viernes, 26 de agosto de 2011

CowBoys and Aliens... sí, más de su peculiar premisa

¿Disparatado el argumento? Un poco
¿Buena la película? A pesar de los tremendos nombres que la componen, no cumple.
¿Está basada en una novela gráfica? pues sí, del 2006, pero el argumento parece que se remonta a mucho más atrás, ¿Cómo lo se? Gracias al TCM, canal que me formó en mi cultura cinéfila clásica.

Al parecer, los creadores de esta historia imitaron quizás sin querer queriendo a cierta serie hoy en día de culto que destacó por su alto costo y sus sesenteramente bobos episodios, The Time Túnel, específicamente en el episodio Visitors From Beyond The Stars.


Para este episodio Estos dos científicos americanos perdidos en el laberíntico remolino del pasado y del futuro, Se materializaron en una nave espacial de unos invasores extraterrestres a punto de invadir la tierra en la época del lejano oeste.








Por supuesto que el desenlace obvio era que nuestros héroes vencían a los invasores, ¿Y porqué no quedaron registros de nuestro primer encuentro cercano de tercer tipo? Como explica el Sheriff al final del episodio en la imagen de más arriba, lo mejor era que abandonaran el destrozado pueblo y no le contaran a nadie lo que vieron si no querían parecer locos. Luego de eso Tony y Doglas partieron a otra fantástica aventura en otra exótica época.


Listo, salvamos el día y nada cambió al mundo. Típico final X-file




miércoles, 24 de agosto de 2011

En Casa


Ya estaba cansado, un niño de su edad no estaba acostumbrado a dormir tan poco, y es que luego de tantas aventuras consecutivas incluso ya olvidaba a donde se dirigía en esta ocasión.
Había puesto a Ogú a la cabeza de su tribu, precipitó la revolución contra la tiranía de lo Arikis en Rapa Nui, lideró la rebelión de los mutantes contra el tirano Jerfus en el futuro, ayudó a recuperar el trono al califa bienhechor en Arabia, venciendo a la conspiración que se tramó para derrocarlo, y por supuesto, ayudó al extraterrestre Xse y a su pueblo esclavizado en la rebelión contra sus malvados amos verdines, aventura en la cual le regalaron el cinto espacio temporal en agradecimiento.
Pero en esta oportunidad el cinto lo llevó a una ciudad gris, sucia y con militares y balaceras por doquier. La gente que no alcanzaba a huir era detenida y en muchos casos masacrada al instante por los uniformados. Preguntó a alguien que corría qué era lo que ocurría, le contestó que los militares pretendían sacar del poder al presidente, un hombre bueno y bienhechor que no había hecho nada más que ayudar al pueblo.
Por esas cosas que pasan se sumó al grupo de fugitivos del que le contestó a la rápida su pregunta, luego se guarecieron en el subterráneo de uno de los tantos edificios de la ciudad en guerra donde tuvo la oportunidad de ver a varios niños y ancianos heridos por la violencia en las calles. Vieron por una estrecha ventanilla los pies de los soldados que pasaban de largo. Allí dentro vio como las personas leales al presidente, y que no estaban heridas de gravedad, se armaban con lo poco que tenían para defenderse, no obstante el mismo niño les señaló los tanques que se asomaban por las calles. Era poco lo que se podía hacer con tan poco armamento.
Así que volvió en el tiempo y trajo al cavernícola Ogú para ayudarlos. Sorprendidos por el milagro, los hombres le explicaron que quien estaba detrás de esto era un hombre malo y ruin, anteriormente decía estar del lado del presidente, pero resultó ser un traidor tiránico. Como todo villano de turno, este tenía sus rasgos bien caricaturescos, una nariz ganchuda y unos lentes oscuros, además de una forma de hablar graciosa que lo caracterizaba.
El grupo armó a los viajeros temporales con un casco de soldado y una escopeta a cada uno, pero Ogú prefirió portar sólo su maza, pues según él “el palito bum-bum hacía mucho ruido” mientras que Mampato si bien aceptó portar el arma lo hizo sólo para intimidar, pues en la práctica sabía que no era capaz de dispararle a nadie, lo cual le manifestó a los demás.
Así, con ayuda de Ogú y otros insurgentes lograron acercarse a escondidas hasta el palacio de gobierno donde estaba atrincherado el presidente. Era un bonito edificio, rectangular, blanco, y aunque pequeño, de algún modo imponente y elegante. La bandera que tenía en la parte superior ardía en llamas, de modo que Mampato no la pudo identificar. También se elevaban columnas de humo por distintos puntos de la estructura.
Un militar los sorprendió parapetados tras los escombros desde donde contemplaban su objetivo. De un solo golpe Ogú se deshizo de él.
Fue entonces que gritó a todo pulmón su inconfundible: “¡Akarrúuuuuuuu!
Y como una imparable excavadora aturdió a todos los militares que le obstruían el camino acercándose raudamente al edificio, despejándolo para Mampato y sus aliados.
Ya a las puertas del palacio un soldado surgido de un tanque le acertó un tiro al cavernícola. Sollozando, Mampato corrió a atender a su moribundo amigo. Mientras, los aliados del dúo, en lugar de usar sus armas para dispararle al asesino, escogieron acercársele por la espalda y aturdirlo con el mango de sus AK-47 como haría su peludo caído.
Aunque todos lo tomaban por muerto, resultó que efectivamente la bala le atravesó el casco, pero sólo le rozó el cuero cabelludo de modo que le hizo una raya en el peinado. Por lo demás, Ogú estaba en perfectas condiciones.
Así, continuaron su misión hasta el interior del edificio en donde estaba el presidente. Un hombre también algo caricaturesco, de baja estatura, un poco más alto que Mampato, anteojos grandes, un traje formal y una elaborada oratoria que lo caracterizaba cada vez que hablaba. También portaba un casco y un arma en ese minuto, de hecho estaba apuntándose a la cabeza y a punto de disparar. Por supuesto que Mampato corrió a impedirlo. Golpeó el cañón del arma y la bala salió disparada a un candelabro de cristal que cayó sobre unos funcionarios.
Mampato le preguntó en qué demonios estaba pensando, que cómo se le ocurría quitarse la vida, y el hombre gesticuló con todo su repertorio de oratoria que ya todo estaba perdido y no había nada que hacer. El niño lo corrigió diciendo que su grupo y él corrieron muchos riesgos para alcanzar el edificio y poder ayudar, y que la esperanza nunca estaba perdida.
El presidente le contestó que era noble que quisieran dar sus últimas fuerzas en el combate, pero de todos modos ya no tenían armas para hacer frente al ataque terrestre.
En ese minuto llegó Ogú con dos cañones antiguos, uno bajo cada mano.
“Mirar lo que mi traer, Mampatu, dos cañonos, Relámpago y Jurioso” Exclamó el hombre de las cavernas.
Relámpago y Furioso eran los nombres de los cañones, le explicó el presidente. Los tenían en el patio del ala opuesta, pero no los usaban básicamente porque eran muy pesados y antiguos, ya nadie sabía usarlos.
Pero Ogú sabía, no era la primera vez que se obsesionaba con unos cañones (Ver Mampato: El cruce de los Andes) y luego de unas chascarrosas explosiones de pólvora en su cara no tardó en hacerlos funcionar.
Así, los pusieron en las ventanas apuntando a los tanques y comenzaron a repelerlos.
“¡Aún hay esperanza para el pueblo!” Exclamó revitalizado el presidente.
Un grupo de amigos suyos, encargados de su protección lo acompañaban, estos más armados y preparados que él y contribuyeron a seguir disparando desde otras ventanas.
Fue entonces que llegaron los aviones e iniciaron un fuerte bombardeo.
“¡Estamos perdidos!” Exclamó el mandatario y volvió a poner el rifle en su sien. Mampato lo detuvo nuevamente y esta vez la bala dio en el casco de Ogú, haciéndolo girar unas vueltas como un helicóptero. Este no entendió lo que pasó.
Mampato nuevamente sermoneó al hombre por su cobarde intención, este le rebatió que ya no había nada que hacer pues se acabaron las balas de los cañones, discusión a la que se sumaron sus escoltas.
Sin más ideas para remediar la urgente situación, y mientras todos discutían sin previo aviso Ogú saltó desde el piso más alto del edificio hasta caer sobre uno de los aviones. Mampato le seguía advirtiendo desde la ventana que lo soltara cuando él de un solo golpe logró romper el vidrio de la cabina de mando y meterse dentro de ella. Lanzó al piloto original, el cual por suerte calló sobre uno de los naranjos del patio del palacio.
Mampato entonces identificó los aviones, se dio cuenta que eran unos Hawker Hunters, de fabricación inglesa, lo sabía porque había aprendido mucho de aviones en un combate aéreo en la Primera Guerra Mundial (Ver: Ases de combate). Conocía un punto débil que tenían entre la carrocería y los motores. Así, les indicó a las demás personas que acompañaban al presidente que dispararan con precisión en tal punto, lo que le fue fácil a Mampato gracias a que éste tenía buena puntería.
Con esta nueva estrategia y con Ogú fascinado volando el aparato y derribando espontáneamente a todos los aviones que podía, lograron acabar con la fuerza aérea del tirano. Este, muy frustrado, y luego de hacer un berrinche salió del tanque en el que se encontraba, justo antes de que uno de los aviones derribados lo aplastara.
Ahora totalmente solo y únicamente con una pistola se dirigió al interior del palacio a matar al presidente. Para entonces el mandatario, su compañía y Mampato ya estaban celebrando el triunfo, descendieron al patio de los naranjos donde los sorprendió el tirano con el uniforme rasgado por la violencia y hollín en su rostro y manos. “¡Estamos perdidos!” Gritó el presidente. Mampato trató de hacer entrar en razón al atacante, que la violencia nunca era la mejor solución, pero este no le hizo caso. Al estar a punto de disparar miró hacia arriba y vio que caía justo sobre él un bulto peludo. Era Ogú.
El avión que aplastó su tanque era el que manejaba Ogú, pero él saltó en cuanto se dio cuenta que ya no tenía combustible y tuvo la suerte de quedar enganchado en el asta de la bandera consumida. Quedó colgando allí unos minutos hasta que el asta cedió por su pesado cuerpo y tuvo la suerte de caer sobre el tirano.
Así, ya con el villano reducido, Ogú lo llevó al mismo naranjo en donde estaba colgando el piloto del avión que usurpó, y con un solo brazo lo lanzó y quedó colgando de otra de las ramas. “Hola, General. Parece que las cosas no salieron como esperábamos” le dijo su compañero de rama, a lo que le contestó: “¡Silencio, Gustavo!”
Los dejaron allí hasta que llegaron los militares leales al presidente para enjuiciarlos.
De ese modo, Mampato y Ogú salvaron al pueblo, cuyo nombre aún desconocían. Hubo una gran celebración en agradecimiento por sus servicios, el mismo presidente les dio las gracias personalmente y dio varios discursos por su heroica hazaña. Mampato rechazó todo regalo ostentoso, y Ogú se llenó con todo el banquete que hicieron en su honor.
Con la fiesta finalizada el par se preparaba para volver a casa.
Fue entonces que Mampato, al fijarse en los controles de su cinto, se dio cuenta que ya estaba en casa.


Themo Lobos
Borrador del argumento de la edición de octubre de 1973. Nunca se llegaría a realizar.



Publicado en el blog de Chilenia:
http://chileniaucronica.blogspot.com/2011/09/ogu-y-mampato-en-un-golpe-sin-par.html


sábado, 9 de julio de 2011

X-men: First Class





Con una trilogía ya cerrada, e incluso con un final cuasi abierto que da material para extenderla por esta misma vía, y ya un spin-off centrado en el personaje que se robó la película desde el inicio de la historia, es natural sentir algo de reticencia hacia esta proto-secuela, este Begins, del grupo de mutantes. Pero lo cierto es que, digan lo que digan hay que reconocer algo, X-men: First Class, como película, cumple.
Ya en la última entrega de la saga original podemos apreciar algo de desgaste por parte de los guionistas a la hora de presentarnos todo el basto universo de Stan Lee. The Last Stand nos presenta tantos personajes que al final es poco o nada lo que sabemos de ellos.
A diferencia de lo que se dio con esta película, en que cada escena, cada intervención nos detalló con suma maestría, sin excesos ni carencias, a cada miembro del repertorio de mutantes sin perder el ritmo de la narración y, por supuesto, de la acción.
Vemos los inicios de Raven, una chica reprimida e insegura de su condición de mutante para luego convertirse en Mistique, la radical, promiscua y nudista mutante aliada de Magneto (¿Por qué promiscua? Primero Hank, luego Magneto, y por lo que inferimos, luego Azazel).
Vemos a Hank, el genio científico, avergonzado de su condición, que en un desenlace de justicia poética termina por mutar aún más al tratar de revertirlo. E inferimos que eventualmente madurara lo suficiente para aceptarse como es, “Mutant and proud” como diría Mistique. Al fin y al cabo, Hank es un chico listo y tiene el apoyo de Charles.
Y por supuesto, vemos a nuestro querido Charles Xavier desde sus inicios, cuando era un joven que lo tenía todo en la vida, dinero, inteligencia, prestigio, personalidad, poderes telepáticos, con un curriculum así es fácil de entender a este mutante que se dedicaba a usar su enorme inteligencia para desentrañar misterios científicos, particularmente del nuevo salto en la evolución humana, y el resto del tiempo a usar sus poderes telepáticos para conquistar chicas y vivir la vida como todo buen universitario. Una existencia plácida, que aún así optó por cambiarla por una en que asumía la titánica tarea de reivindicar y proteger a los mutantes, además de asegurar la paz entre esta raza y aquellos que deseaban lo contrario. Un personaje con toda su vida en orden, que como varios filántropos luego se dedicó a cooperar con el orden en el mundo.
Un poco antes vemos a Eric, un joven judío sometido por los nazis, una secuencia calcada de la primera película de X-men en que el joven Magneto descubre sus poderes y luego vemos por primera vez a Kevin Bacon para pasar a detallarnos más la historia de este sufrido personaje, que sería víctima de los experimentos de este científico y que luego se ganaría la vida como caza-nazis, o como el mismo diría, “Como el monstruo de Frankenstein en busca de su creador”.
Quizás el rol de Bacon es el más interesante de esta película. Vemos como se modifica un tanto el personaje de Sebastian Shaw de los cómics para mostrarnos a un villano que se puede resumir en pocas palabras: Maldad Suprema, o Encarnación del mal. Su modus operandi: Manipular el cauce la guerra fría. Sus escrúpulos: Ninguno. Su objetivo: Desatar una guerra nuclear que barra con los homo obsoletus y convierta a los sobrevivientes en mutantes, y luego gobernar este nuevo mundo surgido de las cenizas, objetivo similar al de Magneto para X-Men I, pero sin la limpieza de su maquina y con muchas muertes de por medio.
Tal como apreciamos, y como reconoce el mismo, es una suerte de nazi súper evolucionado, biológica e ideológicamente.
Aunque inicialmente haya colaborado con ellos como el prototipo de científico nazi, desalmado y despiadado, cabello rubio y ojos azules lo encuentra patético. Su idea es más visionaria, se adelanta al advenimiento de la raza mutante, llegada acelerada, según la película, por la investigación atómica (Ligera incongruencia, Magneto y Shaw son anteriores a Hiroshima, a menos que hayan vivido cerca de los laboratorios de Werner Heisenberg).
¿Sus poderes? De Nivel 5 me atrevería a decir, “Absorbía energía”, lo cual lo mantenía joven, y constituía una buena excusa para mostrarnos un Kevin Bacon más joven de lo que es en realidad, y por lo que podemos apreciar absorbía todo tipo de energía, cinética, calórica, nuclear, eléctrica… electromagnética. Por lo mismo, era uno de los pocos mortales capaz de hacer frente a Magneto. Sumado al casco anti ondas telepáticas que construye en colaboración con sus camaradas rusos, era invulnerable incluso ante Charles Xavier. Maldad suprema e indestructible.
Es en el enfrentamiento final en que esto se puede apreciar. La única debilidad de la que se pudo aprovechar Magneto para derrotarlo fue su exceso de confianza, por unos pocos instantes fue suficiente para quitarle el casco y dejarlo a merced de Charles. El resto es historia.
Magneto es el Malcom X de los mutantes, pero al fin y al cabo sigue siendo judío, lo cual demuestra al llevarse levitando al derrotado y asesinado cuerpo de Shaw en una posición de cruz calcada de la pasión de Jesucristo. Brillante escena. También en Superman Returns vimos a un súper hombre (Interprétenlo como quieran, tanto Shaw como Kal-El le deben un poco al Übermensch de Nietzsche) siendo apuñalado en el costado en una clara referencia bíblica judía.
Todo esto ocurre en medio de la crisis de los misiles, conflicto que pasa a segundo plano cuando el mundo contempla deslumbrado el poder de los mutantes en su primera batalla entre sí.
La batalla puede ser analogizada con la historia real. Shaw era el Tercer Reich, poco numeroso, pero increíblemente poderoso y confiado, fue necesario unir a todos los que pudieron para hacerle frente. Ya derrotado fue que los mutantes aliados dejaron aflorar sus diferencias ideológicas internas para separarse en los bandos que caracterizarían a la eterna lucha de esta historieta de Marvel, lucha tan extensa como la misma guerra fría: Entre los mutantes que buscaban la paz y la integridad con los humanos, y los que aspiraban a derrocar a la obsoleta raza humana, encabezados por Charles y Eric respectivamente.
Y no obstante, vemos como en medio de la confusión de la primera pelea cuerpo a cuerpo entre estos dos enemigos tan opuestos Charles es herido de gravedad por accidente, lo que significó un tiempo fuera, pues Eric no podía hacer menos que auxiliar a su amigo. Amigos, pero a la vez enemigos.
Como diría Samuel L. Jackson en El Protegido: “En un cómic, ¿Sabes cómo te das cuenta de quién es el villano? Es el opuesto al héroe, y muchas veces son amigos ¡Cómo tú y yo!”
Regla general para toda historia de súper héroes.
Poco antes de esta permanente división vemos como estos amigos juegan amigablemente ajedrez, actividad que seguirán haciendo por muchos años, como vemos al final de la primera de X-men.
Así, son muchas las referencias que nos muestra el film al resto de la saga, una doble mención a la eventual calvicie de Charles, una corta aparición de Rebecca Romijn, la Mistique original, el padre de Kurt Gagner, con poderes homólogos, y para compensar la ausencia del Cameo de Stan, vemos por unos momentos a quien logró ganarse su propia película, Wolverine, interpretado por el mismo y querido Hugh, y en su hábitat natural: Un bar.
A la rápida la impresión de total encaje con el resto del puzzle de las películas anteriores es completa, pero lo cierto es que X-Men: First Class tiene sus falencias:
Nos dicen que Charles perdió aquí su habilidad para caminar, pero luego lo veremos de pie, y mucho más viejo al final de X-Men: Wolverine.
En la misma película vemos brevemente a Emma Frost de poca edad, a pesar de que dichos hechos son muy posteriores a First Class.
Y para X2 escuchamos a un “Doctor Shaw” vivo y humano en una corta escena.
¿Mistique hermanastra de Charles? ¿Qué pasó con Kain? ¿Cómo lo hubiera tolerado este mutanto-fobo extremo? ¿Y su madre?
¿Por qué una mutante tan poderosa como Emma Frost no vuelve a aparecer en las otras entregas?
A alguien le faltó explicarnos algunas cosas. Material para una secuela, o una novelización.
A pesar de estas y otras incongruencias, la historia esta bien contada, y entretiene. Los únicos que pueden objetar algo son los fans más acérrimos, como lo que pasó para el estreno de la última de Star Trek.
Altamente recomendable.


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sábado, 2 de julio de 2011

Etnocacerismo



A propósito de la reciente elección de Ollanta Humala en Perú se ha desclasificado otro escrito inédito de Roberto Bolaños redactado, según se cree, por el 2003…

Etnocacerismo: El Nazismo peruano






El etnocacerismo, o etnonacionalismo, es una doctrina política peruana caracterizada por:
La reafirmación de la identidad andina, así como también la conformación de un estado que abarque los antiguos territorios del Imperio Inca (principalmente Perú, Bolivia y Ecuador).
La nacionalización de la industria peruana (empezando por revertir las privatizaciones).
La aplicación de la pena de muerte en caso de traición a la patria durante guerra externa, establecido por la constitución.
La legalización del cultivo de la coca junto a una lucha implacable contra el narcotráfico.
La destrucción de Chile, considerado enemigo del Perú, así como la recuperación de Tarapacá y Arica.
Ser un país bilingüe obligatorio (español y quechua).
Tener como referencia el gobierno del general Velasco Alvarado, ex-dictador que instauró el socialismo militar peruano durante su mandato.
Esta ideología fue esbozada por el intelectual Isaac Humala (conocido primeramente por su militancia marxista en el Partido Comunista Peruano y otros grupos de extrema izquierda) de ella derivó el Movimiento Etnocacerista Peruano liderada por el hijo de Isaac Humala, el ex-militar Antauro Humala. La mayoría de sus integrantes fueron reservistas del Ejército peruano y veteranos de la Guerra del Cenepa contra Ecuador y de la contrainsurgencia contra Sendero Luminoso.
Dicho movimiento se fundó en el 2003, y pasó a gobernar el Perú una vez que el hijo de Isaac Ollanta llegó al poder en su país DEMOCRÁTICAMENTE en 2011.
En un duro y eficiente gobierno organizó y administró de tal modo todos los recursos e infraestructura del Perú de modo que este surgió como una poderosa y desarrollada potencia. En poco tiempo acabó con el desempleo y reguló la vida de las masas de tal forma que les aseguró su bienestar, obteniendo altos niveles de apoyo, a pesar de la persecución a opositores, insurgentes y homosexuales. Sin mencionar la dura discriminación que sufrieron los más “blancos” y acaudalados del país, a los cuales se les arrebató todos sus bienes para pasar a control del Estado, en especial a los descendientes de japoneses.
Los avances en técnicas militares fueron notables. En una suerte de “Guerra de broma” se repiten las escaramuzas en la frontera con Ecuador, pero esta vez en una veloz y admirable campaña logran ocuparlo por completo.
Luego, mediante plebiscito popular y presión por parte de su gobierno logra anexar Bolivia a su territorio. El socialismo indígena era totalmente compatible con un etnocacerismo que bebe de sus orígenes de extrema izquierda. Un socialismo nacional, indígena. Socialismo racista.
Se mantienen bien a las masas. No hay libertad, pero es un pequeño costo a pagar. Los avances son admirables, la prosperidad innegable. La tecnología militar también es una creciente maquinaria imparable. El alzamiento del llamado Tercer Tahuantinsuyo (El primero: El prehispánico, el segundo: la confederación Perú-Boliviana) ha sido hasta ahora pacífico en comparación con lo que vendrá más adelante.
En una operación que se salía del proyecto original, las tropas incas invadieron Colombia. Históricamente el imperio original incluía la parte sur de dicho país, pero no su totalidad. Según las palabras de su líder fue “Para protegernos de la inminente invasión norteamericana” pensando en las bases Yankees instaladas en territorio colombiano, y para “Desestancar a la revolución pululante en la jungla”, y es que la campaña no hubiera sido posible sin la colaboración de las FARC. Ambos ejércitos avanzaron por el amplio territorio hasta dejar una mitad del país anexada al imperio, y la otra como “colaboracionista”. Así, su siguiente frontera era Venezuela, país que siempre le mostró su respeto y ganas de inclusión en su proyecto, pero el caudillo subestimó a ese país, que si bien era una suerte tenerlo cuidándoles las espaldas, no era ni lo suficientemente fuerte ni “digno” dentro de sus planes. No había quechuas allí, la cordillera se acababa en dicha nación. ¿Petróleo? Para qué, ya tenían suficiente. Los recursos y economía de Colombia fueron un botín suficiente y valioso para el imperio.
Llegó la hora de vencer al enemigo jurado: Chile.
Por supuesto que Chile sabía lo que le esperaba. El país es una auténtica isla en el continente, el mar por un lado, la cordillera por el otro y el desierto más árido del planeta los separaba. Ya habíamos defendido en dos oportunidades nuestro estrecho y escaso territorio. Estábamos preparados.
Los discursos del presidente, un hombre de contextura gruesa y nombre británico, son inspiradores. Ya héroe de otra catástrofe que le tocó vivir a la nación años atrás, luego de sacarla adelante de ésta, pasó a ser un auténtico ídolo.
La campaña en Chile tenía objetivos claros: Llegar hasta el río Maule. Al poseer tal superioridad la marina enemiga, el ejército apostó por los ataques aéreos. Aunque los bombardeos y batallas son constantes, Chile pone una férrea resistencia. Se torna imposible franquear la línea defensiva que se instaló a lo largo de Atacama, y a pesar de los bombardeos a Iquique y unos misiles que lograron alcanzar Valparaíso, ninguna ciudad o puerto cae. Impaciente por la falta de resultados, el Inca (El líder del Tahuantinsuyo) decide emprender una campaña igual de arriesgada.
Los antecedentes de dicha guerra se remontan a una campaña que emprendió Bolivia por iniciativa propia para apropiarse de los recursos hídricos de Paraguay, pues estaban aburridos, y aunque no lo reconocieran incapaces, de insistir por la mediterraneidad en el lado chileno. La operación fue un fracaso, pero al poco tiempo entró en escena el ejército de su poderoso aliado para apoyarla.
Paraguay fue ocupado en su mitad Oriente por la potencia inca, mientras que Argentina inesperadamente intervino quedándose con la parte occidental, pues luego de años de corrupción y del alzamiento del seudo peronismo militar era lo mejor que podían hacer. Así, estos dos gigantes sudamericanos se repartieron el territorio, pero al poco tiempo el primero fue por más: El Tahuantinsuyo se propuso a conquistar Argentina.
Cualquiera diría que era una locura, pero lo cierto era que Perú verdaderamente estaba preparado para la hazaña, mientras que Argentina estaba hundida en una profunda crisis y la guerra la tomó por sorpresa. Las tropas incas avanzan raudamente en una guerra relámpago por todo el norte argentino, rodeando Rosario y Buenos Aires, y otro grupo avanza por las extensas pampas hasta ocupar el oriente de la cordillera que le correspondía al primer imperio.
“El sol de la bandera argentina es peruano” fue el slogan de la campaña, cuyo nombre clave era “Operación Lampiña”. Con las dos principales ciudades sitiadas, y según los cálculos del Inca, la nación peronista se debía rendir antes del invierno de dicho año. Y respecto a Chile, con el control del lado oriente de la cordillera la victoria era inminente…
Ahora a dejar de soñar.
Llegaron los gringos. Desembarco en Cartagena de Indias, masivo, multitudinario, y por supuesto histórico. Miles de soldados norteamericanos se repartieron desde allí al resto de América. La guerra la habían declarado formalmente una vez que el Perú invadió Colombia, proclamación a la que se había sumado Chile. Sólo esperaron el momento propicio para atacar, cuando las tropas estuvieran más repartidas y desgastadas.
Colombia luchó por su libertad, la resistencia había surgido casi al mismo tiempo de la ocupación. Varios escritores y artistas de renombre contribuyeron de distintas formas a la liberación desde el principio, ya fuera con espionaje o conciertos benéficos que denunciaban la situación de represión en el extranjero. Desde dentro y fuera se presionó para expulsar a los quechuas.
El sitio de Buenos Aires duró tres años, con un bloqueo marítimo y aéreo total, pero en Rosario la situación de aislamiento fue mucho más trágica. Al liberar dicha ciudad las tropas de la resistencia argentina del sur se toparon con un panorama de película apocalíptica donde los cuerpos de los muertos o estaban en fosas comunes o siendo devorados por los desnutridos habitantes. Nadie se salvó de quedar traumado de por vida. Muchos locos sobrevivientes del sitio emigraron a Chile posteriormente.
Los aliados avanzaron, los retrocesos y tragedias militares de la raza cobriza fueron pan de cada día.
La estrategia de los norteamericanos fue atacar desde tres frentes, se concentraron en Colombia y avanzaron desde el norte, mientras que los refuerzos que tenían más al sur ayudaban a los chilenos a desgastar a los peruanos desde Atacama hasta llegar a Lima, y a los argentinos les enviaron recursos suficientes para que avanzaran por el sureste.
La principal arma que les enviaron en grandes cantidades fue un equipo de conversión de dióxido de carbono en oxígeno, lo constituía un aparato cómodo y portátil que cada soldado pudo llevar en su rostro permitiendo que los argentinos superaran el principal obstáculo, el llamado “Síndrome Argentina”.
Así, estos últimos avanzaron casi sin problemas hasta vencer a Bolivia, lo cual no fue difícil, pues tal como esperaron los mismos bolivianos contribuyeron a derrocar a su líder, del cual ya estaban hasta la coronilla. Llevaban diez años más que los peruanos aguantando sus métodos. El malestar general por el estado de guerra y la falta de libertad finalmente explotó en que el mismo pueblo acribillara y colgara al indígena populista.
Venezuela fue oficialmente “Neutra”, en contra del deseo de su mandatario, pero lo cierto es que unas pocas decisiones los salvaron de ser ocupados por las tropas quechuas. Lo cual agradeció mas tarde en vista del giro que dio el conflicto. En la práctica no sufrieron ninguno de los efectos de la guerra y su líder se mantuvo en el poder por muchos años más hasta morir.
Con Colombia y Ecuador liberado, y Bolivia ocupada, la situación de derrota inminente era cada vez más palpable. Ya con las tropas aliadas entrando en sus fronteras originales, en menos de un mes el mismo gobierno peruano tuvo que reconocer el colapso total de la economía.
La capital era ahora Cuzco, y fue la última ciudad en caer. La batalla por la ciudad de los reyes fue cruenta y sangrienta, duró más de dos semanas y el ejército argentino tuvo que pelear casa por casa hasta llegar al centro de la ciudad.
Los civiles con los que se topaban les eran reacios, veían con temor a esa raza de cerdos infieles. Las máscaras que portaban cada uno constituyeron una imagen que explotó la propaganda de guerra para aumentar el temor de la población hacia ellos, los de unos demonios altos con máscaras de gas negras y una respiración como de buzo. Pero ahora no sabían que pensar, los que se suponían eran indudablemente inferiores a ellos, y enemigos casi tan jurados y condenados a su destrucción como los chilenos ahora se habían apropiado de su país. Lo que más le llamó la atención era que detrás de las máscaras no todos eran unos repugnantes seres rubios y de ojos azules, rasgos inferiores al lado de la perfecta raza cobriza, pero les perdieron el miedo cuando ellos mismos ayudaron a alimentar y levantar a la población liberada.
Hasta el último minuto aguantó el Inca en su ciudad, se negó tajantemente a abandonarla. Se guareció en su Búnker privado todo lo que pudo, desde allí dirigiendo a sus últimas tropas a una muerte segura. Los que no desertaban morían en su gran mayoría. Se refugiaba en su eterna espera de un milagro mientras contemplaba la maqueta de la Nueva Cuzco, una ciudad construida en su totalidad con piedra y arquitectura prehispánica, técnica sin duda superior a los modernos edificios con aire acondicionado que no hacían más que arrebatarle espacio a los monumentos y construcciones indígenas.
Una voz dentro de sí le decía que era un delirio más que le había heredado su padre, ahora mártir de la revolución.
Llegan noticias: Desertaron las últimas tropas, los argentinos serán los primeros en penetrar en el centro de la ciudad.
Se desquita con el soldado que le trae la noticia, su berrinche se puede escuchar en todo el búnker, que son unos traidores, unos indisciplinados, que no apreciaron nada de lo que les brindó en esos doce años, que eran unos oportunistas y unos vende-patrias. Que no se puede gobernar así, un sueño sólo se puede concretar cuando los sueños de todos están orientados hacia lo mismo.
La guerra está perdida.
Se mira en el espejo, ha envejecido varios años en poco tiempo. Ya no es lo que era, sino un ser débil, quebrado y acabado. Su maqueta es sólo un disparate que formuló para no pensar en la desesperación, igual que los ridículos rituales ocultistas que practicaba con brujos indígenas y otros mandatarios para tratar de cambiar la suerte de sus soldados. Todo esto ya no tiene sentido, pero hay gente detrás de la puerta de tu despacho que aún cree. Actúa unos minutos más, que ellos sigan creyendo será lo último que podrás dejarles.
Cobarde, rápido, sin dolor, ni gloria, ni honor, fue el suicidio que cometió en su oficina junto a su concubina altiplánica.
Luego despierta. Son las horas finales antes del conteo de votos. La posibilidad de que gane es bastante.
Se promete así mismo que si gana tomará decisiones más moderadas.





















Fuentes:
"Volver al Tahuantinsuyo" es una cursilería monumental. El Tahuantinsuyo era un estado tiránico, donde el Inca era un dios viviente que tenía el poder de vida y muerte sobre todos sus súbditos, un estado con esclavos y una corte llena de intrigas y venganzas crueles que harían palidecer a las más férreas dictaduras modernas. Volver al Tahuantinsuyo implicaría transformarnos en un país fundamentalista, en una especie de talibanes andinos”.
El Etnocacerismo o Nazismo Peruano
Raul Eduardo Dávila












Publicado también en el blog "Chilenia: Ucrónicas de la república":









martes, 28 de junio de 2011

El enemigo externo

La guerra fría fue una época en que la humanidad estuvo al borde de entrar en una tercera guerra mundial entre las dos súper potencias que gobernaron el mundo por medio siglo: La Unión Soviética y los Estados Unidos.
Se dice que el momento de más cercanía al enfrentamiento directo fue durante la crisis de los misiles en 1962, aunque el resto del tiempo el confundir a unos pájaros en los radares de misiles era razón suficiente para iniciar el bombardeo masivo y total de misiles nucleares, lo cual sería automáticamente respondido por la parte contraria, sin importar quien cometiera el error el resultado era el mismo, lo que significó destrozarle los nervios a las generaciones que vivieron esta latente amenaza.
Ahora bien, la posibilidad de una tercera guerra mundial por supuesto que fue explotada por el género sci-fi, pero otra posibilidad, tan esperanzadora como inimaginable, era que entrara un tercer jugador al conflicto, no humano, lo cual sería razón suficiente para unificar a estos dos jurados enemigos para aliarse en su lucha contra la nueva amenaza.
Ahora entran los argumentos:
En el caso de X-men: First Class, la última película del grupo de mutantes era su propia raza la que entraba sin previo aviso en escena instantes antes de que el conflicto se desatara entre americanos y soviéticos en las mismísimas costas de Cuba para el ‘62.

En cosa de minutos, Kennedy y Jrushchov reorientaron todas las fuerzas que disponían para pelear juntos contra la amenaza mutante.

Y ahora el caso de Watchmen, la película basada en el cómic homónimo de Allan More, donde es el Doctor Manhattan (según entiende el público en la historia) quien desata un ataque nuclear con sus propios poderes de manera simultánea sobre docenas de metrópolis del mundo. El mega atentado significó que Nixon se aliara con la URSS de manera instantánea para hacer frente a este auténtico Dios súper poderoso.





(Esto en la película, en el cómic era un pulpo gigante).

La fórmula es la misma, los grupos humanos siempre se unifican teniendo como referente un tercero al cual dirigir todo su miedo, odio y ansias de destrucción, como explicó Orwell en 1984. La gente le teme a lo que no entiende, y si no entiendo a tal bicho raro, le temo, para luego pasar a odiarlo. Y la única forma de unir a estos dos imperios que, por primera vez en la historia, copaban prácticamente cada rincón del mundo, y que debían su fortaleza a su odio recíproco, era introduciendo al agente más poderoso que nos pudiera brindar la ciencia ficción, ya sea una raza de hombres con poderes que llegaban hasta a hacer levitar un submarino, o un solo hombre, pero con el poder de materializar y desmaterializar casi todo lo que se le antoje.
Los primeros funcionan como el grupo segregado y discriminado hacia el cual dirigir el odio, el segundo como un súper Osama Bin laden indestructible, inubicable, peligroso y amenazante, hacia el cual dirigir el miedo primero y después el odio.
El miedo lleva al odio y el odio es el camino al lado oscuro, dijo Yoda una vez, pero lo cierto es que, ha servido para formar y destruir sociedades a lo largo de toda la historia de la humanidad, de hecho, esto mismo lo trató Asimov en cierto cuento, cuyo nombre no recuerdo en este minuto, en el cual los gobernantes de los distintos gobiernos interplanetarios jugaron con estos sentimientos para finalmente unir de la forma más eficaz a toda la humanidad regada por la galaxia en un solo y enorme gobierno galáctico.
Toda la raza humana unida, como corresponde.
Un mundo sin fronteras, logrado irónicamente gracias al terror.
Somos tan complicados nosotros los humanos.
Pero otro desenlace que no quiero ignorar, y que fue mucho más esperanzador, fue uno que nos dio Arthur C. Clarke para la secuela de 2001, 2010: El año en que hicimos contacto.
Para dicha obra, Clarke comete el error de creer que la guerra fría se extendería hasta el año 2010, pero más allá de eso, en su visión del futuro estas potencias nuevamente están al borde del conflicto, hasta que la humanidad descubre que efectivamente no esta sola en el universo, de hecho en el mismo sistema solar comparte espacio con una raza tan omnipresente que demuestran su poder convirtiendo a Júpiter en un sol (Se sabe que Júpiter es una “estrella fallida”) y enviándoles un claro mensaje: “TODOS ESTOS MUNDOS SON SUYOS, EXCEPTO EUROPA. NO INTENTEN NINGÚN ATERRIZAJE ALLÍ." La película agrega las palabras "ÚSENLOS JUNTOS. ÚSENLOS EN PAZ.".
La lección les cala bien hondo a los dirigentes de las súper potencias, ya sea por el miedo o la intimidación, este milagro los inspiró a trabajar y convivir unidos sin más intenciones bélicas. Y la sola idea de presenciar un mundo donde el mayor descubrimiento de la humanidad los impulsa a trabajar unidos por la prosperidad común y la investigación científica es simplemente utópica. Cualquier otra cosa ya es pedir demasiado. Comparándolo con los demás desenlaces es simplemente utópico.







También lo puedes leer en:






En la misma página me señalaron un cuento de Theodore Sturgeon titulado "Unir para vencer" que no incluí por desconocerlo, pero que trata de una exelente manera todo lo anterior. Ahora que lo leí sólo puedo decir: Altamente recomendable, es sci-fi de calidad.

lunes, 27 de junio de 2011

Avatar en Mampato

Es mucho lo que se ha dicho de Avatar, respecto a su argumento podemos decir que esta copiado de Call Me You, de Poul Anderson, tal y como hizo su director James Cameron con Terminator al sacar el argumento de un par de episodios de The Outer Limits; También hay quienes dicen que ésta, la mejor película de la historia debe su ambientación a la peor película de la historia (en cuanto a taquilla, claro).
Pero creo que son pocos los que se les ha ocurrido compararlo con un par de historietas de Mampato, si me permiten la observación, específicamente de El Árbol Gigante, y de La Amenaza Cibernética.

Para el primero, Mampato, Rena y Ogú viajan al año 4000 en donde se ha erigido una primitiva sociedad en un árbol gigantesco.

Algo similar a lo que se muestra en Avatar, donde esta tribu Na´vi se asentó en un árbol de similar tamaño.

Y en el otro número ya mencionado, también ambientado en el año 4000, el trío viaja a detener a un gigantesco robot y su ejército cibernético.




















Un robot enorme destruyendo un ambiente selvático futurista, casi calcado de Avatar.

Pero ahora ocurre algo similar con Call Me You, donde la mayor semejanza que llamó la atención de aquellos que acusaron de plagio a James Cameron fue que en la portada de una de las tantas ediciones del cuento de Poul Anderson se mostraba un alienígena creado genéticamente de color azul y más o menos de la misma contextura (si no fuera porque tenía cuatro piernas).
Y para esta edición de la revista Mampato se muestra como el gigante destruye una aldea de unos primitivos… ¡seres azules!, junto a su infantería de seres cibernéticos.


























Y para rematar, Themo Lobos se toma la molestia de darnos un dibujo esquemático donde nos muestra como se maneja al robot.




Un loco megalómano sediento de destrucción era quien lo manejaba, un perfil que no se aleja mucho del coronel Miles.

Ahora la explicación, por asuntos de fechas es imposible que Themo Lobos haya sacado alguna idea de la susodicha película, si bien es cierto que el equipo de la revista tenía como fuente de inspiración todo el material que publicaban, entre notas y otros cómics, y como ya he dicho, en la sci-fi todo tiende a repetirse.
Y al revés, ¿Puede que Cameron haya usado estos números para inspirarse? ¡Forget it! , Mampato ha llegado al idioma ruso, pero que haya llegado a pasar por las manos del director de Titanic es altamente improbable. Al parecer, son sólo coincidencias.
Pero es precisamente de coincidencias y de falta de creatividad por parte de los guionistas de lo que vive esta sección del blog.
Otro paralelo que me gustaría agregar, es que el perfil que nos describen del operador del robot es el de un genocida megalómano, responsable de la guerra nuclear del año 2900, que despertó luego de un larguísimo período de animación suspendida y estaba dispuesto nuevamente a sembrar el terror y a emprender la conquista del mundo, junto a su equipo de secuaces, los peores criminales de su era y también en animación suspendida con un robot gigante para cada uno de ellos.
¿Asesino megalómano, Tirano conquistador, culpable de una gran guerra y que despierta de la criogénia para la paz post tormenta, no les recuerda a… Khan?
Khan Noonien Singh, fue un personaje que apareció por primera vez en Star Trek para 1967, es posible que Themo Lobos lo haya visto, pero más semejanzas no se pueden hacer.
En lugar de darnos más detalles, el trío de amigos se limita a destruir al tirano antes de que cause más daño y su robot colapsa sin que podamos verle la cara al villano de turno. Cualquier otro detalle lo deja a la imaginación, eugenésicos o no, nunca lo sabremos.
Puede que haya estado inspirado en tal episodio de Star Trek, pero más semejanzas no se pueden hacer. A fin de cuentas, la historia toma rumbo propio sin incurrir en ninguna copia.
Como sea, el secreto de la sci-fi, cuando es para el público masivo, no es innovar, sino contar una buena historia y de una manera atractiva, grandes genios del cine lo han hecho por generaciones, y como dice el dicho, Las grandes mentes piensan igual.
Podemos estar orgullosos de incluir al inolvidable Themo Lobos en esa categoría.



Argumentos que se repiten

La ciencia ficción es un género, o subgénero, como prefieran llamarlo, que suele innovar muy poco y tratar siempre los mismos temas, argumentos y elementos de distintas formas. Son muchas las semejanzas y/o paralelos que uno podría hacer entre las distintas producciones literarias y cinematográficas de la sci-fi, desde la nave de Encuentro Cercanos con la de Distrito 9, u otros paralelos de películas apocalítipticas distópicas con El Mundo Feliz, de Aldous Huxley, por alguna razón nunca llevado a la pantalla grande aún.
“En realidad nunca he sido lector de ciencia ficción, quizá por eso me resultó tan fácil salirme de los cliché del género, simplemente no los conocía. Me molesta su dinámica auto referente que se alimenta de lo que otros escritores de ciencia ficción escriben, generando más que un género, una especie de ghetto endógamo”. Dice Jorge Baradit, creador del “Ciber-chamanismo” o “Realismo mágico 2.0” también como prefieran, nuestra alternativa nacional al género.
Pero volviendo al tema, son muchos, de hecho innumerables las entradas que se podrían hacer cubriendo esta temática, por lo que me limitaré a hacer sólo las más rebuscadas e interesantes desde mi apreciación personal.