miércoles, 21 de marzo de 2012

El origen del ratón de los dientes en No le temas a la oscuridad




Hace poco tuve el privilegio de ir a ver Don´t be afraid of the dark (cortesía de Canal Freak) película de terror que verdaderamente me encantó, pero en lugar de hacer una reseña me ocuparé de cierto dato que mencionan hacia el final del film:

Cuando el personaje de Katie Holmes busca averiguar el origen de las criaturas que dice ver su hijastra, acude a la biblioteca pública donde el bibliotecario le habla de unos duendes “anteriores a la humanidad” (bastante lovecraftiana esa idea) que se alimentaban de huesos y dientes de niños, por lo que era usual que estos los secuestraran hasta que llegaron a una tregua con el Papa Silvestre II, en la cual se les darían dientes (de leche, pues de adultos no le servían) a cambios de monedas de plata, lo cual sería el origen de la tradición de dejar los dientes de leche debajo de la almohada a cambio de dinero.


Contextualicemos un poco primero:

La película es un remake de un film para la televisión de 1973, del mismo nombre, donde la protagonista es una mujer adulta de nombre Sally, quien se muda a una antigua mansión de Nueva Inglaterra junto a su esposo. La nueva casa resulta estar habitada por unos misteriosos duendes que viven adentro de una chimenea en el sótano, que da a una caverna sin fondo.
Dichas criaturas son pequeñas, ágiles, se mueven a lo largo de la casa como ratones y le temen a la luz (de allí el título), le susurran constantemente a Sally hasta que finalmente la secuestran y la convierten en una de ellas.
Dicha historia se convertiría en una de las favoritas de Guillermo del Toro, quién años después dirigiría el remake. El cual, no puedo dejar de mencionarlo, asoma más bien como una ingeniosa combinación de dos grandes cuentos de H.P. Lovecraft: Las Ratas en la pared (Las criaturas son muy similares, y también viven en una enigmática y milenaria caverna que brota hasta el sótano) y el Modelo Pickman (como no notar la influencia de este relato en las pinturas del señor Blackwood).  
En la versión de Del Toro, se añade a la trama el secuestro de niños por parte de las criaturas, su necesidad de dientes de leche y a una niña como protagonista (también llamada Sally).
La niña en cuestión percibe a los seres inicialmente como amistosos, pero al poco tiempo se da cuenta de lo peligrosos y horripilantes que son (otro plus que encuentro la vuelve mejor que la original fueron los efectos especiales para diseñar a las criaturas, una suerte de ratones humanoides, muy bien utilizados por cierto). Inicialmente ella encuentra en la chimenea, en un pequeño pocillo, los dientes del desafortunado señor Blackwood, por lo que los lleva a su habitación y los guarda debajo de su almohada, y a la mañana siguiente ¡Sorpresa! encuentra en su lugar una moneda de plata demasiado antigua y gastada para deducir su data. Claro que a nadie se le ocurre relacionarlo con el ratón de los dientes en ese minuto. Quizás más adelante cuando todo lo que susurran es “Child Teeth” (Dientes de niños).

¿Pero es este el tétrico origen de la leyenda del ratón de los dientes?
Dejemos los spoilers a un lado e investiguemos un poco, punto por punto:

Silvestre II

Este papa es conocido como “El Papa del año mil” y como “El Papa Mago” por razones que pasaré a explicar.

Como muchos habrán adivinado, gobernó desde el año 999 al 1003, teniendo que hacer frente al pánico colectivo del temor al fin del mundo (al que estamos acostumbrados hoy en día) condición que tristemente coincidió con un período lleno de pestes y guerras para Europa.

Aunque su papado fue breve, fue conocido por ser un sabio erudito en astronomía, matemáticas y diversas ciencias ocultas, debido a su formación en España donde tuvo contacto con sabios árabes que lo iniciaron en matemáticas y esoterismo (Gracias a esto le debemos que haya insertado el número cero en el sistema numérico de la Europa medieval). Por este antecedente, junto a un episodio que vivió de niño con un druida en una caverna, fue un practicante del esoterismo además de cristiano, lo que generó varios mitos en torno a su persona, como que había hecho un pacto con el diablo para alcanzar su puesto, que había construido un golem de oro que lo guiaba en su gobierno, y que su tumba en la actualidad “suda” cuando está próximo a morir el papa.
Con todos estos datos es fácil entender porqué Guillermo del Toro escogió a este personaje verídico para sumarle un pacto con los duendes, cosa que no extrañaría nada dado su curriculum.
Si bien luce como el tipo de historias freakies que suelen ser ciertas dentro de las sorprendentes curiosidades de la historia, o sólo leyendas de las que tanto abundan, no es más que una invención de los realizadores de la película para ensalzar un poco más la historia.
¿No me creen? Ya lo investigué:
Según algunas fuentes, el origen del Ratón de los dientes se remonta a 1894; cuando el jesuita Luís Coloma recibió el encargo de escribir un cuento para Alfonso XIII, que por aquel entonces contaba con 8 años y recientemente había perdido un diente.
El cuento narraba la historia de un ratón que vivía en una caja de galletas junto con su familia, en el número ocho de la calle Arenal de Madrid. El pequeño ratoncito Pérez se escapaba a través de las cañerías para llegar a la habitación de Bubi I -apodo con que la Reina María Cristina llamaba a su hijo Alfonso- y a la de otros niños más pobres. El simpático roedor era descrito como un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo y una cartera roja colocada a la espalda.
Por otro lado, existe la teoría de que la leyenda del ratoncito Pérez proviene del siglo XV. En época de crisis, la gente que vivía en el campo comenzó a cazar ratas para comérselas, ya que por un lado suponían un grave peligro para sus cosechas y  por otro tenían algo que llevarse a la boca. Sabiendo que a las ratas les encantaba el queso, los campesinos empezaron a arrancarse los amarillentos dientes para utilizarlos como cebo. Sin embargo, si seguían así se iban a quedar sin muelas, así que comenzaron a coger los dientes de leche de los niños. Como recompensa, los pequeños recibían un regalito por parte de los mayores.
También cabe mencionar que en Italia tienen el mito del “Duende de los dientes”, pero más allá de eso, no hay más duendes en el origen del mito de este querido personaje.

No es la primera vez que se inventan leyendas para efectos de una película, la trilogía de La Momia, de Stephen Sommers, es el mejor ejemplo de ello. La gracia es que los realizadores sepan narrarla y tratarla de forma que se pueda confundir con las demás leyendas que en verdad se cuentan de boca de los ancianos o en base a jeroglíficos antiguos (ilusión de factualidad).
La iglesia católica ha cometido sus locuras, como el juicio que se le hizo al cadáver del Papa Frondoso, pero un pacto con supuestas criaturas demoníacas es una leyenda más ad hoc con instituciones de religiones más esotéricas. Aunque si alguien tenía el valor y la formación para hacerlo, ese era Silvestre II.
Puede que en la edad media creyeran muchas cosas, pero leyendas de un pacto similar nunca han habido. En realidad, un argumento recurrente de las historias de fantasía de hoy en día es afirmar que todas estas criaturas mágicas, trolls, ogros, duendes, hadas, etc. En verdad existieron, pero mediante pactos con los humanos  estas se trasladaron a donde no las vieran (como en HellBoy, que huían a los bosques y a un mundo subterráneo), sino, argumentan que hoy en día son tan pocas que es difícil encontrarlas (Cazadores de Trolls) o simplemente fueron extinguiéndose, entre otras cosas porque los humanos dejaron de creer en ellas (como en el cuento de Asimov, Cosa de niños).
En cuanto a la idea de secuestrar niños, esta parece inspirada en el mito de los ogros, que secuestraban niños humanos y los criaban como suyos, según el folklore de Gran Bretaña.
Las pinturas y dibujos del personaje del señor Blackwood actúan muy eficazmente como soporte de esta idea.
Probablemente muchos se acordarán de Lord Blackwood, el villano de Sherlock Holmes para la película de 2009. Pero en este caso, según Del Toro, el apellido está inspirado en el escritor de horror y fantasía Algernon Blackwood.
En todo caso, independiente de la inspiración es solo cosa de ver el apellido.
Blackgood, en inglés quiere decir “Madera negra”. Con que tenga la palabra Black ya es buen apellido para película de terror.Y muy adecuado para un hombre que hace investigaciones sobre temas ocultistas y arcanos para recuperar a su hijo y que plasma en sus cuadros (costumbres casi calcadas del señor Pickman, del relato de Lovecraft).
Lo último que escuchó el señor Blackwood antes de desaparecer fueron esas dos palabras “Child Teeth” de unas criaturas que no aceptaron sus propios dientes a cambio de su hijo. En lugar de eso lo raptaron también.
Como precaución, les aconsejo que sus niños pequeños no sigan dejando dientes bajo la almohada, sólo porsiacaso…


También publicado en Chile del Terror:

3 comentarios:

  1. Espectacular, aclaraste mi duda

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  2. Interesante, tan solo un detalle: España como estado se constituye en el siglo XV.

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