viernes, 30 de septiembre de 2011

La Isla



El hermético camión cruzó el estrecho puente que conectaba a su destino con el continente a una hora y un día en la que prácticamente era imposible que hubiese testigo que presenciara sus traslados. Entró luego de varios trámites y diálogos entre sus conductores y los guardias de seguridad del recinto. El espacio que separaba a las fortificadas vallas era a primera vista interminable, costaba creer que tanto pastizal pudiera caber en tan pequeña isla, más aún el centro de recreación en su fondo, pero cualquier precaución era poca dada la importancia de la carga y del contenido del lugar.
-¿En verdad crees que es lo adecuado, amigo?- se oyó decir a un citófono en la parte delantera del camión blindado.
El copiloto le respondió:
-Por supuesto, no existe otro lugar en la tierra. Te prometo que te sentirás como en casa, además ya viste el letrero que encabezaba la entrada, nadie llegará a este lugar por más que lo intente.
La verdad es que quien iba atrás en el camión no había visto el letrero con sus propios ojos, pero sí a través de una pantalla que mostraba en blanco y negro el campo visual del conductor.
El lugar era bastante lujoso y apacible, quizás fuera el eterno cielo gris del extremo austral de Chile lo que le quitaba encanto, sumado a la sensación de total aislamiento, pero adentro uno se olvidaba totalmente de todo eso. El edificio en sí era una burbuja adentro de otra burbuja. Contaba, entre otras cosas, con spa, canchas de tenis, básquetbol y fútbol, su propio cine y sus cocinas y salas de estar no se quedaban atrás en calidad. Pero sin importar lo completo que fuera, lo que más cautivaba a sus huéspedes era el total anonimato y confianza entre sí que componía dicha atmósfera.
El nombre del lugar supo plasmar muy bien esa característica: Centro de recreación y asilo Friendship. Esta última palabra con letras grandes y azules en el letrero de entrada a la isla. 
Ya adentro de una cochera, la puerta descendió encerrándolos por completo. El lugar quedó en silencio por un instante, parecía un hangar de aviones. Repentinamente, potentes focos de luces bombardearon al camión y tres guardias de seguridad ayudaron a bajar a su ilustre invitado de la parte de carga, mientras que quienes iban adelante respondían un montón de preguntas a un hombre con un cuestionario y ficha de información.
Hacia el final del proceso, un hombre de estatura media y traje blanco con una escolta de dos enanos del mismo traje a cada lado se aproximó a recibir al visitante.
-Buenos días, bienvenido a Friendship, mi nombre es Segismundo y soy el encargado de este complejo. Nuestra tarea es hacer su estadía lo más grata posible, cualquier cosa que necesite no dude en pedirla, venga, le presentaré a sus compañeros…
Finalmente, el colorido personaje, de terno azul, lentes oscuros y dientes salidos fue presentado a los demás inquilinos en la sala de estar.
-Chicos, quiero presentarles a un nuevo miembro de nuestra pequeña comunidad. Él, como todos ustedes, fue una figura pública muy conocida, pero prefirió retirarse a una vida más tranquila y privada. Sueño que hemos logrado hacer realidad a todos ustedes en esta isla. Por favor, denle una cálida bienvenida a Felipe Camiroaga.
Hubo un leve aplauso y luego alguien lo invitó a servirse una copa de vino junto a la cálida chimenea.
El primer contacto con los chicos del lugar fue amistoso, pero todavía no entraba en confianza. A Felipe aún le preocupaban varias cosas. Se lo manifestó a Segismundo cuando este se sumó a una partida de naipes con los demás chicos esa tarde.
-Es un completo hecho que nadie sabe de la existencia de este lugar ¿verdad?
-Felipe, tú lo sabes y yo también, de hecho todos aquí lo sabemos. Y hay poca gente allá afuera que también está al tanto, pero lo que sí es un hecho es que a ninguno de ellos les conviene revelarlo. Además, insisto en que no debes preocuparte tanto, mira- Uno de sus escoltas enanos le trajo un papel- Esta ficha la llenó tu amigo, el otro Felipe, en la cochera: En lo que a los registros concierne tú eres Luciano Bello y vienes del Caribe, de Maracaibo. No existe registro que revele tu identidad.

A la hora de la cena Felipe se sentó en la misma mesa de los reyes de la música.
-Demn it, flaco, esto es una tortura, no se si esta dieta pretende que baje de peso o que me muera de hambre, porque te juro que siento que maña despertaré desnutrido- dijo el anciano gordo del Rock.
-Por lo menos tú solo tienes que dejar de comer, yo tengo que empezar a comer- le respondió con su fina voz el flaco del Pop.
-Somos una pareja dispareja, you know. Esto me recuerda a un episodio de La Isla de Gilligan.
-¡Hora de los remedios!- Dijo una enfermera.
Los llevaron a una avanzadísima clínica en el subterráneo del centro, allí Jacko se sirvió su demerol, Presley sus medicinas para adelgazar y al hombre más viejo del mundo, Carlos Gardel, le hicieron otra de sus cirugías reconstructivas instantáneas: Su cadavérico rostro fue tapado por un aparato automático con una mascara de piel sintética que se adhirió al instante a su cráneo, mismo método que usaba Kent Brockman a unos metros de él.
-Así que tú eres el gran Carlitos Gardel- Se le acercó Felipe- ¿Cómo es posible que sigas vivo? Ya deberías tener más de 100 años.
-122, para ser exacto, Pipe- le contestó con su alegre acento trasandino- Pero la respuestas es sencilla, existen muchos viejos centenarios, pero el hombre más viejo del mundo tenía que ser argentino, no podía ser de otra forma.
Dijo y luego se concentró en un espejo que le acercó una enfermera para peinarse su peluca.
“¡Ja! Argentinos…” Pensó Felipe.

Al día siguiente Felipe se levantó a las diez de la mañana, pero era el único en pie. Nadie se despertaba antes de las doce en ese lugar. Recién a medio día Presley se levantó, tomó una taza de café y se instaló a hacer un puzzle del periódico en la sala de estar.
-“Expresión alemana que se puede traducir como “Espíritu que hace ruido”” ¿Cuál demonios será? ¿Alguna idea, Falcon?- se dirigió a Felipe, que se sentó junto a él para tener compañía.
-Ni idea.
-¡Hey, enfermera! ¿Hay alguien que hable alemán en este lugar?
-Lo siento, mi rey, pero Don Adolfo se levanta más tarde de su sueño criogénico, cuando se despierte le diré que lo busca.
-No, olvídelo, siempre que hablo con ese tipo me insiste en que me vuelva a teñir el pelo de rubio. Ahora veamos “Palabra de diez letras que denota compañerismo y solidaridad…”- Siguió con su puzzle sin conversar mucho con Felipe.
Esa tarde Camiroaga se dirigió al rancho en la parte sur de la isla. Se puso su guante y aguardó a que su Halcón favorito descendiera a posarse en él. Cuando lo hizo, le acarició debajo del pico unos momentos, luego volteó y vio que se le acercaba la enfermera de esa mañana.
-Bueno días, Don Felipe.
-Buenas, Doña…
-Estrella, mi don.
-¡Estrella, pero que hermoso nombre! Permítame decirle que le queda muy bien, mi niña.
-Hay, Don Felipe. Siempre tan galante.
Conversaron un buen rato, la mujer tendría entre cuarenta y cuarenta y cinco años, como la edad de Felipe. No usaba maquillaje, ni era muy bonita, pero sin duda era simpática. De algún modo se las arreglaba para sobresalir de las demás enfermeras, tenía un aura especial que la distinguía. En eso no exageró Felipe, era una auténtica estrella.
-Dígame algo, ¿Le ha gustado Friendship?
-Hasta ahora, y esto es entre nos, lo he encontrado un poco deprimente. Es casi como un acilo de ancianos…
-Bueno, usted es el más joven del lugar si se da cuenta. Pero dígame, si no estaba tan seguro de venir, ¿Por qué está aquí?
-Pues, luego de fingir mi muerte, me trasladé inmediatamente a un fundo que tenía en Rancagua. Tuve mucha suerte, cuando me di cuenta que estábamos a punto de estrellarnos salté de ese avión.
-Al mar, ¿Y no se ahogó?
-Obvio que no, soy un Halcón, abrí mis alas y volé hasta Chicureo.
Ambos soltaron unas carcajadas.
-Hablando en serio, agarré mi paracaídas y salté. Nadé hasta la isla y me refugié en una caverna en la costa. Mi teléfono satelital sobrevivió al impacto así que llamé a unos amigos que me recogieron en un bote sin decirle a nadie. Luego de eso me fui al fundo que le dije. Sabía que esta era mi oportunidad perfecta de retirarme, de dejar de fingir que disfrutaba mi trabajo. Esto es algo que no le he dicho a nadie, pero me empecé a hartar de la vida pública, es mucha presión, debes sonreír a todo el mundo y cuidarte siempre de quienes te acosan. No tenía privacidad. Supe ocultar muy bien ese malestar claro, este accidente llegó en el momento preciso. No obstante, sabía que nunca estaría completamente seguro, así que empecé a averiguar dónde encontraría ese retiro al que aspiraba…
-Bueno, quizás se retiró antes de tiempo ¿No cree?
-Llevaba más de veinte años activo. Ya no me interesaba en realidad hacer más cosas, es mejor así. Que el público me recuerde como lo que fui, antes de llegar a los cincuenta años y de demostrar cansancio. Además, si no era en ese minuto, no sería nunca, no podía desperdiciar la oportunidad.
-Don Pipe, esto es algo que le pregunto a todos aquí, y casi todos me dicen que no les importa, pero ¿No le da pena por sus fans?
-La verdad, sí, un poco. Esto sonará trillado, pero les debo tanto a ellos, así como ellos a mí… Cuantos sueños rotos, Estrella. Cuantos sueños rotos.
-Ese es el encanto de Friendship, Don Felipe. Es la isla al fin del mundo a donde van a parar todos los sueños del orbe, los realizados y los que no se realizaron. Esta es una isla mágica que alberga todas las esperanzas de la gente, sin que estas la sepan. El lugar más secreto del inconsciente colectivo mundial donde se albergan todos sus sentimientos.
-Eso es muy poético, Estrella ¿Te gusta la poesía?
-La verdad, sale en la placa del patio. Pero sí… sí me gusta la poesía, es un viejo pasatiempo mió.
-Mira, que bien ¿Te gusta leerla o escribirla?
-No, sólo leo. Me encantaría escribir algo, pero no es lo mío. Mi favorito es Calderón de la Barca
Hablaron confiadamente toda la tarde hasta que empezó a anochecer y se entraron. Le aprovechó de contar un par de anécdotas ya que empezaron a hablar de poesía. Resultó que Pablo Neruda también conocía la existencia y ubicación exacta de la isla y su sueño era convertirla en un centro de científicos y artistas, en una especie de “Paraíso de los Intelectuales” según sus propias palabras. Por desgracia, su muerte fue verdadera y el proyecto quedó en nada. Sus amigos de Friendship pensaron en enterrarlo allí, pero en Isla Negra le dieron una sepultura igual de digna. Por algo Friendship era el lugar donde se concentraban todos los sueños de la gente, como le dijo Estrella.

-Escucha, enclenque, estuviste casado dos años con mi hija. Doy por hecho que la satisficiste, como corresponde.
El rey más viejo se hallaba echado en su sofá con una camisa blanca sin mangas y una lata de cerveza sobre su panza, mientras hablaba con el rey más joven.
Para esa oportunidad Felipe se había sentado justo detrás del par, por lo que tuvo que aguantar toda la discusión mientras esperaba el show. Se trataba de un escenario simple, como de los clubes en los que había comenzado el artista que se iba a presentar, ubicado en la pared opuesta a las ventanas de la sala de estar. Durante el resto del día unas cortinas rojas lo cubrían. Junto a su sofá había arrastrado otro que tenía reservado para Estrella, quien dijo que le vendría a hacer compañía después del segundo acto.
-Suegro, puedo asegurarle que a su hija le di todo el amor del mundo y nunca le hice daño- le contestó Jacko con su dulce y aguda voz.
-¡Con eso se supone que me convenzas, alfeñique! Si hay algo que no tienes de negro son las ganas.
Se callaron en cuanto las luces se apagaron y apuntaron hacia el teatro.
Andy Kaufman subió al escenario, sonó  el tema de la película 2001 y prosiguió su show con una imitación de Elvis Presley, que en lugar de enfurecerlo más, fue lo único en toda la noche que le hizo gracia al rey original.
Durante su número, prosiguieron la discusión.
-Escucha, Jacko, amigo, compadre, a lo que voy es que le debes una a mi hija, y ya que yo no me puedo poner en esta ocasión ¡Eres tu quien debe solucionarle su deuda!
-Ya te dije que perdí el poder sobre todo mi dinero en cuanto entré a este lugar. Sólo me queda una pequeña cuenta en un banco de Suiza, y no supera el millón de dólares.
-Eso no me sirve, la cienciología le está cobrando quince grandes a Lisa. Estúpida cienciología- sacó un teléfono celular bastante anticuado por su tamaño, pero bien extravagante dada su decoración con joyas- Aló, ¿Está Adolfo?... ¡Pero cómo que sigue dormido! Esta bien, cuando despierte dígale que me diga donde guarda su fortuna… ¡No me mienta, todos saben que el viejo oculta un botín de oro en alguna parte de la isla!... Suficiente- colgó el teléfono y reunió todas sus fuerzas para incorporarse- voy a hablar con él, romperé el cristal de su cama de Blancanieves si es necesario.
Cuando logró ponerse de pie una alarma roja sonó en todo el edificio y docenas de empleados corrieron hacia distintos puntos. Elvis se sentó inmediatamente, en cambio Felipe fue el único que se incorporó y escucharon a un altavoz que decía: “Atención a todos nuestros empleados, tenemos un Código azul, cada uno ya conoce lo que debe hacer, se le pide a nuestros huéspedes que permanezcan sentados y tranquilos mientras resolvemos la situación.  Esto no es un simulacro, repito, no es un simulacro.”
Incluso el mismo Andy Kaufman bajó y se ubicó como si nada en su sofá.
Según alguien le explicó al nuevo huésped la idea era que permanecieran juntos.
Pero Felipe, incapaz de quedarse con los brazos cruzados buscó entre los distintos empleados del lugar que corrían de un lado a otro hasta que finalmente distinguió al señor Segismundo. Lo siguió a una distancia prudente, tomó el ascensor al último piso, Felipe lo siguió en el otro; Segismundo dobló en un largo y uniforme pasillo y se metió en una habitación cuya puerta decía: “Sólo personal de seguridad”. Felipe, haciendo caso omiso del letrero entró.
Se topó con otra escalera que subía a un piso que no figuraba en el ascensor, dicho nivel tenía una forma circular y sus paredes eran amplios ventanales que daban una visión panorámica de la isla. El contenido de dicho piso parecía ser el de una torre de control de un aeropuerto. Segismundo se encontraba sentado en un panel de computadoras con un micrófono y unos audífonos en los oídos.
-¿Qué está pasando?- Le preguntó Felipe al acercársele.
-Usted no debería estar aquí. Bueno, solo no me interrumpa, lo que haremos ahora es algo sumamente delicado.
-¿Por qué? ¿Qué pasó?
-Alguien trató de entrar a la isla, sólo hay una cosa que podemos hacer.
-¿Qué sería?
-Aló, Hola, ¿Hay alguien allí? Nibiru 2-0-1-2, aquí isla F-4-8-15-16-23-42 ¿Me copian? -Le gritó al micrófono.
“Isla F, aquí el comandante Xenú, les copiamos. Cambio.” respondió el aparato.
 -Tenemos un Código azul, repito, un código azul. Procederé a mover la Isla.
Felipe le clavó una mirada de asombro con los ojos más abiertos que tenía.
“Entendido. Estamos transmitiendo las coordenadas y la ruta de navegación. Cambio y fuera.”
-¿Cómo es eso de mover la isla?
-Será mejor que se sujete- Le advirtió Segismundo.
Agarró dos anchas palancas del panel y las tornó hacia abajo.
Lo que vino a continuación remeció a toda la isla. Un poderoso destello amarillo-blanquecino brotó de las costas, luego de los pastizales y finalmente el mismo edificio se convirtió en una auténtica bombilla, sumado a un estrepitoso zumbido que no dejó a nadie indiferente. El tiempo pareció detenerse unos minutos y luego desaparecer.
Cuando Felipe abrió los ojos aún tenía sus manos tapando sus oídos. Miró a su alrededor. Todo parecía igual.
-Muy bien, todo salió correctamente, mire- Le indicó una pantalla en una vieja maquina del tamaño de un refrigerador, mostraba un completísimo mapa del estrecho de Magallanes con un punto rojo que se desplazaba lentamente por él- La isla se mueve hacia un sector donde se perderá entre todas las demás islas del estrecho. Les costará volver a encontrarnos.
-¿Y nadie nos ve mientras nos movemos?
-Tendría que explicarle la teoría del campo unificado de Einstein para que me entendiera, pero no se preocupe, nadie nos ve.
-Esta isla cada día me asombra más.
-Sabe cuál es su problema, -le dijo mientras se sacaba los audífonos- está muy tenso, demasiado preocupado, y eso que ya lleva una semana en la isla. Baje ahora mismo y se dará cuenta que los demás huéspedes ya se habrán olvidado de este episodio. Ello confían plenamente en nosotros, eso es lo que le falta a usted.
-¿Y que me quede sentado sin hacer nada, mientras… esta isla se hunde, por así decirlo?
-En primer lugar, es posible, pero no probable ni necesario que tengamos que recurrir a eso, y en segundo, sino le gusta, cámbiese de isla, nosotros no lo obligamos a venir aquí, usted vino por su propia voluntad.
-Lo se… Tiene razón, disculpe si me enojé con usted. Supongo que el del problema soy yo.
Se retiró sin volver la vista atrás. El señor Segismundo quedó un poco preocupado por él.
Al descender a la sala de estar Felipe comprobó que efectivamente ya no había nadie alborotado y Andy se preparaba para volver al escenario y retomar su show.
Lo que más les acomodaba a estos personajes era la rutina, aferrarse al pasado e ignorar cualquier dejo de realidad. En ese momento Felipe se sintió en un auténtico acilo de ancianos y comenzó a arrepentirse de la decisión que había tomado.
-¿Dónde se había metido, Don Pipe, me tenía preocupada?- le preguntó Estrella al volver a su asiento.
-Tenía curiosidad por ver que pasaba y seguí a Segismundo.
-¿Hasta el último piso? ¿Cómo se le ocurre? Creí que le había pasado algo malo. Estas cosas solo pasan una vez cada diez años en Friendship, más lo que me asusto, no nos ha pasado nada malo hasta ahora, pero quien sabe, a la próxima quizá no tengamos suerte…
-Pero Elvis Presley se ve de lo más relajado, verdad. Es el que más tiempo lleva aquí, sin contar al Carlitos- En ese minuto Gardel estaba en su tratamiento de rejuvenecimiento en el laboratorio- y les da lo mismo lo que pueda pasar. Al final nunca pasara nada.
-… ¿Se siente bien, Don Pipe?
-Sí, si, no se preocupe.
Ese era otro defecto que él mismo se criticaba. Siempre ocultaba sus emociones, estaba acostumbrado a mostrar la cara y la persona que todos querían ver. Un auténtico maniquí. Tenía poca gente con la que compartía sus problemas personales. Quizás si lo hubiera conversado con alguien ahora no estaría en esa isla.
Mientras meditaba sobre eso, en el escenario Kaufman se paró con la cabeza gacha y las manos tras la espalda, como siempre solía hacerlo.
-Hola- miró con ojos tímidos y abiertos a cada lado del público- bueno, se que… tuvimos una leve interrupción, pero creo que llegó el momento de continuar… -Se dirigió al toca discos y lo encendió.
Realizó el número de quedarse quieto un buen rato y tomar agua, luego cuando menos se esperaba abría la boca de modo que pareciera que la ópera del disco la cantaba él.
Ya todos se lo sabían de memoria, menos Felipe a quien le pudo arrancar un par de risas que lo relajaron un poco.

-Ahora, creo que llegó el momento de que revisemos el correo- se dirigió tan tímido y vacilante como siempre a una mesita de una pata donde había un par de sobres.
-Los padres de Madeleine dicen que la van a sacar de esta isla porque les incomodaba todo el tiempo que pasaba “ju-gan-do” con el señor Jackson- hizo un gesto de comillas con sus dedos al pronunciar esa palabra.
Sacó algunas risas de los presentes, excepto, claro, de Michael.
-También nos llegaron algunas de las deudas de la Isla- sacó unos gruesos y casi desproporcionados lentes del bolsillo de su saco y se los puso- perdón, de Lisa. Es que tengo dislexia.
Un poco más de risas.
-Las deudas de Lisa Mary Presley- volvió a leer-. Súbanla, chicos.
Un par de empleados subieron una enorme caja al escenario, de un tamaño suficiente para guardar una lavadora. Para este chiste sacó risas más potentes, excepto, claro, de Presley.
-Veamos que tan mal está.
Abrió la caja, pero al hacerlo, del interior saltó una joven bien delgada, de trenzas, frenillos y lentes que gritó con una aguda voz:
-¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡USTEDES ESTAN VIVOS! ¡AAAAH!
Todos cruzaron miradas entre sí sin saber como reaccionar hasta que Andy se los confirmó:
-Esto no era parte del show- y saltó a esconderse tras bambalinas.
-Entonces si es parte del Show- le dijo Presley a Jacko.
-¿Está seguro, suegro?- preguntó Jacko que ya se encontraba escondido detrás de su sillón, pisándole los pies a Felipe.
-Tú conoces a Andy, siempre dice que no es parte de su número, pero al final…
-¡AAAAH! ¡No lo puedo creer, tú eres Elvis Presley! ¡AAAAH!- dijo la joven que saltó del escenario y abrazó fuertemente a Presley- ¡Esto es increíble! ¿Dónde está Michael?
Sin que nadie se diera cuenta, Jacko se había escabullido hacia la salida, quienes lo vieron salir notaron que traía puesta una máscara de Guy Fawkes.
-Siempre anda con esa máscara debajo de su chaqueta, en caso de que tenga que salir huyendo- le dijo un empleado a Felipe, quien venía acercándose junto a otro. Se notaba que estaban indecisos entre detener a la niña o dejar que la función continuara.
-Yo si creo que no es parte del show…-Dijo Felipe y se dirigió donde la joven.
La tomó en brazos y la llevó fuera de la sala de estar. Era bastante ligera, y mientras la cargaba no paraba de gritar su nombre. Finalmente, cuando ya estaban en el pasillo sin nadie más la puso en el suelo. Era bastante chica, no debía superar el metro y medio de estatura.
-¡Felipe Camiroaga! ¡Sabía que tú no estabas muerto! ¡Lo sabía! Por eso vine hasta este lugar, yo siempre supe que ninguno de ustedes estaba muerto, pero la principal razón por la que vine hasta Magallanes fue por ti. ¡Te amo, Felipe!
-¡Shu!, guarda silencio. Si no te calmas de sacaran de aquí a patadas.
La tomó de los hombros para hacer que dejara de saltar, tuvo que inclinarse bastante para ello. Luego procuró ser lo más cortes que pudo para tranquilizarla.
-Primero, ¿Cómo de llamas?
-Estefanía.
-Que bonito nombre. Bueno, escucha Estefanía, tú no deberías estar aquí.
-Lo se, fue toda una odisea, incluso me detectaron, ¿verdad? Por eso fue la alarma, y ese zumbido que casi me revienta los oídos. Pero tomé todas las precauciones, me metí por donde menos sospecharan, fui sumamente inteligente, porque ellos empaquetan la correspondencia en…
La dejó hablar todo lo que tenía que decir. Describió su operación hasta con los detalles más mínimos, tendía a volver sobre algunos y desviarse en intentos de abrazo a Felipe. Cuando terminó de explicar su “Misión secreta” y comenzó a hablar del comienzo de su investigación, desde que se supo la noticia de la tragedia en Juan Fernández, Felipe la interrumpió.
-Escucha, sé que te luciste y todo, pero como te habrás dado cuenta haz descubierto algo que no debías. No se lo que hagan con tigo, pero seguramente no será nada bueno.
-No importa, valdrá la pena ahora que sé que estas vivo. Por favor dime, Felipe, ¿Por qué fingiste tu muerte?
-Porque… -dio un largo suspiro- por un error. Creí que aquí tendría más paz. Pero me equivoqué.
-… ¿Eso quiere decir que volverás?
-No puedo hacer eso, la gente me odiaría, y además me preguntarían dónde estuve, eso no lo permitirían los de este lugar.
-¿Entonces eres un prisionero?
-No, no es así, es que… Sabes, es increíble que haya gente tan fanática como tú queriendo entrar a este lugar, cuando yo quiero salir.
-Salgamos juntos, entonces.
Felipe no supo que contestarle. En ese minuto entraron tres guardias de seguridad y detrás de ellos iba Kaufman, quien dijo: “Les dije que no estaba bromeando”.
-No sean duros con ella, por favor.
-Lo intentaremos, señor Camiroaga- dijo Segismundo, quien se asomó desde la sala de estar, con un tono de voz indiferente- desgraciadamente la pequeña sabe demasiado.
-Será mejor que no intentes nada, niña- le gruñó uno de los guardias.
-¡No soy niña, tengo dieciocho años!
Eso fue lo último que gritó. Siguió a los guardias sin oponer resistencia. Hacia el final del pasillo se volteó un instante para decir:
-Felipe, por favor vuelve.
Cuando todos partieron nadie notó que el nuevo huésped se quedó un buen rato solo en el pasillo.

Al día siguiente bajó a la clínica. Salvo por sus propios pasos no sintió ningún ruido, sólo los sonidos de las maquinas médicas y los estanques de burbujeantes líquidos. Hacia el final de dicho nivel se encontró con Andy Kauffman revisando unos datos en un computador.
-Hola, Andy ¿Supiste que pasó con Estefanía?
-Yo, creo que te refieres a la niña- le contestó con una de sus voces de idiota sin apartar la vista del monitor.
-Sí, a ella me refiero, ¿Supiste algo?
-La… Bajaron aquí anoche, y… creo que… me borraron la memoria.
-¿A ella también se la borraron?
-¡Posiblemente, capitán Kirk!- dio un ligero brinco en su silla, pero sin despegar la vista de la pantalla.
-… Ok, gracias de todas formas.
No se podía discutir con él así. No sabía si le tomaba el pelo o en verdad lo habían dejado así al manipular su mente. Felipe dio media vuelta y se dirigió al ascensor. Cuando ya se había alejado unos metros Kauffman presionó un botón y apagó el computador.
-Camiroaga, creo que puedo ayudarte- le dijo con su voz normal y un verdadero interés.
Felipe se devolvió, ahora Kauffman se había puesto serio.

Ambos veteranos ídolos se dirigieron a la sección de tecnología más avanzada de la clínica. Felipe al ir curioseando entre los  distintos tubos de ensayo, cápsulas de petri y demás equipo de las mesas de trabajo distinguió varios frascos amarillos con lo que parecía cigotos humanos en su interior. Tomó con cuidado uno de ellos y vio que su etiqueta decía “Führer 08”.
-A esta ala le llamamos la “Sección de identidad” Aquí realizamos clonaciones y cirugías reconstructivas, Michael Jackson prácticamente vive aquí. De hecho vino aquí anoche luego del incidente con la niña. Ven, te presento a mi clon, Tony Clifton.
Andy accionó un interruptor y una cortina metálica descubrió un tubo vertical de gran diámetro con un gordo personaje en su interior, de lentes oscuros y aparentemente dormido de pie.
-Lo uso para algunas rutinas.
-¿Qué es esto? Parecen las manos del joven manos de tijera- le preguntó Felipe sosteniendo unos guantes que verdaderamente se asemejaban a ellos.
-Oh, eso, es una historia un poco larga. Verás, durante los setenta trajeron a algunos prisioneros políticos aquí, por supuesto que Segismundo se opuso, pero fue la única manera de que nos dejaran operar en paz. De todos modos ayudó bastante a mitigarles el sufrimiento a los detenidos, con nuestra tecnología de borrado y lectura mental extrajimos información de la mente de muchas personas sin tener que torturarlas o someterlas a violentos interrogatorios. Incluso poseemos la capacidad de extraer información de la mente de gente muerta y luego resucitarla, de hecho, esas manos eran el primer prototipo de prótesis para un cadáver que nos llegó sin manos, déjame acordarme de su nombre, creo que era músico, Víctor algo...
-¡¿Víctor Jara?!
-Sí, ese mismo. En fin, estábamos listos para resucitarlo después de sacarle la información de su cerebro, pero una británica de apellido Turner optó por respetar sus restos.
-Increíble- se limitó a decir Felipe y devolvió con cuidado las manos, casi como si fueran algo sagrado, a la repisa de donde las había sacado.
-Ahora, lo que tú necesitas es poder volver al exterior- exclamó mientras se frotaba las manos.
-No quiero ser Felipe Camiroaga, de nuevo. Pero al mismo tiempo aún me siento con ganas de ayudar a la gente.
-Entiendo… qué te parece esto- se sentó ante otro computador y comenzó a teclear- te haremos una nueva identidad, ¿Te parece la de un millonario filántropo?
-Quizás… quizás la de un empresario agrónomo. Quiero algo que me mantenga en el campo o cerca de él, ni siquiera con mucho dinero.
-Necesitarás dinero para ayudar a la gente.
-Entonces… de acuerdo, que así sea. ¿Cuál sería mi nombre?
-¿Luciano Bello? Mala idea- borró lo que había tecleado- que tal Alejandro Bello.
-Porqué no, me gusta ese nombre.
-Muy bien, tu nuevo nombre será Alejandro Bello y serás un empresario agrónomo y filántropo de la séptima región. Sólo nos falta tu rostro. Ven, te haré un contracara.
En ese minuto Felipe tenía una vaga idea de lo que sería. Una vez que Andy tenía todo listo su sospecha se confirmó. “Contracara” era la jerga que tenían para cirugía reconstructiva.
Para la cirugía Felipe se ubicó en una cama similar  a la de un dentista. Sobre él colgaba una esfera y de ella docenas de brazos mecánicos y rayos láser que al parecer iban a proceder la cirugía.
-Más o menos así quedaría tu rostro- Andy le mostró una foto impresa en blanco y negro de una cara hecha digitalmente- No es muy distinta, si crees que no es la adecuada le puedo sumar un oscurecimiento de tu piel.
-No, así está bien.
-¿Estás seguro de esto?
-Nunca había estado tan seguro en semanas. Sólo hazlo, Andy.
-Muy bien- se puso unos lentes de laboratorio- preparando brazos cirujanos.
Las extremidades mecánicas comenzaron a girar y se dispusieron no muy lejos de su rostro listas para trabajar en cualquier momento.
-Aplicando anestesia…
-¡Alto!
Ambos giraron para ver quién los interrumpía. Estrella bajaba del ascensor en el último momento antes de la cirugía.
-¡Por el amor de Dios, Kaufman, ¿Qué ibas a hacerle?!
-Él me lo pidió, señora- le contestó mirando hacia el suelo y nuevamente con su voz de estúpido.
La enfermera se dirigió al panel de control donde estaba el comediante, presionó unos botones y los brazos volvieron a ascender.
-Felipe ¿qué ibas a hacer?
-Esta bien, Estrella, yo se lo pedí- le dijo un poco desorientado.
-¿No sabes que esto lo debe realizar un médico y no este farsante aficionado?
-Pues tráeme al médico, es lo que quiero, en serio. Quiero irme de la isla y empezar una nueva vida.
-Pero… no, no quiero que te vallas.
-Yo tampoco quiero dejarte, fuiste una gran amiga, en serio. Pero necesito hacer esto…
Los efectos de la anestesia ya lo estaban venciendo.
-Ahora por favor, tráeme un médico. La función debe continuar- le sonrió y le acarició vacilante la mejilla-… Te extrañaré Estrella.
Fue lo último que alcanzó a decirle antes de caer rendido en la cama de operaciones.
Estrella dijo dos palabras más, pero Felipe sólo pudo percibir el movimiento de sus labios, ningún sonido. Todo se volvió borroso y quedó inconsciente.


Friendship siempre ha destacado por la calidad de su servicio. Cada huésped al que recibe este centro de recreación y retiro es recibido con el mejor de los tratos desde que pone un pie en la ignota isla. Si bien es conocida por lo dificultoso y extenso de sus trámites, estos incluso llegan a ser hechos por los mismos empleados del recinto para no agobiar a sus clientes. Es de este modo que el centro reafirma su compromiso y fidelidad con cada miembro que pasa por sus dependencias, incluso sus servicios prestados en salud médica y espiritual rayan en la beneficencia, sin importar que estos no recordarán absolutamente nada del gran favor que se les hace ni de su paso por la isla.
El cliente Luciano Bello, por ejemplo, a pesar de demostrarse malagradecido e inconforme con el ambiente de Friendship recibió una cirugía gratuita y todo un cambio de identidad, con todos los trámites burocráticos necesarios para llevar su nueva historia a cada registro civil del país y de la séptima región donde se le reubico.
Aunque dicha labor le costó horas de incansable papeleo y por supuesto un gran desagrado al misterioso señor Segismundo, gerente del recinto, este lo recuerda como uno de sus mejores clientes a sus demás huéspedes.
Actualmente el señor Bello posee una modesta fortuna, además de varios terrenos más hacia el sur del país que ha convertido en reservas ecológicas. Su labor ambientalista se ha comparado con la del también empresario Douglas Tompkins.




jueves, 29 de septiembre de 2011

Un pequeño premio




Para el tercer aniversario de Canal Freak, página de cine que me ha regalado varias cosas, me dí el tiempo de escribir un pequeño cuento para su aniversario. Como todo concurso en el que me meto, me gusta irme a la segura, así que escribí cuatro cuentos distintos. El que escogieron finalmente no era mi preferido, pero si vale la pena ser visto. Léanlo, suscríbanse y vuélvanse freakies:

http://www.canalfreak.net/2011/09/concurso-aniversario-un-freak-de-papel-y-lapiz-sorteamos-libros/

Como premio me dieron los tres libros de la saga de Ga´hoole. Agún día pienso leerlos...

sábado, 3 de septiembre de 2011

Rise of the Planet of the Apes: ®Evolution

A Hollywood ya se le acabaron las ideas, eso todo el mundo lo sabe. Más o menos después del estreno de Matrix todo producto hecho para el celuloide no ha sido más que secuelas, precuelas, remakes… Y en una gran mayoría de los casos totalmente innecesarios. Cualquier otra cosa que asome como innovación termina reconociendo que le debe argumentalmente a otras historias anteriores (pensando en Avatar, Distrito 9…).
Respecto a este Remake del planeta de los simios, más precisamente remake de la cuarta entrega de la saga original, era natural esperar poco de otro film que ya resonaba como prescindible, en especial luego de la fallida versión de Tim Burton. Pero tal como ocurrió con X-men: First class, película que también tuve la ocasión de comentar aquí, el film terminó sorprendiendo.
¿Cómo parte todo? Con un joven y prominente científico (James Franco, el amigo de Peter Parquer en Spiderman, de hecho la idea original era que Toby McGuire hiciera este papel. Cabe mencionar que de Spiderman también se nos viene el Reboot más apresurado, y si me lo preguntan innecesario, que se ha hecho hasta ahora) que busca la cura para el Alzheimer, motivado no solo por su vocación científica, sino por su padre que padece precisamente esta enfermedad, interpretado por un simpático actor con la apariencia física perfecta de alguien que padece este mal.
Fue este personaje quien precisamente le daría el nombre de César al simio del que estoy a punto de hablar, inspirado por la obra que Shakespeare escribió sobre Julio César.
La cura para vencer al Alzheimer venía en forma de un vector viral, como varias terapias génicas reales, que regeneran las células cerebrales dañadas. La terapia funciona durante seis años, pero lamentablemente el cuerpo del viejo desarrolla inmunidad a dicho virus por lo que su hijo se ve en la necesidad de desarrollar un virus más potente capaz de hacer frente a los anticuerpos, y lo logra, el problema es que es letal para los seres humanos. Ah, y por supuesto, probó ambos prototipos del suero, el ALZ-112 y el ALZ-113 en chimpancés. Y como podíamos esperar, estos peludos seres se volvieron inteligentes, en especial el protagónico César.
Para dicho rol, Andy Serkis (Que también hizo de simio protagonista para King Kong, y también trabajo con todo un traje digital en El Señor de los Anillos) verdaderamente se lució. Nos da la humanización perfecta de un simio que terminaría siendo el líder revolucionario de toda su raza. La tecnología digital permitió captar de manera perfecta cada uno de los gestos y matices que constituyen a esta sublime interpretación, donde son gestos como miradas y silencios los que expresan todo lo que este súper dotado primate no puede expresar con palabras sino hasta después de mediados de la película.
Al igual que el César de los ’70, este se esfuerza por ser tan humanitario como sus enemigos, busca en lo posible no matar a sus “prisioneros de guerra” humanos, tentación en la que recién cae hacia el final de la película.
Por lo menos tres cuartas partes de la cinta se centran en la Evolución, precisamente de este personaje desde la simpática mascota súper dotada hasta el caudillo que hace honor a su nombre. La cuarta parte restante es la Revolución, la secuencia de acción que no podía faltar en este film.
Así, la actuación de este peludo protagonista y los efectos especiales cumplen con toda expectativa, a lo que podemos sumar la serie de simpáticos guiños a la primera película hecha de los simios con las que quien quiera que haya visto dicho clásico del cine puede reírse en la butaca de su asiento (por lo menos yo lo hice).
Los nombres de los protagonistas están sacados del equipo de producción del film de 1968, por ejemplo la madre de César es apodada “Ojos Brillantes”, nombre que también se le dio al personaje de Taylor en la primera película; En una escena nos muestran como en un televisor se realiza la primera expedición a Marte (Mismo destino de Icarus, la nave de Taylor) recordemos que técnicamente la película se basa once años en el futuro (la edad de César) luego en un periódico un encabezado simplemente notable: ¿Perdidos en el espacio?

Aunque Fox haya afirmado que esta película es una nueva versión de la historia y no tiene ninguna relación con la de 1968 (Del mítico Rod Serling) ni la de 2001 (Del no menos importante Tim Burton) Las señales que nos da es que perfectamente se podría rehacer toda la saga desde aquí, y porqué no, empezaron bien.
También vemos a Tom Felton, en su primer papel post Harry Potter, aunque parece que le será difícil desligarse de la imagen de tipo molestoso e insoportable, papel que realiza en su constante acoso a César en su “Cárcel”. Actitud desafiante que mantendría hasta el enfrentamiento final en el cual César al estar venciéndolo Felton pronuncia una frase inolvidable: “¡Quítame tus sucias patas de encima, maldito simio!” A nadie más le podía salir tan natural tanto desprecio en la voz (No hoy en día que Heston está muerto). A lo que César responde con una palabra que sella el momento del recuerdo y al mismo tiempo inicia una nueva era en la historia de la humanidad, de los simios y del mismo César. Y hablo del rotundo: ¡NO!
Palabra con la que deja algo bien claro: El no es un simio común. El ahora es el líder. Esa misma palabra no solo la usaría con los humanos, sino también para expresar contraórdenes a sus simios (La principal era no herir por venganza al enemigo). Y qué mejor palabra, pues denota voluntad, libre albedrío y determinación para expresarlo e imponerlo. Si los simios hablaran de manera natural en la realidad probablemente dirían “Sí” repetidamente, siguiendo cada orden de nosotros, pero con esta palabra se inicia oficialmente una revolución. Mismo hito que marcó el inicio de la rebelión como nos había anunciado Cornelius para El Planeta de los Simios 3, y que luego presenciaríamos con un mensaje un poco más “humanitario” en El Planeta de los Simios 4.
Para esta versión la huida de la Cárcel de estos simios se toma la libertad de mostrarse inspirada en la toma de la Bastilla para la revolución francesa, la primera de nuestra raza. Y haciendo más análisis históricos, podemos señalar que este líder consiguió el apoyo de los demás presos aliándose primero con el gorila más fortachón de todo el recinto, seguido del antiguo macho alfa del lugar (quien por cierto lo recibió con un poco de Bullying en sus primeros días). Y a medida que se llevaron a cabo los combates tenían que ser estos lo que se murieran, dejando el mando de todo el movimiento revolucionario en las ¿patas? De César. Como varias revoluciones esta parte liderada por un trío, como se dio con Trotsky-Lenin-Stalin, Washington-Jefferson-Franklin, Carrera-Rodríguez-O´higgins, y como olvidar los triunviratos de la antigua Roma, donde el integrante principal de uno de ellos fue precisamente un César. Dos de ellos caen gradualmente y al final solo uno se impone.
Pero volviendo a los guiños cinematográficos, hacia el final de la película comprendemos porqué tenía que estar basada en San Francisco. Un dato de cultura general es que dicha ciudad posee Policía Montada, así para la épica batalla del Golden Gate, César, que con ese nombre no podía ser mal estratega, se las arregla para apoderarse de los caballos de los humanos, de modo que luego lo vemos embestir a los policías de más adelante, montado poderoso y soberbio en su corcel (Qué recuerdos….).
Y sin olvidar otras actuaciones, vemos a David Hewlett, conocido por su papel del irritable astrofísico Rodney McKay en StarGate Atlantis, haciendo, para variar, de un vecino cascarrabias que no tolera a su excéntrico vecino (James Franco) a su senil padre, y por sobre todo, a su mascota César.
Lo terrible es que el termina contagiándose del virus en que serró su trabajo Will Rodman (el personaje de Franco), y para colmo vemos en una escena after credits que este tipo era un piloto comercial, y aún enfermo asistió al trabajo donde vemos que su primera parada de su extenso itinerario era ni más ni menos que la ciudad de la mítica escena parodiada en Los Simpsons y Dios sabe que otras series: Nueva York.
Y así comenzó la pandemia mundial.
Si la saga original partió con una inolvidable y potente primera parte con el rudo Charlton Heston y un final que termina dejando, junto con total anonadamiento, más preguntas que respuestas que constituyeron el paso para desarrollar una extensa saga con un una historia argumental compleja, sabrosa y entretenida para el espectador fan de la sci-fi, esta última re-versión viene a entregar un desenlace más aterrizado, y ad hoc con los tiempos actuales.
Una pandemia mundial es algo que ya tuvimos la oportunidad de temer para la gripe porcina, y otros casos ya conocidos, sin mencionar que dicho tema también ha sido tratado por otras docenas de películas. Pero este virus en particular, junto con ser letal para los humanos de paso es favorable para los simios, ya que los vuelve tan listos como al Gran César.
Si el padre de Will tardó seis años en desarrollar inmunidad a este agente patógeno, quizás también se puede esperar que los humanos lo hagan con esta pandemia, aunque les llevaría más tiempo tomando en cuenta que este virus fue diseñado precisamente para que no ocurriera eso, y para entonces ya quedarían pocos homo sapiens…
Barremos con humanos, y cuando el virus llegue hasta África iniciamos el repoblamiento con los simios. Bastante más convincente que la saga de los setenta, donde los simios evolucionaron de manera natural (salvo por su líder, el César original, que no era producto de la experimentación humana, sino de una paradoja tipo Terminator). Por el mero hecho de ser usados de manera masiva como esclavos por los humanos. Ya llevamos varios años domesticando simios, en zoológicos, circos, desde la época de Allan Quatermain alguien habrá tratado de volver a uno un mayordomo, pero aún así no hablan ¿no les parece raro?
La historia original incurría en reflexiones mucho más sociales y humanas, no solo del tipo amo-mascota, sino que la rebelión de los simios terminaba por ser otra revolución de esclavos, esclavos que también se apoderaron de las bombas atómicas y por suerte también de los refugios nucleares. Barremos del planeta a los humanos y repoblamos con simios, pero algo falta ¿verdad?
Para empezar parece que los simios salieron al poco tiempo de los refugios, y sino me equivoco, luego de una guerra nuclear a gran escala creo que el tiempo más adecuado para salir es, digamos… ¿por lo menos unas tres décadas?
Por eso esta película argumentalmente esta tan bien hecha. Nada más limpio y rápido que una pandemia mundial, y mucho mejor si favorece directamente a los mismos simios. Cabe mencionar las semejanzas entre este y el virus del SIDA. También partió entre San Francisco y Nueva Cork, y las malas lenguas afirmaban que también era producto de la experimentación humana. Grandes referencias al espíritu de los tiempos.
Pero los guiños no paran allí, en un momento del film podemos observar a César con una réplica de la Estatua de la Libertad, y en un televisor al gran Charlton Heston. De seguir vivo yo lo hubiera puesto como padre de Hill, que mejor cameo.
¿Cómo termina esta película? Con los simios amos y señores de una isla de cecoyas donde no molestaban a nadie. Isla desde donde seguramente iniciarían el repoblamiento de los Estados Unidos. Dentro de dos mil años los simios serían tan numerosos como los humanos, quienes deberán ser pocos para entonces. La batalla en el Golden Gate sería el año uno de la revolución y del calendario simio y la isla de cecoyas probablemente sería recordada como la Atlántida, el antiguo lugar de origen de su civilización, y César sería recordado como el Semos de Tim Burton… Esta todo dado para reiniciar la saga.

En resumidas cuentas, la película entretiene, el guión es fluido y bien estructurado, las actuaciones, efectos y secuencias de acción son buenas y los guiños no dejan de aportar.
Así, Hollywood ha dado en el clavo para esta era de decadencia argumental: Ya no es lo original de la historia, sino cómo la cuentes.


Si hay algo que me encantó de la campaña publicitaria de esta película fue el photoshop que hicieron con los simios detrás de cada monumento nacional del país en que se estrenaba. Las siguientes imagenes las tomé con mi celular en la Avant Premiere de la película, cortesía de mis amigos de Canal Freak. En la primera no se aprecia muy bien, pero es la plaza Baquedano, la segunda tiene a la torre Entel de fondo (Como no acordarse de la película Que Pena tu vida) Y la última es la más conocida y la que sale más arriba. Quien sabe, si se supone que los simios se apoderen de todo el mundo porqué no hacer una rebelión igual de épica en nuestro alejado país...
(O sino, sería otra ingeniosa forma de protestar por la educación, que todos lleguen disfrazados de changos al centro).










viernes, 26 de agosto de 2011

CowBoys and Aliens... sí, más de su peculiar premisa

¿Disparatado el argumento? Un poco
¿Buena la película? A pesar de los tremendos nombres que la componen, no cumple.
¿Está basada en una novela gráfica? pues sí, del 2006, pero el argumento parece que se remonta a mucho más atrás, ¿Cómo lo se? Gracias al TCM, canal que me formó en mi cultura cinéfila clásica.

Al parecer, los creadores de esta historia imitaron quizás sin querer queriendo a cierta serie hoy en día de culto que destacó por su alto costo y sus sesenteramente bobos episodios, The Time Túnel, específicamente en el episodio Visitors From Beyond The Stars.


Para este episodio Estos dos científicos americanos perdidos en el laberíntico remolino del pasado y del futuro, Se materializaron en una nave espacial de unos invasores extraterrestres a punto de invadir la tierra en la época del lejano oeste.








Por supuesto que el desenlace obvio era que nuestros héroes vencían a los invasores, ¿Y porqué no quedaron registros de nuestro primer encuentro cercano de tercer tipo? Como explica el Sheriff al final del episodio en la imagen de más arriba, lo mejor era que abandonaran el destrozado pueblo y no le contaran a nadie lo que vieron si no querían parecer locos. Luego de eso Tony y Doglas partieron a otra fantástica aventura en otra exótica época.


Listo, salvamos el día y nada cambió al mundo. Típico final X-file




miércoles, 24 de agosto de 2011

En Casa


Ya estaba cansado, un niño de su edad no estaba acostumbrado a dormir tan poco, y es que luego de tantas aventuras consecutivas incluso ya olvidaba a donde se dirigía en esta ocasión.
Había puesto a Ogú a la cabeza de su tribu, precipitó la revolución contra la tiranía de lo Arikis en Rapa Nui, lideró la rebelión de los mutantes contra el tirano Jerfus en el futuro, ayudó a recuperar el trono al califa bienhechor en Arabia, venciendo a la conspiración que se tramó para derrocarlo, y por supuesto, ayudó al extraterrestre Xse y a su pueblo esclavizado en la rebelión contra sus malvados amos verdines, aventura en la cual le regalaron el cinto espacio temporal en agradecimiento.
Pero en esta oportunidad el cinto lo llevó a una ciudad gris, sucia y con militares y balaceras por doquier. La gente que no alcanzaba a huir era detenida y en muchos casos masacrada al instante por los uniformados. Preguntó a alguien que corría qué era lo que ocurría, le contestó que los militares pretendían sacar del poder al presidente, un hombre bueno y bienhechor que no había hecho nada más que ayudar al pueblo.
Por esas cosas que pasan se sumó al grupo de fugitivos del que le contestó a la rápida su pregunta, luego se guarecieron en el subterráneo de uno de los tantos edificios de la ciudad en guerra donde tuvo la oportunidad de ver a varios niños y ancianos heridos por la violencia en las calles. Vieron por una estrecha ventanilla los pies de los soldados que pasaban de largo. Allí dentro vio como las personas leales al presidente, y que no estaban heridas de gravedad, se armaban con lo poco que tenían para defenderse, no obstante el mismo niño les señaló los tanques que se asomaban por las calles. Era poco lo que se podía hacer con tan poco armamento.
Así que volvió en el tiempo y trajo al cavernícola Ogú para ayudarlos. Sorprendidos por el milagro, los hombres le explicaron que quien estaba detrás de esto era un hombre malo y ruin, anteriormente decía estar del lado del presidente, pero resultó ser un traidor tiránico. Como todo villano de turno, este tenía sus rasgos bien caricaturescos, una nariz ganchuda y unos lentes oscuros, además de una forma de hablar graciosa que lo caracterizaba.
El grupo armó a los viajeros temporales con un casco de soldado y una escopeta a cada uno, pero Ogú prefirió portar sólo su maza, pues según él “el palito bum-bum hacía mucho ruido” mientras que Mampato si bien aceptó portar el arma lo hizo sólo para intimidar, pues en la práctica sabía que no era capaz de dispararle a nadie, lo cual le manifestó a los demás.
Así, con ayuda de Ogú y otros insurgentes lograron acercarse a escondidas hasta el palacio de gobierno donde estaba atrincherado el presidente. Era un bonito edificio, rectangular, blanco, y aunque pequeño, de algún modo imponente y elegante. La bandera que tenía en la parte superior ardía en llamas, de modo que Mampato no la pudo identificar. También se elevaban columnas de humo por distintos puntos de la estructura.
Un militar los sorprendió parapetados tras los escombros desde donde contemplaban su objetivo. De un solo golpe Ogú se deshizo de él.
Fue entonces que gritó a todo pulmón su inconfundible: “¡Akarrúuuuuuuu!
Y como una imparable excavadora aturdió a todos los militares que le obstruían el camino acercándose raudamente al edificio, despejándolo para Mampato y sus aliados.
Ya a las puertas del palacio un soldado surgido de un tanque le acertó un tiro al cavernícola. Sollozando, Mampato corrió a atender a su moribundo amigo. Mientras, los aliados del dúo, en lugar de usar sus armas para dispararle al asesino, escogieron acercársele por la espalda y aturdirlo con el mango de sus AK-47 como haría su peludo caído.
Aunque todos lo tomaban por muerto, resultó que efectivamente la bala le atravesó el casco, pero sólo le rozó el cuero cabelludo de modo que le hizo una raya en el peinado. Por lo demás, Ogú estaba en perfectas condiciones.
Así, continuaron su misión hasta el interior del edificio en donde estaba el presidente. Un hombre también algo caricaturesco, de baja estatura, un poco más alto que Mampato, anteojos grandes, un traje formal y una elaborada oratoria que lo caracterizaba cada vez que hablaba. También portaba un casco y un arma en ese minuto, de hecho estaba apuntándose a la cabeza y a punto de disparar. Por supuesto que Mampato corrió a impedirlo. Golpeó el cañón del arma y la bala salió disparada a un candelabro de cristal que cayó sobre unos funcionarios.
Mampato le preguntó en qué demonios estaba pensando, que cómo se le ocurría quitarse la vida, y el hombre gesticuló con todo su repertorio de oratoria que ya todo estaba perdido y no había nada que hacer. El niño lo corrigió diciendo que su grupo y él corrieron muchos riesgos para alcanzar el edificio y poder ayudar, y que la esperanza nunca estaba perdida.
El presidente le contestó que era noble que quisieran dar sus últimas fuerzas en el combate, pero de todos modos ya no tenían armas para hacer frente al ataque terrestre.
En ese minuto llegó Ogú con dos cañones antiguos, uno bajo cada mano.
“Mirar lo que mi traer, Mampatu, dos cañonos, Relámpago y Jurioso” Exclamó el hombre de las cavernas.
Relámpago y Furioso eran los nombres de los cañones, le explicó el presidente. Los tenían en el patio del ala opuesta, pero no los usaban básicamente porque eran muy pesados y antiguos, ya nadie sabía usarlos.
Pero Ogú sabía, no era la primera vez que se obsesionaba con unos cañones (Ver Mampato: El cruce de los Andes) y luego de unas chascarrosas explosiones de pólvora en su cara no tardó en hacerlos funcionar.
Así, los pusieron en las ventanas apuntando a los tanques y comenzaron a repelerlos.
“¡Aún hay esperanza para el pueblo!” Exclamó revitalizado el presidente.
Un grupo de amigos suyos, encargados de su protección lo acompañaban, estos más armados y preparados que él y contribuyeron a seguir disparando desde otras ventanas.
Fue entonces que llegaron los aviones e iniciaron un fuerte bombardeo.
“¡Estamos perdidos!” Exclamó el mandatario y volvió a poner el rifle en su sien. Mampato lo detuvo nuevamente y esta vez la bala dio en el casco de Ogú, haciéndolo girar unas vueltas como un helicóptero. Este no entendió lo que pasó.
Mampato nuevamente sermoneó al hombre por su cobarde intención, este le rebatió que ya no había nada que hacer pues se acabaron las balas de los cañones, discusión a la que se sumaron sus escoltas.
Sin más ideas para remediar la urgente situación, y mientras todos discutían sin previo aviso Ogú saltó desde el piso más alto del edificio hasta caer sobre uno de los aviones. Mampato le seguía advirtiendo desde la ventana que lo soltara cuando él de un solo golpe logró romper el vidrio de la cabina de mando y meterse dentro de ella. Lanzó al piloto original, el cual por suerte calló sobre uno de los naranjos del patio del palacio.
Mampato entonces identificó los aviones, se dio cuenta que eran unos Hawker Hunters, de fabricación inglesa, lo sabía porque había aprendido mucho de aviones en un combate aéreo en la Primera Guerra Mundial (Ver: Ases de combate). Conocía un punto débil que tenían entre la carrocería y los motores. Así, les indicó a las demás personas que acompañaban al presidente que dispararan con precisión en tal punto, lo que le fue fácil a Mampato gracias a que éste tenía buena puntería.
Con esta nueva estrategia y con Ogú fascinado volando el aparato y derribando espontáneamente a todos los aviones que podía, lograron acabar con la fuerza aérea del tirano. Este, muy frustrado, y luego de hacer un berrinche salió del tanque en el que se encontraba, justo antes de que uno de los aviones derribados lo aplastara.
Ahora totalmente solo y únicamente con una pistola se dirigió al interior del palacio a matar al presidente. Para entonces el mandatario, su compañía y Mampato ya estaban celebrando el triunfo, descendieron al patio de los naranjos donde los sorprendió el tirano con el uniforme rasgado por la violencia y hollín en su rostro y manos. “¡Estamos perdidos!” Gritó el presidente. Mampato trató de hacer entrar en razón al atacante, que la violencia nunca era la mejor solución, pero este no le hizo caso. Al estar a punto de disparar miró hacia arriba y vio que caía justo sobre él un bulto peludo. Era Ogú.
El avión que aplastó su tanque era el que manejaba Ogú, pero él saltó en cuanto se dio cuenta que ya no tenía combustible y tuvo la suerte de quedar enganchado en el asta de la bandera consumida. Quedó colgando allí unos minutos hasta que el asta cedió por su pesado cuerpo y tuvo la suerte de caer sobre el tirano.
Así, ya con el villano reducido, Ogú lo llevó al mismo naranjo en donde estaba colgando el piloto del avión que usurpó, y con un solo brazo lo lanzó y quedó colgando de otra de las ramas. “Hola, General. Parece que las cosas no salieron como esperábamos” le dijo su compañero de rama, a lo que le contestó: “¡Silencio, Gustavo!”
Los dejaron allí hasta que llegaron los militares leales al presidente para enjuiciarlos.
De ese modo, Mampato y Ogú salvaron al pueblo, cuyo nombre aún desconocían. Hubo una gran celebración en agradecimiento por sus servicios, el mismo presidente les dio las gracias personalmente y dio varios discursos por su heroica hazaña. Mampato rechazó todo regalo ostentoso, y Ogú se llenó con todo el banquete que hicieron en su honor.
Con la fiesta finalizada el par se preparaba para volver a casa.
Fue entonces que Mampato, al fijarse en los controles de su cinto, se dio cuenta que ya estaba en casa.


Themo Lobos
Borrador del argumento de la edición de octubre de 1973. Nunca se llegaría a realizar.



Publicado en el blog de Chilenia:
http://chileniaucronica.blogspot.com/2011/09/ogu-y-mampato-en-un-golpe-sin-par.html


sábado, 9 de julio de 2011

X-men: First Class





Con una trilogía ya cerrada, e incluso con un final cuasi abierto que da material para extenderla por esta misma vía, y ya un spin-off centrado en el personaje que se robó la película desde el inicio de la historia, es natural sentir algo de reticencia hacia esta proto-secuela, este Begins, del grupo de mutantes. Pero lo cierto es que, digan lo que digan hay que reconocer algo, X-men: First Class, como película, cumple.
Ya en la última entrega de la saga original podemos apreciar algo de desgaste por parte de los guionistas a la hora de presentarnos todo el basto universo de Stan Lee. The Last Stand nos presenta tantos personajes que al final es poco o nada lo que sabemos de ellos.
A diferencia de lo que se dio con esta película, en que cada escena, cada intervención nos detalló con suma maestría, sin excesos ni carencias, a cada miembro del repertorio de mutantes sin perder el ritmo de la narración y, por supuesto, de la acción.
Vemos los inicios de Raven, una chica reprimida e insegura de su condición de mutante para luego convertirse en Mistique, la radical, promiscua y nudista mutante aliada de Magneto (¿Por qué promiscua? Primero Hank, luego Magneto, y por lo que inferimos, luego Azazel).
Vemos a Hank, el genio científico, avergonzado de su condición, que en un desenlace de justicia poética termina por mutar aún más al tratar de revertirlo. E inferimos que eventualmente madurara lo suficiente para aceptarse como es, “Mutant and proud” como diría Mistique. Al fin y al cabo, Hank es un chico listo y tiene el apoyo de Charles.
Y por supuesto, vemos a nuestro querido Charles Xavier desde sus inicios, cuando era un joven que lo tenía todo en la vida, dinero, inteligencia, prestigio, personalidad, poderes telepáticos, con un curriculum así es fácil de entender a este mutante que se dedicaba a usar su enorme inteligencia para desentrañar misterios científicos, particularmente del nuevo salto en la evolución humana, y el resto del tiempo a usar sus poderes telepáticos para conquistar chicas y vivir la vida como todo buen universitario. Una existencia plácida, que aún así optó por cambiarla por una en que asumía la titánica tarea de reivindicar y proteger a los mutantes, además de asegurar la paz entre esta raza y aquellos que deseaban lo contrario. Un personaje con toda su vida en orden, que como varios filántropos luego se dedicó a cooperar con el orden en el mundo.
Un poco antes vemos a Eric, un joven judío sometido por los nazis, una secuencia calcada de la primera película de X-men en que el joven Magneto descubre sus poderes y luego vemos por primera vez a Kevin Bacon para pasar a detallarnos más la historia de este sufrido personaje, que sería víctima de los experimentos de este científico y que luego se ganaría la vida como caza-nazis, o como el mismo diría, “Como el monstruo de Frankenstein en busca de su creador”.
Quizás el rol de Bacon es el más interesante de esta película. Vemos como se modifica un tanto el personaje de Sebastian Shaw de los cómics para mostrarnos a un villano que se puede resumir en pocas palabras: Maldad Suprema, o Encarnación del mal. Su modus operandi: Manipular el cauce la guerra fría. Sus escrúpulos: Ninguno. Su objetivo: Desatar una guerra nuclear que barra con los homo obsoletus y convierta a los sobrevivientes en mutantes, y luego gobernar este nuevo mundo surgido de las cenizas, objetivo similar al de Magneto para X-Men I, pero sin la limpieza de su maquina y con muchas muertes de por medio.
Tal como apreciamos, y como reconoce el mismo, es una suerte de nazi súper evolucionado, biológica e ideológicamente.
Aunque inicialmente haya colaborado con ellos como el prototipo de científico nazi, desalmado y despiadado, cabello rubio y ojos azules lo encuentra patético. Su idea es más visionaria, se adelanta al advenimiento de la raza mutante, llegada acelerada, según la película, por la investigación atómica (Ligera incongruencia, Magneto y Shaw son anteriores a Hiroshima, a menos que hayan vivido cerca de los laboratorios de Werner Heisenberg).
¿Sus poderes? De Nivel 5 me atrevería a decir, “Absorbía energía”, lo cual lo mantenía joven, y constituía una buena excusa para mostrarnos un Kevin Bacon más joven de lo que es en realidad, y por lo que podemos apreciar absorbía todo tipo de energía, cinética, calórica, nuclear, eléctrica… electromagnética. Por lo mismo, era uno de los pocos mortales capaz de hacer frente a Magneto. Sumado al casco anti ondas telepáticas que construye en colaboración con sus camaradas rusos, era invulnerable incluso ante Charles Xavier. Maldad suprema e indestructible.
Es en el enfrentamiento final en que esto se puede apreciar. La única debilidad de la que se pudo aprovechar Magneto para derrotarlo fue su exceso de confianza, por unos pocos instantes fue suficiente para quitarle el casco y dejarlo a merced de Charles. El resto es historia.
Magneto es el Malcom X de los mutantes, pero al fin y al cabo sigue siendo judío, lo cual demuestra al llevarse levitando al derrotado y asesinado cuerpo de Shaw en una posición de cruz calcada de la pasión de Jesucristo. Brillante escena. También en Superman Returns vimos a un súper hombre (Interprétenlo como quieran, tanto Shaw como Kal-El le deben un poco al Übermensch de Nietzsche) siendo apuñalado en el costado en una clara referencia bíblica judía.
Todo esto ocurre en medio de la crisis de los misiles, conflicto que pasa a segundo plano cuando el mundo contempla deslumbrado el poder de los mutantes en su primera batalla entre sí.
La batalla puede ser analogizada con la historia real. Shaw era el Tercer Reich, poco numeroso, pero increíblemente poderoso y confiado, fue necesario unir a todos los que pudieron para hacerle frente. Ya derrotado fue que los mutantes aliados dejaron aflorar sus diferencias ideológicas internas para separarse en los bandos que caracterizarían a la eterna lucha de esta historieta de Marvel, lucha tan extensa como la misma guerra fría: Entre los mutantes que buscaban la paz y la integridad con los humanos, y los que aspiraban a derrocar a la obsoleta raza humana, encabezados por Charles y Eric respectivamente.
Y no obstante, vemos como en medio de la confusión de la primera pelea cuerpo a cuerpo entre estos dos enemigos tan opuestos Charles es herido de gravedad por accidente, lo que significó un tiempo fuera, pues Eric no podía hacer menos que auxiliar a su amigo. Amigos, pero a la vez enemigos.
Como diría Samuel L. Jackson en El Protegido: “En un cómic, ¿Sabes cómo te das cuenta de quién es el villano? Es el opuesto al héroe, y muchas veces son amigos ¡Cómo tú y yo!”
Regla general para toda historia de súper héroes.
Poco antes de esta permanente división vemos como estos amigos juegan amigablemente ajedrez, actividad que seguirán haciendo por muchos años, como vemos al final de la primera de X-men.
Así, son muchas las referencias que nos muestra el film al resto de la saga, una doble mención a la eventual calvicie de Charles, una corta aparición de Rebecca Romijn, la Mistique original, el padre de Kurt Gagner, con poderes homólogos, y para compensar la ausencia del Cameo de Stan, vemos por unos momentos a quien logró ganarse su propia película, Wolverine, interpretado por el mismo y querido Hugh, y en su hábitat natural: Un bar.
A la rápida la impresión de total encaje con el resto del puzzle de las películas anteriores es completa, pero lo cierto es que X-Men: First Class tiene sus falencias:
Nos dicen que Charles perdió aquí su habilidad para caminar, pero luego lo veremos de pie, y mucho más viejo al final de X-Men: Wolverine.
En la misma película vemos brevemente a Emma Frost de poca edad, a pesar de que dichos hechos son muy posteriores a First Class.
Y para X2 escuchamos a un “Doctor Shaw” vivo y humano en una corta escena.
¿Mistique hermanastra de Charles? ¿Qué pasó con Kain? ¿Cómo lo hubiera tolerado este mutanto-fobo extremo? ¿Y su madre?
¿Por qué una mutante tan poderosa como Emma Frost no vuelve a aparecer en las otras entregas?
A alguien le faltó explicarnos algunas cosas. Material para una secuela, o una novelización.
A pesar de estas y otras incongruencias, la historia esta bien contada, y entretiene. Los únicos que pueden objetar algo son los fans más acérrimos, como lo que pasó para el estreno de la última de Star Trek.
Altamente recomendable.


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sábado, 2 de julio de 2011

Etnocacerismo



A propósito de la reciente elección de Ollanta Humala en Perú se ha desclasificado otro escrito inédito de Roberto Bolaños redactado, según se cree, por el 2003…

Etnocacerismo: El Nazismo peruano






El etnocacerismo, o etnonacionalismo, es una doctrina política peruana caracterizada por:
La reafirmación de la identidad andina, así como también la conformación de un estado que abarque los antiguos territorios del Imperio Inca (principalmente Perú, Bolivia y Ecuador).
La nacionalización de la industria peruana (empezando por revertir las privatizaciones).
La aplicación de la pena de muerte en caso de traición a la patria durante guerra externa, establecido por la constitución.
La legalización del cultivo de la coca junto a una lucha implacable contra el narcotráfico.
La destrucción de Chile, considerado enemigo del Perú, así como la recuperación de Tarapacá y Arica.
Ser un país bilingüe obligatorio (español y quechua).
Tener como referencia el gobierno del general Velasco Alvarado, ex-dictador que instauró el socialismo militar peruano durante su mandato.
Esta ideología fue esbozada por el intelectual Isaac Humala (conocido primeramente por su militancia marxista en el Partido Comunista Peruano y otros grupos de extrema izquierda) de ella derivó el Movimiento Etnocacerista Peruano liderada por el hijo de Isaac Humala, el ex-militar Antauro Humala. La mayoría de sus integrantes fueron reservistas del Ejército peruano y veteranos de la Guerra del Cenepa contra Ecuador y de la contrainsurgencia contra Sendero Luminoso.
Dicho movimiento se fundó en el 2003, y pasó a gobernar el Perú una vez que el hijo de Isaac Ollanta llegó al poder en su país DEMOCRÁTICAMENTE en 2011.
En un duro y eficiente gobierno organizó y administró de tal modo todos los recursos e infraestructura del Perú de modo que este surgió como una poderosa y desarrollada potencia. En poco tiempo acabó con el desempleo y reguló la vida de las masas de tal forma que les aseguró su bienestar, obteniendo altos niveles de apoyo, a pesar de la persecución a opositores, insurgentes y homosexuales. Sin mencionar la dura discriminación que sufrieron los más “blancos” y acaudalados del país, a los cuales se les arrebató todos sus bienes para pasar a control del Estado, en especial a los descendientes de japoneses.
Los avances en técnicas militares fueron notables. En una suerte de “Guerra de broma” se repiten las escaramuzas en la frontera con Ecuador, pero esta vez en una veloz y admirable campaña logran ocuparlo por completo.
Luego, mediante plebiscito popular y presión por parte de su gobierno logra anexar Bolivia a su territorio. El socialismo indígena era totalmente compatible con un etnocacerismo que bebe de sus orígenes de extrema izquierda. Un socialismo nacional, indígena. Socialismo racista.
Se mantienen bien a las masas. No hay libertad, pero es un pequeño costo a pagar. Los avances son admirables, la prosperidad innegable. La tecnología militar también es una creciente maquinaria imparable. El alzamiento del llamado Tercer Tahuantinsuyo (El primero: El prehispánico, el segundo: la confederación Perú-Boliviana) ha sido hasta ahora pacífico en comparación con lo que vendrá más adelante.
En una operación que se salía del proyecto original, las tropas incas invadieron Colombia. Históricamente el imperio original incluía la parte sur de dicho país, pero no su totalidad. Según las palabras de su líder fue “Para protegernos de la inminente invasión norteamericana” pensando en las bases Yankees instaladas en territorio colombiano, y para “Desestancar a la revolución pululante en la jungla”, y es que la campaña no hubiera sido posible sin la colaboración de las FARC. Ambos ejércitos avanzaron por el amplio territorio hasta dejar una mitad del país anexada al imperio, y la otra como “colaboracionista”. Así, su siguiente frontera era Venezuela, país que siempre le mostró su respeto y ganas de inclusión en su proyecto, pero el caudillo subestimó a ese país, que si bien era una suerte tenerlo cuidándoles las espaldas, no era ni lo suficientemente fuerte ni “digno” dentro de sus planes. No había quechuas allí, la cordillera se acababa en dicha nación. ¿Petróleo? Para qué, ya tenían suficiente. Los recursos y economía de Colombia fueron un botín suficiente y valioso para el imperio.
Llegó la hora de vencer al enemigo jurado: Chile.
Por supuesto que Chile sabía lo que le esperaba. El país es una auténtica isla en el continente, el mar por un lado, la cordillera por el otro y el desierto más árido del planeta los separaba. Ya habíamos defendido en dos oportunidades nuestro estrecho y escaso territorio. Estábamos preparados.
Los discursos del presidente, un hombre de contextura gruesa y nombre británico, son inspiradores. Ya héroe de otra catástrofe que le tocó vivir a la nación años atrás, luego de sacarla adelante de ésta, pasó a ser un auténtico ídolo.
La campaña en Chile tenía objetivos claros: Llegar hasta el río Maule. Al poseer tal superioridad la marina enemiga, el ejército apostó por los ataques aéreos. Aunque los bombardeos y batallas son constantes, Chile pone una férrea resistencia. Se torna imposible franquear la línea defensiva que se instaló a lo largo de Atacama, y a pesar de los bombardeos a Iquique y unos misiles que lograron alcanzar Valparaíso, ninguna ciudad o puerto cae. Impaciente por la falta de resultados, el Inca (El líder del Tahuantinsuyo) decide emprender una campaña igual de arriesgada.
Los antecedentes de dicha guerra se remontan a una campaña que emprendió Bolivia por iniciativa propia para apropiarse de los recursos hídricos de Paraguay, pues estaban aburridos, y aunque no lo reconocieran incapaces, de insistir por la mediterraneidad en el lado chileno. La operación fue un fracaso, pero al poco tiempo entró en escena el ejército de su poderoso aliado para apoyarla.
Paraguay fue ocupado en su mitad Oriente por la potencia inca, mientras que Argentina inesperadamente intervino quedándose con la parte occidental, pues luego de años de corrupción y del alzamiento del seudo peronismo militar era lo mejor que podían hacer. Así, estos dos gigantes sudamericanos se repartieron el territorio, pero al poco tiempo el primero fue por más: El Tahuantinsuyo se propuso a conquistar Argentina.
Cualquiera diría que era una locura, pero lo cierto era que Perú verdaderamente estaba preparado para la hazaña, mientras que Argentina estaba hundida en una profunda crisis y la guerra la tomó por sorpresa. Las tropas incas avanzan raudamente en una guerra relámpago por todo el norte argentino, rodeando Rosario y Buenos Aires, y otro grupo avanza por las extensas pampas hasta ocupar el oriente de la cordillera que le correspondía al primer imperio.
“El sol de la bandera argentina es peruano” fue el slogan de la campaña, cuyo nombre clave era “Operación Lampiña”. Con las dos principales ciudades sitiadas, y según los cálculos del Inca, la nación peronista se debía rendir antes del invierno de dicho año. Y respecto a Chile, con el control del lado oriente de la cordillera la victoria era inminente…
Ahora a dejar de soñar.
Llegaron los gringos. Desembarco en Cartagena de Indias, masivo, multitudinario, y por supuesto histórico. Miles de soldados norteamericanos se repartieron desde allí al resto de América. La guerra la habían declarado formalmente una vez que el Perú invadió Colombia, proclamación a la que se había sumado Chile. Sólo esperaron el momento propicio para atacar, cuando las tropas estuvieran más repartidas y desgastadas.
Colombia luchó por su libertad, la resistencia había surgido casi al mismo tiempo de la ocupación. Varios escritores y artistas de renombre contribuyeron de distintas formas a la liberación desde el principio, ya fuera con espionaje o conciertos benéficos que denunciaban la situación de represión en el extranjero. Desde dentro y fuera se presionó para expulsar a los quechuas.
El sitio de Buenos Aires duró tres años, con un bloqueo marítimo y aéreo total, pero en Rosario la situación de aislamiento fue mucho más trágica. Al liberar dicha ciudad las tropas de la resistencia argentina del sur se toparon con un panorama de película apocalíptica donde los cuerpos de los muertos o estaban en fosas comunes o siendo devorados por los desnutridos habitantes. Nadie se salvó de quedar traumado de por vida. Muchos locos sobrevivientes del sitio emigraron a Chile posteriormente.
Los aliados avanzaron, los retrocesos y tragedias militares de la raza cobriza fueron pan de cada día.
La estrategia de los norteamericanos fue atacar desde tres frentes, se concentraron en Colombia y avanzaron desde el norte, mientras que los refuerzos que tenían más al sur ayudaban a los chilenos a desgastar a los peruanos desde Atacama hasta llegar a Lima, y a los argentinos les enviaron recursos suficientes para que avanzaran por el sureste.
La principal arma que les enviaron en grandes cantidades fue un equipo de conversión de dióxido de carbono en oxígeno, lo constituía un aparato cómodo y portátil que cada soldado pudo llevar en su rostro permitiendo que los argentinos superaran el principal obstáculo, el llamado “Síndrome Argentina”.
Así, estos últimos avanzaron casi sin problemas hasta vencer a Bolivia, lo cual no fue difícil, pues tal como esperaron los mismos bolivianos contribuyeron a derrocar a su líder, del cual ya estaban hasta la coronilla. Llevaban diez años más que los peruanos aguantando sus métodos. El malestar general por el estado de guerra y la falta de libertad finalmente explotó en que el mismo pueblo acribillara y colgara al indígena populista.
Venezuela fue oficialmente “Neutra”, en contra del deseo de su mandatario, pero lo cierto es que unas pocas decisiones los salvaron de ser ocupados por las tropas quechuas. Lo cual agradeció mas tarde en vista del giro que dio el conflicto. En la práctica no sufrieron ninguno de los efectos de la guerra y su líder se mantuvo en el poder por muchos años más hasta morir.
Con Colombia y Ecuador liberado, y Bolivia ocupada, la situación de derrota inminente era cada vez más palpable. Ya con las tropas aliadas entrando en sus fronteras originales, en menos de un mes el mismo gobierno peruano tuvo que reconocer el colapso total de la economía.
La capital era ahora Cuzco, y fue la última ciudad en caer. La batalla por la ciudad de los reyes fue cruenta y sangrienta, duró más de dos semanas y el ejército argentino tuvo que pelear casa por casa hasta llegar al centro de la ciudad.
Los civiles con los que se topaban les eran reacios, veían con temor a esa raza de cerdos infieles. Las máscaras que portaban cada uno constituyeron una imagen que explotó la propaganda de guerra para aumentar el temor de la población hacia ellos, los de unos demonios altos con máscaras de gas negras y una respiración como de buzo. Pero ahora no sabían que pensar, los que se suponían eran indudablemente inferiores a ellos, y enemigos casi tan jurados y condenados a su destrucción como los chilenos ahora se habían apropiado de su país. Lo que más le llamó la atención era que detrás de las máscaras no todos eran unos repugnantes seres rubios y de ojos azules, rasgos inferiores al lado de la perfecta raza cobriza, pero les perdieron el miedo cuando ellos mismos ayudaron a alimentar y levantar a la población liberada.
Hasta el último minuto aguantó el Inca en su ciudad, se negó tajantemente a abandonarla. Se guareció en su Búnker privado todo lo que pudo, desde allí dirigiendo a sus últimas tropas a una muerte segura. Los que no desertaban morían en su gran mayoría. Se refugiaba en su eterna espera de un milagro mientras contemplaba la maqueta de la Nueva Cuzco, una ciudad construida en su totalidad con piedra y arquitectura prehispánica, técnica sin duda superior a los modernos edificios con aire acondicionado que no hacían más que arrebatarle espacio a los monumentos y construcciones indígenas.
Una voz dentro de sí le decía que era un delirio más que le había heredado su padre, ahora mártir de la revolución.
Llegan noticias: Desertaron las últimas tropas, los argentinos serán los primeros en penetrar en el centro de la ciudad.
Se desquita con el soldado que le trae la noticia, su berrinche se puede escuchar en todo el búnker, que son unos traidores, unos indisciplinados, que no apreciaron nada de lo que les brindó en esos doce años, que eran unos oportunistas y unos vende-patrias. Que no se puede gobernar así, un sueño sólo se puede concretar cuando los sueños de todos están orientados hacia lo mismo.
La guerra está perdida.
Se mira en el espejo, ha envejecido varios años en poco tiempo. Ya no es lo que era, sino un ser débil, quebrado y acabado. Su maqueta es sólo un disparate que formuló para no pensar en la desesperación, igual que los ridículos rituales ocultistas que practicaba con brujos indígenas y otros mandatarios para tratar de cambiar la suerte de sus soldados. Todo esto ya no tiene sentido, pero hay gente detrás de la puerta de tu despacho que aún cree. Actúa unos minutos más, que ellos sigan creyendo será lo último que podrás dejarles.
Cobarde, rápido, sin dolor, ni gloria, ni honor, fue el suicidio que cometió en su oficina junto a su concubina altiplánica.
Luego despierta. Son las horas finales antes del conteo de votos. La posibilidad de que gane es bastante.
Se promete así mismo que si gana tomará decisiones más moderadas.





















Fuentes:
"Volver al Tahuantinsuyo" es una cursilería monumental. El Tahuantinsuyo era un estado tiránico, donde el Inca era un dios viviente que tenía el poder de vida y muerte sobre todos sus súbditos, un estado con esclavos y una corte llena de intrigas y venganzas crueles que harían palidecer a las más férreas dictaduras modernas. Volver al Tahuantinsuyo implicaría transformarnos en un país fundamentalista, en una especie de talibanes andinos”.
El Etnocacerismo o Nazismo Peruano
Raul Eduardo Dávila












Publicado también en el blog "Chilenia: Ucrónicas de la república":