1- El eje de de poder del Paseo Bulnes
A fines de los años '20, Santiago ya se estaba
modernizando, dejando atrás el modelo que Benjamín Vicuña Mackenna le imprimió
a la ciudad, de estilo colonial afrancesado. En ese entonces, comenzaron las
primeras obras del Paseo Bulnes, y las autoridades debieron escoger entre dos
arquitectos distintos para ello: Le Corbusier, y Karl Brunner. Los cuales
representarían, respectivamente a dos corrientes distintas de la arquitectura.
El movimiento moderno, que buscaba una visión más rupturista de la ciudad tradicional,
en que los edificios se encontraban aislados y rodeados de áreas verdes. Y la
otra, que buscaba ajustarse más al modelo neoclásico que predominaba en
Santiago, con los edificios próximos entre sí, dando mayor unidad y
continuidad. Finalmente, sería Karl Brunner el encargado de construir este
espacio público. Era el auge de los fascismos en Europa, y la era del general Carlos Ibañez del Campo en Chile. Militar que se propuso a crear un "nuevo Chile" para lo cual buscó imprimirle al país una arquitectura que reflejara el poder del Estado en la sociedad.
Luego, en 1934, aprovechando la bonanza económica del segundo
gobierno de Arturo Alessandri, se diseñaría el Eje Cívico de Santiago, dejando el
Paseo Bulnes como una Avenida Peatonal, hacia el sur de La Moneda, hasta el
parque Almagro. La construcción derivaría en el paseo como lo conocemos
actualmente. Paseo que no obstante, se encontraría incompleto.




