexia, es un modo inteligente de ocultar el alfabeto ruso.
Era por eso que los acompañaba un lingüista cuyo requisito principal era que también tuviera dislexia.
-“Archivo de emisiones del sistema central de control de gravitones” -leía vacilante Frank, como se llamaba el lingüista, pues aun que sólo tuviera que levantar sus lentes era difícil acostumbrarse a ese código.
-Lo descargaremos- dijo Von Braun y pasó al siguiente documento en la pantalla.
-“Conteo cuántico de la ingravidez en el sector…”
-Lo saltaremos.- pasó al siguiente.
-“Red Cosmos”
-Lo veremos luego.
-“Plan 9”
-¿Cómo que plan 9?
-No lo se, ábrelo.
Mientras trataba de descifrarlo Von Braun se dirigió a hablar con Alexis.
-No es un código muy legible.
-Según lo que le sacamos a Iván los entrenaron durante años para aprender a leerlo, junto con las clases de actuación para parecer extraterrestre, los experimentos para modificar su aspecto y la cirugía en la que les removieron los meñiques y les redujeron la mano para que no pareciera que faltaba un dedo.
-Que enfermos…
-No seas descarado, muchos de los nuestros hicieron cosas peores en la guerra.
En ese momento Frank se volvió a poner los lentes.
-Es información en clave, puros números y lenguaje de computadora, pero distinguí las palabras “rayo”, “muerte” y “Tesla”.
Los dos científicos se miraron por un instante.
-No será “rayo de la muerte de Tesla”
Una alarma se encendió en la pantalla, Von Braun con ayuda de Frank, abrió distintos programas y barras de información hasta que llegó a la imagen del mapa de América con varias naves sobre esta.
-Es el radar, hemos tratado de activarlo desde hace días.
-Las naves pequeñas son las que todos conocemos- apuntó Von Braun en la pantalla-
pero estas… son distintas.
Frank no sabía de computadoras, por lo que el no era capaz de descifrar lo que estaba en pantalla, así que fueron al radar de la base, decidieron interrogar a Iván sobre el tema más tarde.
-Son naves distintas, verdaderamente- dijo el militar que se encontraba sentado ante el radar, detrás estaba el general y los dos científicos.
-Todas provienen del lado oscuro de la luna y se están aproximando más- dijo otro militar desde otra estación.
-Que estarán tramando estos soviéticos ahora.
Las naves desconocidas se habían posado en Centroamérica, una de ellas sobre una gran isla, de repente la nave emitió un haz de luz y la pantalla bajo el radar se llenó de números.
-¿Qué fue eso?
-Al parecer lanzaron una especie de rayo de enorme magnitud sobre la isla.
-¿Cuál fue su objetivo?
-Haití.
Poco después la noticia la escucharon en la radio, una nave había arrasado por completo el país más pobre de América, los muertos superaban los millones. La noticia estaba en todas partes, la reacción internacional fue inmediata, según los noticieros no eran naves milivaneliumianas, sino de los enemigos de esta raza, los winkas.
-¿Quiénes son esos Winkas?
-Algo oí de ellos, son como sus enemigos mortales si no me equivoco.
-¡Profesor!- dijo Frank al entrar a la sala de radares- las computadoras de la nave están todas registrando lo mismo, la destrucción de Haití era parte de ese Plan 9, las naves avanzaran por el continente.
Sólo había una persona de la cual obtener respuestas. Se dirigieron a la sala de interrogatorios, allí había un oficial bastante alterado tratando de sacarle alguna respuesta coherente a Iván, lo habían drogado para que hablara, pero estaba tan risueño y perdido que el oficial en vez de comprenderlo empezó a gritarle, pero Iván seguía riéndose.
-Johny, sal de aquí, yo me haré cargo- dijo el general Roberts en cuanto entró, ya sólo con Iván este se le acercó con su cara más intimidadora- muy bien, enano comunista, ahora me dirás todo lo que quiero saber ¿De qué se trata ese plan 9?
-Buena pregunta, cerdo americano, buena pregunta- el hombre seguía recostado sobre la mesa riéndose a más no poder.
-¡No quiero juegos! ¡¿Por qué destruyeron Haití?! ¿Por qué fingir la invasión extraterrestre de otra raza.
-Eso nos remonta a la historia antigua- se sentó con la espalda recta adquiriendo una actitud de profesor- la antigua Roma: en qué ocasiones el pueblo dejaba que los dictadores, mire lo que digo, DEJABA a los dictadores tomar el poder.
Al general le llevó unos instantes recordar sus conocimientos históricos bélicos.
-… En época de guerra.
-Exacto, americano, - así gestos y gesticulaba de modo que parecía burlarse de las exposiciones formales, pero en verdad se explicaba bien- les daban todo el poder que querían porque confiaban en que ellos los llevarían a la victoria y salvarían al pueblo, aunque para eso tuviera que hacer sacrificios y tomar decisiones perjudiciales para varios y que sólo un dictador podía tomar.
-Me estas diciendo que…
-Así es, si queremos que el comunismo funcione debemos aplicar mano dura, esta será la ocasión perfecta para concretar la transición al socialismo, la “auto invasión” durará hasta que lo hayamos conseguido, los gobiernos del mundo no tendrán otra opción, para sobrevivir tendrán que confiar en nosotros y darnos todo el poder que iremos pidiendo y sin que se den cuenta los iremos acercando a los ideales del camarada Lenin.
-¡¿De dónde sacaron esa arma?!
-El rayo de la muerte,-se apoyo poniendo su codo sobre la mesa, esta vez más tranquilo- cortesía de nuestro camarada Tesla.

-Nikola Tesla fue un científico centroeuropeo,-contaba el profesor Von Braun- un gran inventor y un adelantado para su época, el predijo los satélites e invento la corriente alterna entre otras cosas.
-También fue el verdadero inventor del teléfono.-dijo Alexis.
El grupo consultó con la mirada al profesor Von Braun.
-La patente la tiene Gulielmo Marconi, esa es otra historia, el punto es que el inventó muchas cosas, y se dice…
-Que también construyó un rayo de la muerte.
-En sus últimos años el hombre perdió el juicio, decía que podía construir cosas imposibles.
-Pero se cree que logró construirlo y lo probó en Tunguska, en el antiguo imperio ruso en 1908.
-¿El evento de Tunguska?- preguntó Susan.
-Exacto, y por lo que vimos hoy fue cierto que lo inventó y tiene un enorme potencial destructivo.
-Otra maravilla tecnológica desarrollada por genios del pasado, perdida en el tiempo y recuperada por los rusos- resumió Alexis.
-Si, pero por suerte nosotros también lo poseemos- interrumpió Roberts.
Todos lo miraron desconcertados.
Ese día llegó en helicóptero una maleta que portaba una serie de antiguos planos que pusieron sobre una mesa a la vista de militares y científicos.
-Tesla murió en Nueva Cork en el cuarenta y tres, -contó Roberts- allí el gobierno de los Estados Unidos confiscó muchos de sus escritos personales, allí hallamos estos planos.
-Ellos querían que lo construyéramos durante la guerra- interrumpió Alexis- pero resultó ser tan peligroso que prefirieron quedarse con la bomba atómica, el rayo presentaba un poder difícil de comprender, aun más de controlar.
-¿Tú lo sabías?- se extrañó Von Braun.
-Tuve estos planos en mis manos en más de una ocasión, por eso conozco lo que más nos interesa en este minuto, sus debilidades.
Con un lápiz marcó ciertos puntos en los planos.
-La energía de punto cero es bastante complicada, interfiere con el flujo eléctrico de otras fuentes de energía, de modo que la celda de poder del rayo debe ser la misma que mueve a esas naves.
-Si apagamos el rayo, también apagamos las naves- dijo Von Braun.
-Exacto, ahora si conozco bien a los rusos se que estarán usando un recolector de partículas de Higgs para mantener la estabilidad molecular de los materiales que encierran al poder energético del rayo.
-El mismo que usan para evitar el colapso cuántico en la estructura de las naves cuando manipulan la gravedad.
-Exacto, inducen a sus partículas a perder masa para de ese modo poder controlar la fuerza g, en resumen claro, es mucho más complicado realmente, pero el punto es que el rayo ha de ser igual de inestable a nivel atómico y la ventaja del recolector es…
-Que ha cierta frecuencia de onda podemos interferir sus circuitos, la tecnología siempre es la misma.
-Nuevamente, exacto, y así los controlaremos y podremos apagarlos y las naves se desmantelaran en el aire.
-Siento interrumpir a los genios- dijo el general- pero no sería más fácil utilizar el mismo método para estrellar las naves, el de atraerlas al suelo con fuerza electromagnética como hizo con su antena.
-Si, pero si se estrellan las naves quedan intactas- dijo Susan que con dificultad había seguido el plan de los alemanes- y lo más probable es que eso les de la ventaja de cerrar los lugares donde cayeron y encubrirlo todo.
-Exacto- dijeron esta vez al unísono Von Braun y Alexis.
-Aparte que habrá muchos daños civiles y gente accidentada si las hacemos estrellarse, al usar nuestro plan los tomaríamos desprevenidos.
-Los cuerpos de esos enanos volaran por los aires y allí los verán perder sus ojos falsos y su tono de piel verde.
-Acabaríamos con la imagen de que sus naves son perfectas, indestructibles y divinas.
-Esperen, al desmantelar la materia átomo por átomo hay riesgo de contaminación radioactiva- dijo Susan.
-Si no me equivoco las partículas tóxicas serían atrapadas por los bosones de Higgins y los gravitones-aclaró Von Braun.
-Entonces en lugar de una lluvia radioactiva caerán unas piedras radioactivas del cielo, eso también emitirá radiación.
-Al menos tendremos el problema controlado- dijo Alexis.
-Y si hay heridos serán pocos, civiles claro y calculo que valdrá la pena con tal de difundir la verdad.
-Sacrificar unas pocas personas por lograr un objetivo me suena a un plan bastante nazi- dijo el general- pero tienen razón, comiencen a trabajar en eso.
Antes de partir a trabajar el ademán de sus caras mostró que aparte de ofendidos también sintieron cierta vergüenza.
Se dirigieron a las bodegas las cuales estaban llenas de enormes cajas de madera, con la ayuda de varios militares abrieron las que Alexis les ordeno.
-Construiremos parte del mecanismo de la antena para enviar la frecuencia que necesitamos, Werner, piensa en la forma de conectarlo a las computadoras de la sala de radares.
Mientras Alexis construía un improvisado mecanismo de radio del tamaño de un closet Von Braun estableció una conexión entre este y la sala de radares, se comunicaban con walkie-talkies para coordinarse.
-Werner, ¿Cómo va todo?- le llamó con una mano en el walki-talkie y una mata de circuitos en la otra.
-Están arrasando con la costa mexicana y se están acercando a Florida donde los están esperando las naves “buenas”.
-En verdad van a pelear.
-Será una lucha controlada, un montaje.
-Aun así tenemos poco tiempo.
Cortó la comunicación, Von Braun mientras seguía abriendo programas en el computador le preguntó al general:
-¿Mataran personas en ese montaje?
-No, la nave que tenemos tiene lo que parece ser un “rayo láser”, pero no es letal, sólo son efectos lumínicos, lo de la bomba atómica también debió ser un fraude, Según unos contactos que tengo Bird, el hombre que autorizo que la lanzaran, estaba en contacto con los rusos, creemos que coopero con el montaje, pero las naves de los winkas no se si de verdad estén armadas.
-De seguro usaran algunas explosiones controladas para darle credibilidad.
Al ser pocos los científicos en la base eran dos soldados los que ayudaban como podían a Alexis, en algún minuto un hombre, un cabo por como contestaron los soldados, se asomó a la bodega y ordenó a los soldados salir, luego este entró, Alexis no lo miró, pero esperaba que fuera algún relevo.
-Casi termino, páseme el alambre sobre la mesa.
Escuchó al hombre tomar algo y acercarse, y sin previo aviso lo golpeó con una herramienta en la cabeza y lo tumbó en el piso.
Alexis perdió el conocimiento por unos instantes, estuvo a punto de dejarse vencer por el dolor, pero hizo un esfuerzo por ver a su atacante, la impresión lo mantuvo lúcido unos momentos más.
-Charlie…
-En verdad creíste que podrías traer tanta gente sin que nos enteráramos.
-Porqué los ayudas… ya deberías saber que nos convertirán al…
-Precisamente, en la práctica el socialismo lo único que hace es crear nuevos jerarcas y empobrecer a las masas, yo ya tengo un lugar reservado entre esos jerarcas.
-Cómo te volviste tan…
-Qué puedo decir, me sedujo el poder, y las riquezas que me ofrecieron- agregó.
-¿Qué vas a hacer ahora?
-Llamar a los refuerzos- sacó un pequeño aparato que Alexis no reconoció- al parecer llegué en el momento justo, yo era quien conducía el helicóptero y tú ni te diste cuenta.- empezó a hablarle al aparato- Atención, el tigre necesita refuerzos, el mamut va a escapar- en ese momento Alexis distinguió a alguien asomarse por la puerta- repito, el mamut va a escapar, cambio.
Repentinamente el general Roberts se lanzó contra Charlie, lo tomó por la espalda y lucharon un buen rato, para cuando Charlie logró zafarse había soltado la herramienta y sacó un revolver de su bolsillo, el general se ocultó tras una caja a donde Alexis ya había llegado arrastrándose, antes de seguirlos disparó contra el aparato destrozándolo.
-¡Alto!
Seis militares llegaron apuntándole a Charlie, este sin más opción se entregó, pues sabía que pronto llegarían los refuerzos.
-No tenemos mucho tiempo, -dijo el general en cuanto pudo acercárseles- enviarán más, debemos estar preparados, quiero un buen grupo de hombres oteando cielo y tierra las veinticuatro horas. Alexis ¿podrás reparar el aparato?
-Lo dudo.
Luego de revisar los daños a la maquina, Alexis y el general volvieron a la sala de radares, en el camino vieron como cada uniformado en la base se movilizaba y tomaban sus posiciones.
-¿Podrás repararla?- le preguntó Von Braun una vez que le informaron de lo ocurrido.
-No, ya no tiene solución, necesitamos otro modo de emitir la señal.
-Profesor, se están acercando- dijo el militar del radar.
En la pantalla distinguieron unos triángulos aproximándose al círculo que los representaba. No hacía falta verlas desde ahí, algunos salieron y con unos binoculares distinguieron a los lejos unos gigantescos triángulos de metal, oscuros y desaliñados, muy distintos a los pulcros platillos de los milivaneliumianos.
-Defenderemos esta base- dijo el general- somos pocos, pero no nos rendiremos sin pelear, en este minuto somos la única resistencia contra el marxismo.
-Los Estados Unidos como los conocemos reducidos a esta pequeña base- dijo Alexis recordando a la situación el la que el Führer pasó sus últimos días.
-Lo lograremos, traje a todos mis amigos, también generales que pensaban igual que yo sobre los extraterrestres.
Todos en la base, menos los científicos, tenían algo que hacer, estos se reunieron.
-¿Y ahora qué hacemos?- preguntó casi desesperado Von Braun.
-Todo lo que necesitamos es emitir una señal.
-Ya revise la base de arriba a bajo, -dijo Susan- nada es compatible con lo que necesitamos hacer.
-Bueno, repasemos, ellos tienen unas gigantescas naves con un rayo de la muerte ¿qué tenemos nosotros?
-A uno de ellos, pero no creo que nos sirva como rehén, a otro funcionario y… ¡La nave!
-¿Podríamos enviar la señal desde allí?
-No estoy seguro, pero tiene la facultad de controlar las partículas atmosféricas y la gravedad, algo podríamos hacer allí.
-Espera, recuerdas lo que vimos esta mañana, la “Red Cosmos”- replicó Alexis.
-Santo cielo, tienes razón, ¡Cómo no me di cuenta!
-¿Qué quiere decir “Red Cosmos”?- preguntó Susan.
-Tú lo sabes, Cosmos es la serie de satélites que sucedieron al Sputnik, han lanzado docenas, si en verdad podemos controlarlos como una sola red desde esta nave podremos enviar la señal a todo el mundo.
-Con ese alcance llegaremos mucho más lejos que con nuestro plan anterior.
-¿En verdad tendremos el control de todos ellos a través de esa nave?
-Es nuestra última esperanza
-Le diré al general que nos de una camioneta.
En ese instante comenzaron los disparos, afuera los soldados se enfrentaron a las tropas que descendieron de las naves. Escoltados por dos militares los tres científicos, el intérprete y Bill fueron dirigidos hasta el garaje dónde sólo quedaba un vehículo, desde allí vieron a pocos metros el enfrentamiento entre norteamericanos y “extraterrestres” cuya indumentaria era una armadura negra similar a la del equipo swatt, no dejaba ni un centímetro de piel a la vista, sus caras eran cubiertas por una ajustada máscara gris, su cabeza protegida por un ligero casco y algunos, de alto rango, portaban propulsores que los mantenían elevados a dos metros del suelo atacando desde el aire.
-No podremos salir por ahí.
-¡Vengan!- el uniformado abrió un compartimiento en el suelo que conducía a una escalerilla y esta a un túnel- ¡Bajen, rápido!
En ese momento entró como una enorme luciérnaga un winka elevado por un propulsor.
-¡Ustedes, están arrestados!- dijo con una gravísima voz tergiversada por un aparato en su máscara- ¡Resistirse será inútil, salgan!
Sin previo aviso recibió un balazo en su propulsor en un punto preciso donde una fisura permitió a la bala romper un tanque y el aparato voló sin control hasta desprenderse de la espalda del hombre y salir expulsado hacia el exterior donde explotó en el aire.
El hombre que disparó fue el general quien apareció armado y en prendas de combate en la puerta de donde habían llegado, se acercó al winka que se estrelló fuertemente contra el suelo, pero no estaba inconciente, sin dejar de apuntarle le quitó la mascara. Sus rasgos delataban que era ruso, aunque era de baja estatura mientras la mayoría de su infantería medía más de un metro ochenta, tenía una amplia frente, los ojos hundidos y un prominente mentón, estaba rapado, pero su piel era de un verde oscuro.
-Este no es un marciano muy convincente- le disparó sin vacilar en la cabeza- y usan armas normales, no rayos láser como se esperaría- dijo tomando la ametralladora que calló a unos metros del winka- bueno, les deseo suerte muchachos, salven a la tierra.
-¡Espere! ¿Va a pelear?
-Por supuesto, ya les dije que pienso morir peleando si es necesario.
-¿A sus años y peleará en el frente?
-Gracias por alabarme, miren, la guerra contra los rusos era inevitable, he esperado con ansias que me enviaran a Vietnam, pero ahora tengo una ocasión mejor para pelear contra los comunistas y pienso aprovecharla- se dirigió hacia los alemanes- caballeros, fue un honor trabajar con ustedes- les dio la mano a cada uno, se despidió y salió a pelear como otro soldado más.
Sin dejar pasar más tiempo bajaron hacia el túnel, caminaron unos veinte metros en las tinieblas hasta encontrar una salida hacia la superficie, los condujo a un garaje oculto en una pequeña cueva con espacio para sólo dos vehículos, aceleraron todo lo que pudieron y se alejaron de la base.
Ya bien lejos de la base, desde dónde se podía ver la nave completa sobre ella vieron como esta despedía un rayo letal que desintegró a la base por completo, ellos ya estaban a una distancia prudente, de modo que la onda expansiva no les causó mayor daño y siguieron avanzando.
-Fue un gran hombre- dijo el soldado que conducía, pasó un largo silencio y prendió una radio para contrarrestarlo.
“… Nos han informado que el combate ya se ha desatado en alguna parte del desierto de Arizona y del sur de México, lo que si esta confirmado es que se han tomado una zona completa en África, a dónde ya se están dirigiendo más naves amigas a defender a la raza humana…”
Se perdió la señal y el conductor trató de sintonizar otra estación.
“…Así, tenemos que agradecer que tenemos el apoyo de una raza superior y tuvimos la suerte de que llegara en el momento justo, poco antes de que los winkas atacaran…”
Al poco tiempo cambió la estación.
“En Asia pareciera que quieren desplazar a toda la población a China, zona dónde los milivaneliumianos ya han construido bases y se encuentra completamente asegurada…”

Llegaron rápidamente a la nave, bajaron de la camioneta escoltados por los militares, uno de ellos les pasó una pistola a cada uno, menos a Bill.
-Que extraño, deberían haber al menos tres hombres vigilando aquí.
En cuanto el soldado dijo eso, de detrás de los restos de la antena surgió un reducido grupo de winkas, de no más de diez personas, estos no contaban con un propulsor, pero aún así fueron difíciles de contener, los militares norteamericanos trataron de defender a los científicos para que pudieran entrar a la nave, cuando estimaron conveniente reunieron agallas y los dos alemanes, junto al interprete corrieron sin mirar atrás hacia la plataforma que los conducía al interior de la nave.
-¡Werner!
-Sigan sin mí, Alexis- ordenó el profesor tumbado en el piso.
Había recibido un disparo a mitad de la plataforma, impulsado por la adrenalina y su inalterable pensamiento pragmático Alexis continuó junto con Frank, oprimió algunos botones junto a la entrada y logró cerrarla. Luego se dirigió a los computadores, allí se percataron de que Frank fue herido un poco más arriba del estómago.
-Frank, ¿puedes traducirme?
Se quitó los lentes y con los ojos entrecerrados y una expresión de hombre asfixiado reunió toda su concentración para evitar pensar en el dolor.
-Ve al icono tercero de derecha a izquierda…
Alexis digitó.
-Abre la barra más larga.
Así lo hizo.
-Déjame ver… - se dirigió al tecleado y empezó a digitar.
Los sistemas de seguridad exigían ciertos datos antes de abrir el panel de control de la red, con la ayuda de Alexis los buscaron rápidamente en la memoria de los computadores, todas las contraseñas y claves las fue llenando Frank con un ímpetu que contrarrestaba su semblante, a cada segundo perdía más sangre, mientras, escuchaban como los winkas ahora trataban de entrar.
-Listo, sólo falta acceder al programa de comunicaciones… -dijo con un hilo de voz y se desplomó en el tablero.
Alexis lo removió y lo acomodó en el suelo, se dio cuenta de que no podría reanimarlo y el tiempo se agotaba, los golpes contra la estructura efectuados por los winkas muy pronto podían ser reemplazados por el rayo de la muerte, pero ahora sería más fácil continuar, se dio cuenta de que en el programa de comunicaciones no estaba en el código para disléxicos y por suerte manejaba más ruso que Von Braun y efectivamente faltaba poco, con más facilidad de la que esperaba abrió el programa y computó la señal que debía transmitir la red de satélites, se manejaba bien con los números por lo que antes de lo que esperaba, todo lo que faltaba era oprimir el botón de “ingresar”.
-¿En verdad quieres hacerlo?
Casi dio un salto al escuchar estas palabras, ni siquiera estaba seguro de haberlas escuchado, parecían ser un eco que retumbaba no más allá de su cabeza.
-No te asustes.
En ese minuto de detrás de una maquina apareció Iván o “Na´vi” ahora con toda su indumentaria, el tono de su piel restaurado y sus grandes ojos ovalados tan realistas como siempre.
El extraterrestre no estaba ahí realmente, sino en una nave milivaneliumiana con varios funcionarios soviéticos sin disfraz alguno atentos a los resultados en el desierto, desde allí proyectaba una imagen mental, una ilusión a la mente del científico, otro truco desarrollado en el programa de experimentos síquicos de la Unión Soviética, donde descubrieron la técnica para trucos mentales en los que fueron entrenados los reclutados con síndrome de Turner durante años, estas ilusiones sirvieron para conquistar el amor y credibilidad de las masas en los países pobres, enalteciendo su imagen divina, pero ahora sería crucial para determinar el futuro de toda la operación. La habilidad para reprogramar mentes y voluntades a distancia, desde sus principios fundamentales, era algo que ni siquiera había sido parte del programa de trucos “aptos” para los reclutados, pues su mente, tanto la suya como la del alemán, perfectamente podían colapsar. Pero tenía que lograrlo, pues la mente del enfermo había sido lavada tantas veces que este no soportaría ver en peligro a su madre patria o sus operaciones, ya se odiaba bastante por todo lo que les dijo a los americanos en la base.
-Te lo pregunto otra vez, ¿en verdad deberías hacerlo?
-No pueden engañar así a la humanidad, más aún, forzarla a algo que no quieren.
-“El descubrimiento de vida extraterrestre puede transformarse en la única y más grande fuerza de unificación para la humanidad”, dijo Carl Sagan una vez.
-… Es cierto, y por eso es la ocasión perfecta para imbuirlos a todos de alguna ideología de una sola vez.
-Escucha lo que dije, estamos logrando tu sueño, unificar a la humanidad en un solo gobierno, tal como quería Einstein.
-En verdad no tiene sentido que vivamos tan separados, en el fondo todos somos los mismos- los mismos malditos bastardos, se dijo mentalmente, ahora parecía recapacitar todos sus ideales en voz alta, su vista y atención ya no estaban en la computadora.
-En verdad, nos conviene a todos, no habría mayor bien para la humanidad, significaría el fin de las guerras y las distinciones étnicas o sociales, la utopía.
-Ustedes no harán una utopía, lo harán del mismo modo que lo hacen actualmente en sus territorios, solo una dictadura más, es inconcebible un mundo sin libertad.
-¿Qué prefieres, paz o libertad? Piensa en lo que más le conviene a la gente.
En ese minuto una rápida repasada a toda la experiencia y conocimientos del profesor Alexis se llevaba a cabo en su mente, recorrió en un instante todos los ejemplos que se le ocurrían, todas las situaciones alrededor del mundo, sobre todo en países tercermundistas donde la gente pocos bienes poseía, y harta de guerra estaba, en cambio poco tendría que decir o alegar si le ofrecían paz (y todo lo demás que promete el marxismo). Su culpa por sus crímenes de guerra repentinamente fue más fuerte que nunca, era algo que trataba de compensar con su interés por la gente y la humanidad, de su ser desapareció la reticencia a un cambio tan radical, después de todo no sonaba tan mal.
-Sólo piénsalo, por qué crees que los grandes genios siempre son de izquierda, todos los intelectuales como Einstein, por algo son genios, sus ideas siempre son acertadas, entonces porqué no hacerle caso a estos ideales.
Su pragmatismo también comenzó a intervenir, en verdad tenía razón al afirmar que un genio era un genio porque sus ideas, casi siempre, están en lo correcto, después de todo el mismo, ateo desde hace mucho, les decía a sus colegas de laboratorio que ¿Si no creemos en los genios, entonces en quien creemos?
-Víctor Alexis… ¿en verdad debes oprimir ese botón?- preguntó finalmente.
Meditó sólo un poco más y se dirigió a la computadora, esta vez para apagarla, antes de oprimir cualquier botón calló en la cuenta de que, en pocos segundos ese minúsculo fenómeno había volcado todo en lo que creía, había transformado su mentalidad, se sentía como otra persona, traidor en efecto, pero cambiado a tal punto y a una velocidad que ni el mismo pudo creer. Ese soviético se había metido en su mente. Entonces comprendió.
-Víctor… ¿qué esperas? Debes apagarlo.
Alexis se dirigió al tablero, pero en un rápido movimiento fue hacia el cuerpo de Frank, sacó la pistola de su bolsillo y disparó tres veces contra el extraterrestre, la bala lo atravesó, pero no le causó daño, su figura se volvió borrosa y adoptó una forma fantasmagórica que se lanzó contra el. Él no estaba, Alexis al dar un vistazo descubrió que estaba solo, pero el dolor era auténtico, termino de rodillas con las manos en la cabeza pues era torturado con una técnica mental indescriptiblemente dolorosa. Creyó que iba a morir de un momento a otro, la única opción que se le ocurría era caer en posición fetal en el piso, pero sabía que al hacerlo perecería en pocos instantes, con toda la voluntad que pudo reunir extendió su mano izquierda hacia el tablero y presionó el botón.
-¡¡¡NOOOOOO!!!
La voz de su torturador la pudo escuchar a millas de distancia, no supo si por su mente o sus oídos, ahora el profesor Alexis yacía en el suelo, de algún modo satisfecho, pero dando sus últimos suspiros.

La gente tuvo la oportunidad de acercarse a los deformados y retorcidos restos de las naves regados por todos lados y entre los escombros pudieron ver a un rendido y aturdido hombre minúsculo y deforme con la piel humana, pero con manchas verdes dando la impresión de que todo era un maquillaje. Un escenario que se repitió en todo el mundo. Sus ídolos yacían desenmascarados.
-¡Estamos acabados! ¡Es el fin! ¡Los Estados Unidos nos aplastarán!, ya no les faltan motivos para declararnos la guerra ¡ya ni siquiera tenemos las naves!-Cálmese comandante, confío en que todo esto haya surtido efecto.
-¡Qué dice, acaso no comprende lo que esta pasando! ¡TODO EL PLAN FRACASO!
-¿Usted cree? Ya dejamos una huella indeleble en el mundo, hicimos que todos los países probaran un traguito del vino marxista, la infraestructura ya esta establecida y le puedo asegurar que eso es algo que no se puede desmantelar de la noche a la mañana en los países tercermundistas.
-Claro que si, vendrán golpes de estado y generales fascistas y desequilibrados que encararan todo el odio oligárquico de sus países, acabaran con todo lo que hicimos, ¡ayudados por el Tío Sam!
-No lo creo, por algo nos concentramos en reestructurar varios organismos en los Estados Unidos, créame que les llevará un tiempo volver a la normalidad, más aún ayudar a apagar el fuego marxista en otros países, hasta me atrevería a afirmar que será consumido por este.
-Pare de metáforas, doctor, el mundo nos odiará, pasaremos a la historia como el mayor fraude de todos los tiempos, esto fue como el condenado Tercer Reich, logramos reacomodar el mapa mundial y dejar nuestra huella, pero pasamos irremediablemente a la historia.
-Le repito que soy doctor en ciencias políticas y sociales, soy un sociólogo experto, nadie comprende mejor a las masas que yo, y ayude a planificar todo esto porque sabía que sería muy difícil hacer que el mundo nos olvidara una vez llegados e instalados, efectivamente, vendrán protestas, guerras y golpes de estado, pero tenemos un elemento a nuestro favor: el apoyo de las masas, quedaron encantados con todo lo que les dimos, esta vez le prometo revoluciones en todo el mundo para conservar el sistema instaurado.
-…No lo se… la gente no es tonta, al verlos esparcidos por el suelo caerán en la cuenta de que fueron engañados, ese sentimiento generara mucho odio.
-Le aseguro que no lo recordaran mucho tiempo, comandante, todo esto valió la pena, ahora será mucho más fácil consolidar el comunismo mundial.
-¿Y las naves?
-Las reconstruiremos, los norteamericanos descubrieron su punto débil, pero le aseguro que no podrán construir las suyas, desmantelamos casi por completo sus industrias e infraestructura científica, y sus inventores y técnicos estarán muy desorganizados, para cuando logren ordenar las cosas ya habremos resuelto el punto débil de los platillos voladores.
-Sólo me dice lo que quiero oír ¿Ahora me dirá que ganamos?
-No, la Guerra Fría continúa, pero ahora tenemos la ventaja, indiscutiblemente.
-Muy bien… esta nave no tardará en caerse a pedazos, lo mejor será esperar los helicópteros afuera.
-Creo que ya están llegando.
Miró por la ventana, efectivamente estaban descendiendo muchas aeronaves de carga cuyo diseño era tan nuevo y desconocido como lo fueron los platillos antes de que todo comenzara, aquella nave estaba condenada a desintegrarse, por lo que decidieron aterrizar en medio del desierto y pedir ayuda al Politburó.
-Me repite de qué murió este- el comandante se había acercado al cuerpo de Iván, estaba inmóvil y con los ojos bien abiertos, envuelto en un material gris que recordaba a los videos de autopsias de Roswell.
-No me creería si le dijera que de pena, tírenlo donde nadie lo encuentre y busquen a alguien cuya voz se parezca, no le diremos al público que esta muerto.
Aquella fue sólo otra etapa en la historia universal, fue recordada como el fraude más grande de la historia, pero también como otra parte de la guerra fría.

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